Eso le diríamos a la astorgana Rosalía Iglesias, conocida por ser la mujer de Bárcenas, cuando dice: «No soy tonta». Pues «¡Claro que sí, guapi!». Con ganas quedaríais también de entonarlo cuando leíste la carta de la estudiante mexicana que ya es la mejor embajadora de León y que se ha convertido casi tan viral como la rubia de Chicfy. También a Susana Díez cuando pasó por Camponaraya para reunirse con los socialistas de su palo y a Carles Mulet, el político de Compromís comprometido con León. ¿Y a quién más? Igual a Bárbara Rey con todo este lío que se ha formado por una historia que no es novedad. Su affaire con el monarca Juan Carlos I ha saltado a la caja tonta para distraer un poco al personal de tanta subida del precio de la luz, de tanto suceso, de tanto desempleo en León, de tanto tonto.
Y pensarás «¡Claro que sí, guapi!» al leer esto. Y valorarás entonces que a Rosalía igual era mejor decirle «La cagaste, Burlancaster», a Susana Díez «Lo llevas clarinete» y a Carles Mulet aquello otro de «Efectiviwonder». Y mientras tanto la moda del «guapi» pasará como han pasado todas y alguien recordará lo cansinos que fuimos con la frasecita en su momento. Al menos, turismo mediante, esperemos que lo que no pase de moda sea León, aunque como dicen dos arquitectos que aprovechan para infundir buen rollo entre escuadras y cartabones, «no es cuestión de moda, si no de actitud». Pues «¡Claro que sí, guapi!».
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