Colgar el traje de vigilante para vestir el de mediador cultural en Botines

El equipo de guías del museo de la capital leonesa cuenta con una edad media de 26 años y está a la vanguardia en cuanto a sus formas de trabajo

28/06/2025
 Actualizado a 28/06/2025
El equipo de guías del Museo Casa Botines de Gaudí cuenta con una edad media de 26 años y la mayoría de sus miembros son mujeres. | FERNANDO OTERO
El equipo de guías del Museo Casa Botines de Gaudí cuenta con una edad media de 26 años y la mayoría de sus miembros son mujeres. | FERNANDO OTERO

En los monumentos se esconden sin procurarlo los secretos de su creador. Los objetos, las obras, los resquicios del pasado que los adornan muestran en silencio esos enigmas como los habitantes que son del edificio. Pero no son los únicos: hay otros inquilinos que, bajo el título de guía, se dedican a explicar y dilucidar los entresijos de esos misterios a los visitantes.

Y no son pocos –ni los secretos ni los guías– que esconde el Museo Casa Botines de Gaudí. En pleno corazón de la capital provincial, el enclave reúne cada día a visitantes dispuestos a empaparse de la historia del edificio del arquitecto catalán. Las personas encargadas de la ardua tarea están encabezadas por la coordinadora de Atención al Público, Carmen Díez. Las leonesas Carla Redondo y Esther Ordóñez, la valenciana Desirée Clarés, el colombiano William Steven –a cargo de las visitas a exposiciones temporales–, la salmantina Celia Fernández y la tinerfeña Noelia Hernández completan un equipo compuesto casi en su totalidad por mujeres y con una media de edad que no supera los 26 años.

«El equipo no solo realiza actividades de guía, de acompañamiento de grupos, sino que estamos trabajando en el desarrollo de procedimientos de mediación cultural en salas de exposición», cuenta el director del centro museístico Raúl Fernández Sobrino: «También han desarrollado sistemas para tratar y trabajar con los visitantes que están en las salas mediante información personalizada, lenguaje adaptado a las características de cada persona y un catálogo de micronarraciones». Se trata, en sus palabras, de «una tendencia que han desarrollado los principales museos del mundo» y que consiste en «la eliminicación de la figura tradicional del vigilante» por otra «mucho más avanzada, que es la del mediador cultural». 

"Lo primero que sorprende es que el edificio es distinto a los realizados por Gaudí en Barcelona"

Bajo esa premisa, el número de mediadores culturales del museo leonés ha ido en aumento con el tiempo. Fue hace precisamente una semana cuando Noelia Hernández y Carla Redondo se integraron en la nómina tras realizar un periodo de prácticas que, en el caso de la primera, tuvo lugar el verano pasado. Carla, por su parte, se arrancó como guía de Botines nada más poner fin al ciclo de aprendizaje. Las dos cuentan que aprendieron a desvelar las incógnitas, a descubrir los detalles del monumento leonés de la mano de sus compañeros. «Aunque el contexto es el mismo, cada uno tiene su forma de explicarlo», señala Carmen; a lo que Desirée, sentada frente a ella, apunta entre risas: «Adaptado a nuestra personalidad». 

No sólo el oficio es punto en común entre los miembros de este equipo de mediadoras. Varias tienen claro que su capítulo favorito en esa especie de trayecto cultural que guían y protegen como guardianas son los patios, las puertas y el torreón. Y ríen al decirlo y apreciar cómo sus voces suenan al unísono. «Los patios y las puertas les encantan a los visitantes y el torreón es muy místico, bonito y simbólico», relata Desirée: «Sentir ese ‘feedback’ anima más a contarlo y explicarlo».

No es lo único que llama la atención a quienes acuden por primera vez al edificio de Gaudí. «Lo primero que les sorprende es que es completamente distinto a los que hay en Barcelona; dicen que se nota que es Gaudí, pero que el estilo es distinto», reseña la mediadora: «Al hacer las visitas guiadas –que creo que es el producto estrella porque siempre salen contentos– también se sorprenden mucho porque no se esperan todo lo que hay: la arquitectura, lo que se conserva, las exposiciones, la colección de arte...».

Una de las visitas guiadas celebradas en la sala conocida como el Sotabanco del Museo Casa Botines de la capital provincial. FERNANDO OTERO
Una de las visitas guiadas celebradas en el Museo Casa Botines de la capital provincial. | FERNANDO OTERO

Quizá ese encanto y el buen hacer de quienes lo recitan sea lo que haya provocado que en lo que va de año ya hayan sido 39.000 las personas que han pasado por el espacio y 1.200 las que han participado en alguna de sus actividades. Aunque la mayoría de visitantes españoles llegan desde Madrid, el primer puesto de los llegados desde fuera de la geografía nacional lo ocupan este año los australianos, sustituyendo en la clasificación a los habituales estadounidenses. «Luego Países Bajos y Corea del Sur», añade Carmen: «Usamos audioguías que van indicando las zonas que vamos viendo y las visitas en inglés se tienen que pedir bajo demanda». Las citadas audioguías están disponibles en inglés, francés, italiano, japonés y español.

«Ahora León está muy de moda», justifica Carmen Diez el aumento del número de visitas: «Estamos en un sitio estratégico en pleno centro de León y, al pasar por delante, a la gente ya le llama la atención el edificio». Mientras a los oirundos de la ciudad ya casi les pasa desapercibida semejante obra monumental, los turistas se apelmazan ante su fachada a diario en busca de la mejor perspectiva. De ellos dice Carmen que suelen hacer comentarios sobre lo tranquila que es la ciudad y la amabilidad de sus gentes. «También, que no se esperan que haya una ciudad tan pequeña con tantos monumentos», apunta.

Además de las que ya forman parte de su jornada habitual, no les faltan historias a este equipo de guías, acostumbrado como está a anécdotas que se repiten prácticamente a diario. «En el torreón, los niños a veces ven el dragón y salen convencidos de que han estado en su mazmorra», relata Celia Fernández entre bromas: «Lo malo es cuando uno lo ve y el otro no». Las preguntas sobre el origen del nombre del edificio o sobre el porqué de que se le apode ‘La Casa del Dragón’ también son asiduas. «Una vez vino una chica de Barcelona que me dijo que había conocido el museo porque había salido en La Ruleta de la Suerte», confiesa Desirée despertando las carcajadas de sus compañeras.

En lo que va de año, ya han sido 39.000 las personas que han pasado por el Museo Casa Botines

«Te van contando muchas historias; incluso hay señoras y señores que vivieron aquí y, al llegar les entra mucha nostalgia», añade la mediadora: «Luego está lo del dentista... Aquí hubo una clínica dental y toda la gente ha ido a ese dentista». Se refiere a la del doctor Llamazares; el profesional que, en un juego del destino, llegó a hacerle un empaste a una de las integrantes de este equipo de trabajo. Parece que todo queda en casa... Botines.

El buen ambiente se palpa entre este grupo de mediadores culturales, a los mandos todos ellos de las siete visitas diarias que ofrece el centro museístico de la capital leonesa durante la temporada estival, que contará con apertura ininterrumpida de lunes a domingo hasta el próximo 5 de octubre en horario de 10:00 a 21:00 horas. Con las visitas nocturnas de los viernes (a las 21:30 y las 22:00 horas)  como gran reclamo, el museo ofrecerá 9.000 plazas para las visitas a la exposición permanente, 250 para la ruta urbana ‘El León de Gaudí’ y 110 a la exposición temporal.

Todo ello de la mano de Celia, Carla, Noelia, Desirée, William y Esther, que, encabezados por Carmen, son los encargados de que cada día los visitantes salgan vistiendo una sonrisa del Museo Casa Botines. También, de que el acercamiento a la vida y obra del arquitecto catalán Antonio Gaudí trascienda los paneles informativos para ofrecer una visión exhaustiva, personal, inclusiva y ampliada de los secretos escondidos en el edificio del centro de León y de su autor.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído