Profesor de Eduación Secundaria, el leonés Álvaro Acebes se doctoró por la Universidad de León con una tesis sobre la obra del autor valenciano Rafael Chirbes. Derivado de la misma, nació en 2015, a diez años del fallecimiento del consabido escritor, la publicación de Ediciones Trea ‘Rafael Chirbes: tiempo, conciencia y poética’; una obra que este martes, desde las 20:00 horas, se convertirá en protagonista de San Feliz de Torío.
– ¿Qué tienen el autor y su obra para embarcarse en una investigación de estas características?
– El estudio parte de un intento por poner en perspectiva su obra y mostrar las zonas de nuestra actualidad que él iluminó– revela el investigador.
Y es que su literatura –dice– «siempre» le «ha acompañado».
– Creo que su obra es importante porque refleja el devenir de la sociedad española de los últimos años– apunta– y porque es un escritr que nos brinda siempre la posibilidad de enfrentarnos ante lugares y posiciones estéticas y éticas que nos pueden ayudar a pensar de otro modo la realidad.
A su modo de ver, el autor se erige como «un escritor que no ha encontrado discípulos». Aunque ha contado con numerosos seguidores, la perspectiva que desentraña entre sus páginas con su estilo, «a pesar de que hay narradores que la siguen trabajando, tampoco ha encontrado una continuidad como la que hubo en décadas previas».
– ¿Qué elementos son el denominador común de sus publicaciones?
– Yo creo que hay algo que nos llama siempre la atención –introduce,– y es que Chirbes era un hombre que no entendía de verdades absolutas ni se casaba con nadie. Esto no debe entenderse como misantropía, indiferencia o neutralidad, sino como la actitud de alguien que miraba a su alrededor y no le gustaba lo que veía. Él decía que un novelista debe procurar ser el sismógrafo de su tiempo; que la literatura solo tiene sentido cuando, además de asumir una responsabilidad, se preocupa de mostrar una visión global del mundo y de enseñar a su autor algo que este no sabía antes.
Esa es, en palabras de Acebes, «la clave de todos sus libros: la intención por hacer de la novela un vehículo de conocimiento». Y puede que sea precisamente esa mirada crítica que guía la trayectoria literaria del valenciano lo que explique por qué hoy sigue siendo tan relevante. «Chirbes se antoja como un escritor necesario para entender los vaivenes, las transformaciones que se están produciendo en nuestra sociedad», considera el leonés, aludiendo a la publicación de ‘Crematorio’, la «novela con la que se consagra», en el año 2008: «Si la gente encontró en Chirbes un autor de referencia es porque queríamos entender qué era lo que estaba ocurriendo en la España de la crisis y sus libros nos mostraban una respuesta a todo eso».

Un día después del anuncio de convocatoria de las próximas elecciones en un país cuya población se encuentra sumida en la más profunda polarización, le lectura de Chirbes, quizá, cobra aún más sentido. «Todas sus obras, en realidad, tienen como tema el devenir de la sociedad española y también el juego de máscaras, traiciones y desmemoria que se ha producido en nuestro país», apunta el docente: «Nos sigue brindando lecciones para entender el presente en el que nos encontramos: en un momento tan convulso en que España se ha convertido casi en un manicomio».
Verdadero apasionado de la litertura de Chirbes, Acebes ha llegado a estar en la que fuera su casa –hoy sede de la fundación que lleva su nombre– en un par de ocasiones. Sobre ello ha escrito en la revista digital de cultura El Cuaderno, donde asiduamente colabora escribiendo también sobre muchos otros autores. Autores de los que también hablará en La Casona.
– Vamos a hablar de un proyecto en el que llevo trabajando varios años– cuenta de sus ‘Rescates’.– Son textos de escritores que han quedado un poquito orillados en el canon; a los que no se les presta atención, pero que de los que yo considero que todavía tienen cosas importantes que decir y que merecerían que los lectores se acerquen otra vez a ellos.
– ¿Algunos nombres?
– Entre los autores que han aparecido en esa serie– que ya asciende a cinco decenas– hay nombres como los de Juan Iturralde, el autor de ‘Días de llamas’; Lauro Olmo y Carmen Kurz o Elena Soriano, que además son muy interesantes porque muestran la perspectiva femenina en el franquismo; Ángel Vázquez o Eduardo Blanco-Amor, que fue amigo íntimo de García Lorca y responsable de la publicación de sus ‘Seis poemas galegos’ y que es un escritor que hoy nadie lee.
Todos ellos tienen como nexo de unión un único aspecto: el olvido. Para ejemplificarlo, el investigador recurre a la figura de Blanco-Amor, autor de la completa crónica ‘Chile a la vista’ y de la «prodigiosa» obra ‘La parranda’. «Es un escritor extraordinario y a mí me da mucha pena que cuando él regresó de su exilio a España no encontró reconocimiento», dice: «Tuvo que sobrevivir haciendo traducciones al gallego de los cómics de Astérix».
Cuenta Acebes que nombres como el suyo van poco a poco apareciéndole. Que son varios los centenares de escritores y escritoras cuya historia podría ser rescatada; todos ellos sometidos a una injusta desmemoria que se justifica con distintas razones: «la discriminación que han sufrido las autoras mujeres», que «el cuento siempre ha sido el patito feo de la literatura y a los narradores del género breve se les ha dedicado poca atención crítica» o «el centralismo de las capitales que dejan fuera de juego a los autores periféricos».
En todos sus afectados lleva al menos dos años enfrascado el leonés Álvaro Acebes, que espera convertir su olvido en el motivo de una próxima publicación. Por el momento, le vale con el encuentro que este martes tiene programado en La Casona de San Feliz de Torío, donde sus nombres dejarán de sonar con la lejanía del pasado para convertirse en relato presente y cercano. Al menos, por unos instantes.
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