La comarca de Laciana tiene asentamientos castreños de las edades del Hierro y los Metales. Es importante reseñar que estos castros de la edad del hierro dominaban visualmente un amplio espacio y los lugares donde se ubicaban tenían unas vistas excelentes a los valles. Por ello en el castro que se visita se va a encontrar un excelente mirador. Toda la ruta se encuentra muy bien señalizada, en especial en la zona del castro y la Vía Verde debiendo agradecer al Ayuntamiento de Villablino su preocupación por su señalización y conservación, además del Centro de Interpretación de los Castros muy bien cuidado y atendido por Sara.
La ruta fue organizada en la celebración del Samhain, fiesta celta en Laciana, junto con la de los tejos milenarios que fue conducida por Luis Fernández. En esta ruta la guía del grupo era Bárbara, bióloga de la Reserva de la Biosfera de Laciana, la primera reserva que se constituyó íntegramante en la provincia de León, sin compartir con otras provincias. En agosto de este año se aprobó además el nuevo plan de gestión, que está publicado en la web de la Reserva de la Biosfera.

Bárbara considera que «es un itinerario que, aunque cuenta con el castro como protagonista, en este caso también se vincula a la tradición celta del festival de Samhain en el que se enmarcaba, resulta muy asequible y que aúna algunos de los principales recursos turísticos de Laciana: historia antigua, patrimonio industrial y bosques mixtos. Por ello es una buena forma de, en un paseo corto, conocer, en proporción, mucha información sobre el valle.
Bárbara fue explicando a todos los asistente los diferentes detalles de cada una de las paradas. Dando una explicación directa sobre las características de los lugares por los que se caminaba.
Se deben respetar los restos y no manipular nada, pues ha estado siglos ahí y ahí debe seguir todo. Es de agradecer la buena señalización de la mayor parte del recorrido.
El comienzo de la ruta se realizó en el lavadero de la mina, pero, al ser circular, podría comenzar también en Rioscuro.

Desarrollo de la ruta
La ruta tiene como inicio el antiguo lavadero de la MSP de Villablino, desde donde se camina en dirección Sur por una carretera asfaltada de nombre Constantino Gancedo y que se usaba para las minas, cruzando el río Sil por un puente nada más salir.
A continuación hay una serie de fuertes subidas y varias curvas, hasta que en una curva a la derecha se ve un camino que sale hacia la izquierda señalizado con una placa de hierro que indic que es el camino hacia el castro.
Siguiendo ese camino sin asfaltar la ruta ya es menos empinada, finalizando en el mirador a Rioscuro donde existe un panel que señaliza los castros que se divisan desde allí y a continuación se gira unos metros para contemplar los restos de la muralla, donde hay otro panel explicativo del Castro de la Muela que se puede contemplar sin necesidad de subirse a la muralla. Desde la parte de abajo sale un sendero que baja ligeramente hasta el poblado castreño, una zona de ruinas donde se pueden ver la planta de algunas viviendas o edificaciones.

Visto el poblado se vuelve por el mismo camino al mirador y desde allí se toma un camino en dirección a Rioscuro que se interna en el bosque de robles y abedules principalemente, aunque también tiene avellanos, serbales y acebos, para bajar al final al lado del río Bayo donde también se encuentran arces y fresnos, todo ello acompañado de matorral, en especial escobas.
Bárbara haido explicando por el camino el devenir de los terrenos tras el fin de la minería recuperados con algo de bosque y matorral, todo lo relativo al castro y los castros lacianiegos y al bosque que se cruza desde el yacimiento hasta Rioscuro, donde se están entresacando ejemplares de árboles para un proyecto sobre los osos.
Dos kilómetros separan al castro de la localidad de Rioscuro que al final se puede contemplar perfectamente, pasando la fuenteescura que está seca para llegar al puente sobre el río Bayo, la central eléctrica, cruzar la carretera con cuidado y llegar al centro de interpretación de los castros, donde se puede ver un mapa en relieve de la zona con los lugares donde hay castros y en el piso de arriba la explicación detallada y la maqueta de los castros de la Zamora y la Muela, así como el desarrollo de las excavaciones, que explica a los participantes al detalle.

A continuación se cruza Rioscuro, y por el camino muestra el Alfolí que se encuentra frente a la iglesia, que era la casa donde se guardaba la sal.
Continúa le camino bajando a la carretera para cruzar el puente sobre el río Sil y al otro lado se toma una escalera metálica que desciende al lado del cauce donde se encuentra un túnel bajo la carretera, que se debe cruzar para seguir el Camino Natural de Laciana, cuyos raíles se arrancaron y ahora es una senda paralela al río, que mantiene alguna de las características de la vía que servía a las minas, los semáforos, e incluso algún resto de vagonetas por el camino.
La vía finaliza en el lavadero desde donde se partió y donde se da por finalizada la ruta con la última explicación y despedida de Bárbara.
