El autor de la obra y también intérprete, José Luis Esteban, explicaba en declaraciones a Europa Press con motivo del estreno de ‘Don Quijote somos todos’ en Valencia, que «es una obra creada a partir de uno de los mitos más importantes de nuestra literatura, pero lejos de ser una adaptación o una versión, intenta encontrar una historia que pueda atañer a los ciudadanos de hoy en día». Para Esteban, «los clásicos son clásicos por algo, porque no solo revelan algo del tiempo en el que fueron escritos, sino que nos siguen desvelando a nosotros mismos, a nuestra sociedad, sobre nuestra manera de vivir, de pensar, de amar, de reír y de llorar hoy en día».
José Luis Esteban alude a la célebre frase con la que Cervantes inicia ‘El Quijote’: ‘En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme’, para cuestionarse «¿por qué no quiero acordarme del nombre del pueblo?, porque está en mitad de la España vacía y su patrimonio más que futuro es pasado. Esa es la clave de la que parte esta historia», sostiene Esteban, para quien la pieza «rescata ese humor que trasciende lo costumbrista y se convierte en un elemento de cierta crítica divertida, amable, en ocasiones punzante, de algunos famosos humoristas poscervantinos», como Luis García Berlanga, Rafael Azcona, el Marco Ferreri español, «para contar la historia de estos habitantes que son los propios de cualquier pueblo de nuestra geografía».Todos los personajes, en su intento por reactivar un pueblo que se está desvaneciendo, viven un «proceso de quijotización», destaca el actor y también director de la obra Carlos Martín, que en su opinión «cambian su pasado por una ilusión y la ilusión les hace vivir. De algún modo, esta ilusión hace que el pueblo encuentre la manera de seguir adelante y de vivir», concluye el director de ‘Don Quijote somos todos’.