Complementarios

Por José Javier Carrasco

04/07/2026
 Actualizado a 04/07/2026
| DINA ANGÉLICA GUZMÁN
| DINA ANGÉLICA GUZMÁN

Aquella visita a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión del año 2023 resultó muy fructífera. Me hice con dos libros que no me costaron mucho y que parecían esperarme. Uno, ‘Llámame Brooklyn’ de Eduardo Lago, premio Nadal 2006, costaba solo siete euros, y el otro, ‘El Horla y otros cuentos fantásticos’, de Guy de Maupassant, el increíble preció de tres euros. En total diez euros. Como un jugador cauto decidí no arriesgar más y no volver por la Feria, conformarme con una visita, algo raro en mí que suelo repetirme y hacer más de una. Con Eduardo Lago comí unas almejas preparadas con cebolla y vino blanco en la boardilla que Jesús Imirizaldu (compañero de colegio mayor y autor del libro ‘Monjas y beatas embaucadoras’) tenía en la calle Olivar del barrio de Lavapiés, en la primavera –mes por determinar– del año 1978. No supe nada más de él hasta que escuché la noticia de que le habían concedido el Premio Nadal. No recuerdo de qué se habló en aquella frugal comida (creo que no hubo postre). Aunque sería mejor decir de qué hablaron ellos dos, porque mi naturaleza es la de hablar poco (carácter poco comunicativo que no sé de quién heredé porque mi padre no lo era ni tampoco mi madre), pero imagino que de libros y proyectos. Mi ‘encuentro’ con Guy de Maupassant lo favoreció Ángel Zancajo, compañero de los maristas, al decirme que estaba leyendo ‘Bel ami’ y hacer un comentario elogioso del escritor francés. El segundo encuentro fue en una balda de la biblioteca pública de León, pasados unos años, en forma de antología. Me senté y leí el cuento titulado ‘Sobre el agua’. También esa vez fui cauto y dejé el libro en la correspondiente balda, no quería arriesgarme a perder el buen sabor de boca que me había dejado aquella historia leyendo más. Hasta que encontré el ejemplar, bastante bien conservado, en la caseta de la Feria, de ‘El Horla y otros cuentos fantásticos’; su portada, la reproducción de una tela de encaje con grifos rampantes en la que se ve sobreimpresionada, como si fuera una parte quemada de la tela, la imagen de una calavera, hizo que me replanteara la decisión de no saber nada más de Guy de Maupassant por miedo a que acabara defraudándome si leía nuevos cuentos suyos. Pero no, aquel libro editado por Alianza Editorial, que fue vendido en la librería Lara de Valladolid (según una etiqueta de dicha librería) en el mes de Abril de 1984, como anotó su antiguo propietario, de nombre ilegible, en la primera hoja, me gustó tanto como el cuento ‘Sobre el agua’; por cierto, relato con el que se abre ‘El Horla y otros cuentos fantásticos’, el entremés de otras diecisiete historias igual de buenas. 

El primer cuento de mi colaboración en La Nueva Crónica en su especial Verano del pasado año, titulado ‘La encuadernación’, apuntaba en la dirección de una historia con cierto aire de misterio. Pensé, al preparar mi nueva colaboración, la de este año, que debía desarrollar lo que solo estaba esbozado, darle continuidad, escribir diez historias en la línea de ‘La encuadernación’, apostar por el misterio y la fantasía, y a diferencia de otras colaboraciones dar a esta una misma temática. Todo lo demás sería como en la anterior colaboración, historias de mil palabras que se desarrollan en torno a fotografías que sirvieron para ilustrar mis colaboraciones ‘serias’, las no literarias, las periodísticas del año 2024. El resultado es esta nueva entrega, titulada ‘Complementarios’ que aparecerá en las semanas que se publique el especial Verano de 2026. ‘Complementarios’, porque estos diez cuentos reúnen fantasía y misterio, elementos afines, que se superponen y en ocasiones se confunden, dándolos muchas veces por equivalentes, aunque para mí el misterio añade a la fantasía la sal de lo inquietante y perturbador. Si bien hay distintas interpretaciones sobre lo mismo: «Lo fantástico es lo incognoscible que ronda en torno al hombre, pero también los fantasmas de su cerebro, que lo dejan con la conciencia vacía y con dudas sobre su cordura» afirma Esther Martínez, la traductora y prologuista de ‘El Horla y otros cuentos fantásticos’; sin aspirar a hacerles dudar de su cordura, si con en estos cuentos añado algo de perturbador, cualidad para mí propia del misterio, y también de ensoñación, la esencia de lo fantástico, a sus vidas y logro que, al mismo tiempo, les entretengan, me daré por satisfecho como escritor que intenta nuevas fórmulas al narrar historias (algún día quizá decida contar en qué consisten esas ‘fórmulas’). 

La fotografía que ilustra esta ‘Presentación’ tiene su historia. Dina, su autora, es la encargada de cuidar desde hace un año de mi madre, una mujer mayor de noventa y cuatro años que sufre alzheimer (la terrible y descorazonadora enfermedad del olvido, tanto de lo bueno como de lo malo). Mi madre y yo vivimos en el barrio de El Ejido, y Dina cerca de Trobajo. Los días que el tiempo lo permite, Dina regresa a casa andando, el mismo camino que hace todas las mañanas para empezar su trabajo. Las pasadas navidades recibió un encargo: fotografiar durante unos días la iluminación de la plaza de las Cortes Leonesas. Su primer día como reportera gráfica me envió dos fotografías por wasap. Una de la plaza de las Cortes, solitaria y centelleante, la otra, la que ilustra esta ‘Presentación’, hecha en la plaza de San Marcos, que le coje de camino. Nada más verla pensé en mi proyecto de colaboración –entonces solo una idea–, y me pareció que debía conseguir transmitir con mis cuentos, si llegaba a escribirlos, la atmósfera de misterio que me había sugerido aquella fotografía. Espero que les guste tanto como a mí. 

Por último, quiero pedir disculpas a los admiradores de E.T.A. Hoffmann por dar a ese muñeco que le representa en la ilustración que acompaña al cuento ‘El duende’, un carácter siniestro, que nada tiene que ver con la naturaleza del autor de ‘El hombre de arena’ y sí con la de algunos de sus personajes. Queda dicho.

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