Ya hace unos cuantos años, cuando el profesor Javier Hernando era crítico de arte de La Crónica, desaparecida en 2013, surgió en este Día Internacional de los Museos una conversación. "¿Y si hacemos un reportaje sobre el Museo sin paredes? Con las esculturas repartidas por la provincia, ahora que se está poniendo de moda".
Su cara lo decía todo: "Uff. Me tendría que morder mucho la lengua… Mejor te propongo otro, parecido, pero a la contra: El museo del feísmo".
- ¿El museo de los errores?
- También sería buen titular.
Pero resulta que no se había decidido a abordar el tema de las esculturas por la provincia sino que el profesor Hernando, al que le gustaba salir a correr, le molestaban profundamente algunas cosas que iba encontrando y le herían a la vista… Un día dijo una: "Una bañera vieja y furruñosa (él dijo otro término) en medio de un paraje verde, bello y muy cerca de un bebedero tradicional, hecho de piedra, con grifo y no con una larga manguera verde tirada en el suelo que me asustó, creí que era una culebra".

El encargo requería tiempo. El Día de los Museos pasó. La Crónica cerró y aquella conversación quedó en nada aunque muchas veces me la refrescaba otro crítico que no ejerce de tal pero lo es, el dibujante Ernesto Rodera: "A ver, ruralita, que los somieres y las bañeras no son bellos, son feos de narices. Tanta Reserva de la Biosfera y tanto cuento y plantan un somier viejo en la mitad de la ruta sin que pase nada".
No le falta razón. Poco a poco fui comprobando que era muy verdad y la coincidencia del Día de los Museos y la Feria del Libro me lleva a una novela recién salida y que os recomiendo, de una escritora que defiende la literatura asturleonesa, Raquel Presumido. El libro se títula Lutano (búscalo) y al hacer lo habitual, leer la contraportada, dice: "Rosina, una joven estudiante de cine, deja Madrid con una maleta llena de sueños rotos para volver a su pueblo, Rodiezmo de la Tercia. Situado en la frontera natural entre Asturias y León, allí nada es lo que parece. Las vallas son somieres, los bebederos de las vacas son bañeras viejas y los espantapájaros son CDs rotos. El eco de los estallidos de la guerra…". También proliferan los árboles con CDs que, además de falsos espantápajaros, te pueden dar un reflejo si hay sol que no ves ni a jurar, que dicen los clásicos. Garrafas de agua en las puertas, dicen que para evitar que los perros orinen en las fachadas (es una pena, no llevaba la cámara cuando el Milo orinó no en la fachada… en la garrafa).
Y el consejo del profesor Hernando y las críticas de Rodera van sumando efectivos al atravesar las carreteras de la provincia. Un buen número de ruinas son las casetas, trasformadores, que tuvo la empresa León Industrial, ahí quedó su logo, sembradas por toda la provincia y ahora van camino de la ruina. Un camión de una empresa de muebles que adorna el horizonte de la carretera de Boñar a Sabero, en una pradera que también tiene una especie de monolito que, tal vez, con un buen discurso que la arrope podría ser una pieza salvable de exposición.

Nada que ver con otros muchos regalos que hace la naturaleza, sin intervención de la mano humana, como demostró ya hace muchos años el artista de Genicera, Diego Segura, en una exposición realizada en el viejo edificio de Pallarés en la que mostraba piezas encontradas por el monte, maderas, piedras, que eran verdaderas obras de arte con mínimos retoques; allí estaba su famosa ‘De vaca a pez… por la estupidez’, en referencia al entoncees reciente pantano de Riaño.
En fin, hay muchas más tropelías. Pero os dejo con otro apunte que con Hernando habíamos consensuado para el reportaje, dos definiciones.

Somier: Cierre metálico de finca que antiguamente se usaba para sujetar los colchones.
Bañera: Abrevadero para el ganado que tuvo su origen en la costumbre de bañarse en pompas de jabón de las reinas y las actrices de cine para sugerir mucho sin enseñar nada en las películas antiguas.