Chaikovski baila entre vampiros

El rompedor coreógrafo Matthew Bourne adapta el ballet ruso ‘La bella durmiente’ y lo convierte en un cuento gótico sobrenatural que Cines Van Gogh emite hoy desde Londres

Javier Heras
06/10/2023
 Actualizado a 06/10/2023
Imagen bella durmiente
Imagen bella durmiente

El nombre de Matthew Bourne ya resultará familiar al público de los cines. El coreógrafo inglés (1960) pasará a la historia por su ‘Lago de los cisnes’ protagonizado solo por hombres, pero lejos de quedarse en un solo éxito, ha seguido sorprendiendo con cada una de sus creaciones, que agotan entradas en tiempo récord y a la vez conquistan a la crítica. En ‘The Car Man’ convirtió la ópera ‘Carmen’ en un musical queer con tintes de policiaco; ese mismo aroma cinematográfico se mantuvo en ‘La Cenicienta’, que situó en el Londres bombardeado por los nazis, o en ‘Las zapatillas rojas’, su adaptación del melodrama de Powell y Pressburger. 


Este genio del ballet narrativo completó en 2013 su trilogía de Chaikovski, tras el ‘Cascanueces’ de 1992 y los ‘Cisnes’ de 1995. Si tardó veinte años en abordar ‘La bella durmiente’ se debió a que le dejaba frío su historia… y su protagonista, tan pasiva: una bruja la maldice de pequeña, cae dormida en la adolescencia, despierta por un beso de amor verdadero cien años después. Por eso, decidió cambiar el libreto –basado en el cuento de Perrault– para que ella se enamore antes de su letargo. Así, de paso, corrige una de las principales debilidades que había detectado en la trama: «No hay un romance convincente, porque Aurora y su salvador solo se encuentran en el desenlace. Para ella es simplemente un desconocido que la ha rescatado (con un beso sin consentimiento, por cierto)», comentaba en rueda de prensa. Siempre interesado en la psicología de los personajes, Bourne va un paso más allá y cambia al príncipe por un jardinero llamado Leo, con quien la joven mantiene una relación secreta.

 

Imagen cartel ballet
Cartel del ballet 'La bella durmiente'. 

Ahora se cumple el décimo aniversario del estreno más exitoso de la compañía New Adventures: premios, alabanzas, entradas agotadas en tiempo récord, tanto en Londres como en su gira mundial. ‘La bella durmiente’ a lo mejor repele a los puristas, pero el público adora su energía, su riqueza de personajes (y el compromiso de su elenco), sus giros de guión, sus efectos escénicos, su mezcla de melodrama y comedia, su humor visual, su iluminación… Este sábado Cines Van Gogh retransmite este ballet desde el teatro Sadler’s Wells de Londres.


Innovador como pocos, Bourne lo llena todo de símbolos (la rosa y la sangre como la primera menstruación) y de ideas ambiguas (¿es la princesa una hija adoptada?). Incorpora a un segundo villano, Caradoc, hijo de la bruja Carabosse, y también otorga algunos papeles de hadas a bailarines masculinos. Además, introduce a una marioneta (Aurora en su infancia) y hasta toques sobrenaturales; no en vano, la obra lleva el subtítulo Un cuento de hadas gótico. «Ya había hechizos, así que no me parece descabellado que también existan los vampiros. Su eterna juventud es mi forma de justificar que el amante de la princesa viva más de cien años y pueda despertarla».


Como es habitual en su carrera, asombran los decorados y vestuario del galardonado Lez Brotherston, que reflejan el paso del tiempo: la acción comienza a finales del XIX (cuando se estrenó el ballet original en San Petersburgo), continúa en la época Eduardiana, en torno a 1910 (vestidos blancos de volantes, corsés, sombrillas, los hombres con atuendo de críquet) y culmina en la actualidad, en el siglo XXI. Cada periodo se recrea con detalle y rigor histórico pero también flexibilidad: las prendas deben ser aptas para bailar.


En cuanto a la coreografía, muy heterogénea, combina la escuela clásica y el contemporáneo, respeta alguna variación original de Petipa y logra un estilo ágil, conciso en su narrativa, sensual y lleno de musicalidad. En el primer acto, más académico, predomina el vals; después se integran nuevos bailes de salón venidos de América (el Foxtrot, el Castle Walk, el Maxixe). En el segundo, la libertad física de Aurora -sobre todo en la ensoñación- se inspira en la legendaria Isadora Duncan. Son deliciosos los duetos entre los amados
 

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