Carlos Álvarez Cuenllas: "Cuesta pintar un árbol de azul"

Es un escultor prolífico, premiado, polifacético, con incursiones en la fotografía o el ‘street art’, entre otros. En Maristas San José trata de transmitir cada día su pasión por la creación con una mirada diferente

D.L. Mirantes
01/07/2017
 Actualizado a 19/09/2019
frame-1confesionario.jpg
frame-1confesionario.jpg
– ¿De qué pecados te confiesas?
– No creo que peque mucho, pero si me dicen que he pecado en algo igual me pongo nervioso y parece que he pecado. Pero no peco.

– No lo estarás haciendo ahora, engañándonos. Eres Carlos Álvarez ¿El Cuenllas?
– Sí, sí, fijo. Hace años hice una exposición recogiendo la vida de muchos Carlos Álvarez, como el pintorleonés Carlos Álvarez Las Heras, mi propio hijo… somos muchos.

– Hablando de originales e imposturas, dentro del Arte Contemporáneo, ¿alguna vez has sentido como artista que te estuvieran tratando como impostor?
– No. Pero si una obra no se entiende, si no es muy visual, hay que gente que piensa que es falso. Pero yo no he sentido eso.

– ¿Crees que hay que avanzar más en la visión del Arte Contemporáneo?

– Se va haciendo. Hace años no había un cuadro abstracto y ahora en cualquier casa los puedes ver. Eso es una señal de que avanza.

– Por profesores como tú que transmiten pasiones artísticas, como esa preferencia por intervenir los espacios.
– Es interesante mirar a la ciudad y siempre ves espacios que son susceptibles de mejorar. Gracias a ser profesor de los Maristas, donde hay una mentalidad abierta, hemos podido poner nuestro granito de arena para cambiar alguna cosa en intervenciones en Espacio Vías, detrás de la Junta, en el Archivo Histórico...

Conozco artistas que intentan pintar como niños y eso sí que es difícil. Los niños tienen algo fantástico que es que no están mediatizados por opiniones – Tú, que trabajas con ellos, cuando delante de una obra escuchas decir «esto lo hace un niño de seis años», ¿qué piensas, lo hacen?
– Hay cosas que es cierto que lo hacen. Pero eso tampoco está mal. Conozco artistas que intentan pintar como niños y eso sí que es difícil. Desde pequeños aprendes que tienes que un árbol lo tienes que pintar de verde y luego cuesta pintar un árbol de azul. Los niños tienen algo fantástico que es que no están mediatizados por opiniones.

– También lleváis a los mayores esa mirada de los niños.
– Sí, hacemos actividades intergeneracionales. Es bueno para todos, superenriquecedor para esa unión.

– Hablando de enriquecer y de inspiración, en una ciudad con tan poquita industria ¿de dónde sacas la inspiración para tus instalaciones y obras?
– Hace muchos años, antes incluso de Bellas Artes, empecé a trabajar con mis padres en un comercio que tenía que ver cosas industriales. Gracias a eso empecé a trabajar con este tipo de materiales, ese fue el origen. He hecho muchas cosas con acero inoxidable, pero también con nieve, por ejemplo.

– ¿Vas a seguir haciendo coches?
– Sí, me gustan mucho las máquinas. Yo creo son mejores las esculturas que el coche real que tengo.
Lo más leído