Busnadiego es uno de los enclaves del Teleno donde se puede contemplar perfectamente toda la sierra, una localidad que conserva su identidad y no tiene excesivas zonas ruinosas, las casas que se ven están bastante bien adecuadas, aunque ya algo antes de llegar se ven los efectos negativos del fuego que este verano asoló el Bierzo, la Maragatería y la Cabrera, cuando muchas personas temieron por sus pueblos aunque afortunadamente el fuego no penetró al interior de Busnadiego. De todos modos no es una visión agradable, aunque es de esperar que para la próxima primavera los robles se han de mantener, mientras que la zona de pinares ha sido mucho más afectada.
Es una pena que un territorio que debiera ser conservado y protegido se deje a su suerte y que se primen los intereses económicos a la conservación de la tierra mucho más degradada a partir del paso del fuego, pues cuando se debía proteger el monte no se hizo para evitar gastos que a la larga se han tenido que realizar en mayor medida y con peores resultados. El cambio climático está ahí y no se puede negar a no ser que se tenga un desconocimiento grave e ignorancia de cómo afecta a la Tierra. Los incendios de este verano lo atestiguan y es tiempo que se ponga remedio a lo que ha de venir si se desea mantener la calidad de vida y el campo como ahora.

Desarrollo de la ruta
Comienza la ruta en Busnadiego, hermosa localidad del entorno del Teleno, perteneciente al Ayuntamiento de Lucillo, que ha sido declarada como una de las 10 más hermosas de la zona del Teleno en 2021, sus casas están cuidadas, aunque algunas zonas se encuentran algo abandonadas, Desde Busnadiego se sale por la carretera en dirección oeste hacia Piedras Albas, distante del inicio de la ruta más de 2 Km. Tras cruzar esta segunda localidad se sigue por un camino en dirección Oeste aunque algo hacia el Norte siempre en subida más o menos empinada.
Casi un kilómetro después de salir de la segunda localidad se puede apreciar un largo abrevadero con el Teleno al fondo y el paisaje comienza a notarse devastado debido a los restos de los incendios del pasado verano, el monte negro y pelado se extiende a las zonas por donde alcanza la vista. A lo largo de la ruta se ha podido contempler una serie de zonas donde los robles estaban algo chamuscados, pero se conservan porque es un árbol bastante duro. Sin embargo en la zona más alta de brezo y escoba la visión resulta muy oscura y a los lados del camino se puede ver como han lanzado paja para detener un poco la erosión y el arrastre de las cenizas que lo van llevando todo. En alguna tubería bajo la pista para los regatos que se cruzaron se había atascado algo de ceniza y rebosaba. Otra que no tenía tubo se había hundido.

El camino va sorteando varias vaguadas con sus arroyos respectivos, el más cercano a Piedras Albas es el de Robledo, el siguiente el de Valdecastro, un tercero y último es el de Valdegral y tras este último solamente se pasa la cabecera del arroyo siguiente en una cuesta empinada, pero no demasiado, llegando al final a la Subestación eléctrica del parque Eólico Padrón II en la zona de Cansacaballos.
Sin visitar la central que solamente tiene instalaciones para la instalación eléctrica y para la maquinaria se toma el camino de la derecha en dirección Este subiendo con menor pendiente, aunque sin realizar los desvíos que se encuentran, que solamente son caminos de atención a los aerogeneradores. Continuando la ascensión se va a llegar al Cerro de la Escrita, el punto más elevado de la ruta, aunque sin ascensión especial, pues la montaña es bastante roma, vamos, un monte pelado por los incendios, ya que a la izquierda se encuentran los pinares de la parte norte asolados por el fuego y sin posibilidad de salvación alguna.

A partir del Cerro de la Escrita la amplia pista para atender a los aerogeneradores desciende y la visión del pinar al lado izquierdo se hace más sombría por el contraste de los troncos con la nieve. A la derecha restos de matorral, esqueletos de escobas, aunque ese matorral fue convertido en cenizas en mayor cantidad. La pista se encajona en momentos de bajada algo más acusada y al Nordeste, entre los aerogeneradores se ven las tierras de la Maragatería, en especial Astorga como lugar con mayor número de edificios.
Continúa el descenso hasta encontrar, algo antes de ascender un poco, un camino a la derecha señalizado como Camino a Busnadiego por la Encrucijada. Se toma a la derecha y se desciende por una pista recientemente removida, con buenas vistas al Teleno y toda su sierra. A ambos lados de la pista plantaciones recientes de pinos, todavía jóvenes, que fueron arrasados por el fuego. Un panorama mucho más desolador...
Cuando la vista del Teleno y toda su sierra es excelente se encuentra una construcción ligeramente apartada del camino con un cartel caído y recolocado en las ramas de un árbol que indica que el edificio es el ‘Mirador de Busnadiego’.

Un excelente lugar para descansar, contemplar el maravilloso panorama del Teleno, con las localidades de Busnadiego y Piedras Albas a la vista, merece la pena el descanso y se pueden tomar hermosas imágenes. El resto del descenso se lleva a cabo entre robles, que aunque fueron afectados por la quema, han resistido muchos de ellos y ya comienzan a aparecer los primeros brotes de hierba verde.
Al llegar a la zona de la Pardina el camino hace una revuelta para comenzar una bajada algo más empinada, pero no mucho, hasta llegar al arroyo, cruzarlo y salir por la ribera opuesta. Pocos metros más tarde va a verse la localidad de Busnadiego y el estanque para la toma de agua. Caminando un poco más se llega a la encrucijada y desde allí se sigue hasta la iglesia, donde finaliza la ruta.
