"La cárcel y la expulsión de la Universidad dieron conmigo de hoz y coz en la pintura"

Manolo Sierra, pintor y muralista, lacianiego y babiano, es el primer protagonista del ciclo ‘Conversaciones para el tardeo. Café Dialógo’ que se celebra el jueves en El Cafetín (17 horas)organizado por la Fundación Jesús Pereda y La Nueva Crónica

18/01/2026
 Actualizado a 18/01/2026
Los carteles y los murales componen la faceta más visible y reivindicativa de la obra pública de Sierra, que el jueves estará en El Cafetín. | MIRIAM CHACHÓN
Los carteles y los murales componen la faceta más visible y reivindicativa de la obra pública de Sierra, que el jueves estará en El Cafetín. | MIRIAM CHACHÓN

La Fundación Jesús Pereda ha elegido el diálogo como eje de sus actividades para este año 2026. La Nueva Crónica siempre ha apostado por una doble bandera en su andadura, la cultura y la opinión, cuyo denominador común no puede ser otro que el diálogo, la tolerancia, las ventanas abiertas. La Fundación creó hace unos años el Premio Diálogo y su ganador en 2014 fue Manolo Sierra. La Nueva Crónica ha colaborado en numerosas ocasiones, y viceversa, con Manolo Sierra;en calendarios, los ‘pájaros’ de Sierra, las vidrieras de Lago de Babia...

Por ello no resulta nada complicado intuir que cuando la Fundación Jesús Pereda (vinculada al sindicato CCOO) y La Nueva Crónica de León pusieron en marcha una iniciativa conjunta —Conversaciones para el tardeo. Café Diálogo— el primer protagononista podía y debía ser Manolo Sierra. (El próximo jueves, a las 17 horas en el Cafetín). Los siguientes serán la periodista y escritora asturiana Aitana Castaño y Don Guti.

Si hay un sinónimo de diálogo y compromiso ése es Manolo Sierra. Cuando recibió el premio citado, en el año 2014, el artista aseguraba: “Dialogar no es hablar por hablar sino una confrontación de opiniones, a veces opuestas y siempre diversas para conseguir algo mejor, ya que de lo contrario, añadió, aún no habríamos salido de la caverna”. Y los pinceles son, para él, sus palabras.

Sierra (Villablino, 1951) siempre ha entendido el arte como compromiso y no distingue entre vida y arte.
Sierra (Villablino, 1951) siempre ha entendido el arte como compromiso y no distingue entre vida y arte. | MIRIAM CHACHÓN

Pero el diálogo exige a otro con quien confrontar y Manolo Sierra no siempre lo ha encontrado; muchas veces ha tropezado contra la barbarie. Siendo un joven universitario, estudiante de Derecho, su lucha antifranquista le llevó a la cárcel y a la expulsión de la Universidad. Hoy, 50 años después, poco antes de la conversación para esta entrevista tenía que poner una denuncia porque le habían vandalizado otro mural, no es la primera vez, ni mucho menos. Pero para entender al irreductible Sierra es bueno escuchar su receta: “Ahí tengo un mantra infalible. Si destruyen una obra participativa, reivindicativa, un mural por ejemplo, creo dos; si destruyen dos entonces pinto cuatro… a ver quién puede más, y mientras tenga fuerzas así será”.

Manuel Sierra dibujando al lacianiego Juan Alvarado. | L.N.C.
Manuel Sierra dibujando al lacianiego Juan Alvarado. | L.N.C.

Pero vamos al principio, a su tierra. Si has atravesado Babia o Laciana tienes que saber quién es Sierra, has visto sus coloristas dibujos y murales pues están en todas partes, son los de Estás en Babia, los de Lago, los de la Casa de Cultura de Villablino, los de cualquier logotipo, empresa, portada de libro, su generosidad no tiene límites... no hace falta que los firme, son de Sierra, que ha logrado algo que todos los creadores buscan: que su obra sea su firma. Ése es Sierra el pintor, el muralista, el cartelista... ¿y el paisano? Pues aún más espectacular que el artista, una vida de coherencia y compromiso, desde la cuna en Villablino

Manolo Sierra, pintor, muralista, artista comprometido, en uno de los homenajes que el pasado verano le rindieron en ‘sus tierras’, Laciana y Babia
Manolo Sierra, pintor, muralista, artista comprometido, en uno de los homenajes que el pasado verano le rindieron en ‘sus tierras’, Laciana y Babia. | L.N.C.
  • Vaya por delante que yo no distingo entre la vida y el oficio. Bebo de las fuentes de las que bebemos todos: la prensa, la radio, la televisión, las conversaciones, las lecturas, el cine, el teatro, la fotografía… pero también de los conflictos sociales, las amenazas bélicas, las alegrías cooperativas que se ven reflejadas en lo que haces. ¿Es concebible un individuo ajeno a lo que pasa a su alrededor? Pues puede ser que sí, puede que haya por ahí señoritos subidos a caballo, terratenientes, que no saben lo que pasa a su alrededor más que en sus propios saraos. Pero mis argumentos son los del común, los del todos…

  • ¿Y qué papel juega Laciana, tu lugar de nacimiento?

  • Todo. Allí nace el compromiso. Nacer en una tierra con minas, con sus riesgos, con una economía de subsistencia ancestral, ligada a la tierra, conforma una personalidad, una mirada. Si a eso le sumas una escuela de pensamiento que te llega de la mano de tus padres… conforma a un tipo de individuo que no puede sustraerse a lo que pasa, que no sabe mirar para otro lado y yo jamás he mirado para otro lado.

  • ¿Qué es mirar para otro lado?

  • Pues una forma de implicarse, de estar en las calles, rebelarse… pero tampoco sé mirar para otro lado en mi oficio. Si yo lo que sé hacer es pintar pues lo que pintas tiene que estar al servicio de los demás, que tratar de mejorar su vida. Celebrar la vida y denunciar la muerte.

No parece ‘Estar en Babia’ y es el padre de sus carteles; siempre se define con las dos ‘nacionalidades’. “Soy de Laciana, Babia es la tierra de mi madre, fundamental en mi formación, como mi padre, maestra de profesión y de la vida. Mis padres están en mí y en mis hermanos de forma indeleble”.

Y como hijo de juez y maestra va de aquí para allá, mamando de lo que le rodea y del compromiso. Así llega a Valladolid, a la Universidad, a la Facultad de Derecho y al compromiso político, algo ineludible en su caso. Se suma a la lucha antifranquista y conoce las cárceles y no puede seguir su carrera pues le niegan la matrícula;para lo que Sierra también tiene una mirada positiva. “Aquella lucha antifranquista me puso, de hoz y coz que dirían en nuestra tierra, en brazos de la pintura. Me iban cercenado otras posibilidades, cerrando puertas como la de haber sido un buen abogado, un buen juez o fiscal -ya no hablo de registradores o notarios, eso es otra constelación que no entra en mis horizontes- al negarme la posibilidad de matricularme en distritos universitarios por represalias políticas, al pasar por la cárcel más de una vez, pues te vuelcas en centrar tu actividad en la ilustración, la pintura, crear carteles, pancartas, murales… y acabas construyendo un oficio casi sin querer. De hecho, cuando pude volver a estudiar en la Universidad ya no me enteraba de nada y pensé definitivamente que aquello no era lo mío. Abandoné”.

Cartel de ‘Estás en Babia' elaborado por Manuel Sierra. | L.N.C.
Cartel de ‘Estás en Babia' elaborado por Manuel Sierra. | L.N.C.

Para acercarse al compromiso, a la gente que trabajaba en los sindicatos clandestinos o perseguidos. “Estaban funcionando la gente de CGT, CNT, CCOO, los sindicatos agrarios... Ellos me enseñaron a poner los pies en el suelo. Y malo será que no haya hecho una buena tarea, y la seguiré haciendo, que me queda cuerda para seguir dando guerra”.

Uno de sus primeros trabajos fueron los famosos carteles del llamado —y famoso entonces—Proceso 1001;un cartel reivindicando la libertad de los sindicalistas procesados:“En junio de 1972 habían detenida, la famosa y temida Brigada Político Social, a casi toda la cúpula de los dirigentes de Comisiones Obreras (entre ellos Marcelino Camacho y Nicolás Sartorius). Aquello desembocó en un mediático proceso judicial y el posterior encarcelamiento de toda la dirección en la cárcel de Carabanchel;y yo hice el cartel y otros trabajos para la llamada Caja de Resistencia para pagar su defensa. Era mi forma de compromiso, pues gran parte de mi trabajo, el más público, forma parte de mi ejercicio político”.

Imagen del calendario elaborado con las obras de Manuel Sierra. | L.N.C.
Imagen del calendario elaborado con las obras de Manuel Sierra. | L.N.C.

Con esta biografía, con este compromiso, es fácil adivinar que no deben ser los actuales los mejores tiempos para alguien que como Manolo Sierra apuesta por el diálogo, por lo colectivo... “Estamos viendo y viviendo el mayor ejemplo de un proceso involutivo, terrible, cuyo mayor ejemplo es este presidente americano que tiene una pedrada tremenda; un trastornado pero que no está internado en un psiquiátrico sino suelto y muy bien pagado”.

 

  • “¿Cómo es posible, qué hay detrás?”

  • “Exactamente, hay que preguntarse, hay que hay que profundizar para ver que están tratando de hacer un reparto del mundo de una manera muy similar a como se lo repartieron después de la II Guerra Mundial. La Internacional Fascista para mí es una realidad incuestionable, no hace falta que llegue, ya está aquí. De la memoria que yo tengo me parece que estoy en el momento más grave, pensando en global.”

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