La paz se ha conseguido. Los ejércitos de los rebeldes fueron derrotados en lucha encarnizada; los responsables: ideólogos, compinches, correveidiles y demás arañas nocturnas han sido detenidos y en el calabozo esperan juicio. Se descubrieron planes, escondites, estrategias y la pulpa por donde caminaba la rebelión; también las minas y las alambradas para la república y los ciudadanos.
Los consejeros y los milicianos leales se hicieron con las riendas del orden democrático y de los protocolos para la distribución de bienes y servicios a toda la población.
Si en las dos anteriores entregas ⸻Los delirios de Ovecco y Limpieza de Ñandes⸻los ciudadanos de LaMarca dejaban claro que no estaban dispuestos a perder derechos y libertades, en Todas las cartas es el momento de la justicia. Ahora corresponde la andadura de la justicia.
El Defensor del Común, elegido por el Consejo, investigará hechos y buscará pruebas y testimonios que incriminen o exculpen de los delitos de que se acusa a los detenidos. El juicio tendrá lugar cuando la instrucción haya terminado, y cuando las personas que tengan la obligación de dictar sentencia, hayan sido elegidas de entre todos los ciudadanos por honestas, buenas y capaces.
Con Todas las cartas se da por coronada esta fábula distópica, en la que Ablanbelle, un hijo de jana, venido del mito para servir, logra, con su actitud valiente, desentumecer los espíritus de triviales soñadores. Entre todos conseguirán transmutar las desigualdades y las injusticias propuestas por quienes, egoístas, codiciosos y rebeldes pretendían hacerse con el poder, la libertad y los bienes, por la razón de la fuerza.

¿Qué nos vamos a encontrar en “Todas las cartas”?
Por encima de cualquier otra cosa vamos a encontrar serenidad, verdad, decisiones enérgicas y realidades sorpresivas. Y trinos del pájaro del humor en medio de la tragedia.
Son infinitos los caminos que abren, y por los que circularán sin pudor quienes, rondando en silencio por la geografía del poder, idean planes para apropiárselo codiciosamente sin reparar en polvos, ni en vientos, ni en huesos ajenos rotos.
Y no hay que olvidar que el lobo que huye tras el ladrido de los perros sigue siendo lobo. La justicia tiene que hacer su función: vigilar y distribuirse democráticamente y serenamente.
¿Qué representa Ablanbelle?
Ablanbelle es el agente que propicia el que la chispa de la protesta salte. Representa la lucha y el sacrificio de unos ciudadanos por defender los derechos y las libertades que solo la DEMOCRACIA COMO MORAL es capaz de hacer que sean posibles.
Todos los derechos y libertades encaminados al pleno desarrollo de la individualidad del yo, de todos y de cada uno de los ciudadanos de LaMarca. ¿Se puede deducir de esta aceptación que conduciría a la anarquía?
Si entendemos por anarquía el no reconocimiento por parte del individuo de cualquier clase de autoridad, es necesario considerar las diferencias entre autoridad racional e irracional. La primera ⸻ al modo de un ideal verdadero⸻ entraña el propósito de desarrollar y expandir el yo individual. Por ello, en la democracia como moral no tiene cabida la anarquía, toda vez que la autoridad que se establece tiene como base la aceptación por racional, y por la RESPONSABILIDAD REAL al ejercerla. (Recuerdo la no existencia de privilegios, de fueros y de exenciones).
Las conquistas fundamentales no solamente han de ser conservadas, sino que también deben ser desarrolladas y fortificadas.
Ablanbelle es el agente que contagia ese afán de verdad a los ciudadanos de LaMarca, para que ellos se lancen, mediante un penoso ejercicio, a la conquista de la realidad misma, la aclamada y por la que penaban: LA DEMOCRACIA COMO MORAL.
Pero no fue siendo ola a ver el mar, simplemente a ver el mar. Entró en él con desenvoltura y puso a disposición de la causa, en la que siempre creyó y creyó justa, todo su valor, toda su naturaleza, hasta dejar en la tarea fuerzas y memoria, transparencia y alegría.
Recogió en la mirada puñados de tristeza cuando descubrió libélulas y zapateros en el interior de las gotas de agua fresca. Porque era fuerte y sensible, así lo define Flamula, «fuerte y sensible, como hecho de gotas de agua unidas en la intemperie de una pradera con infinidad de flores y trinos de jilguero».
Y, como cualquier ser vivo, después de haber ejercido durante un tiempo de Gran Capataz de la república, se fue apagando poco a poco, seguro, sin dudas; como el sol que no duda un momento, y sin dudarlo se apaga dejándose caer tras el horizonte inevitable.
Pero en esta fábula, en la que habitan la tragedia y el heroísmo, el sacrificio y la muerte, en la torre de las auroras pone su nombre la esperanza amamantada con la leche de la verdad y de la fantasía.
Fantasía que en su hatillo lleva silbidos que saben doblar en las esquinas para volver a llenar de sangre los ocasos.
¿Qué es un “golo”?
¿Un GOLO? Cuando en el juicio, el juez hace esta misma pregunta a Ovecco, este responde que no sabe lo que es un GOLO. (Respuesta lógica si se tiene en cuenta que está siendo juzgado por delitos muy graves). Pero inmediatamente después, como si lanzara un reto, dice: “Si me lo mostraran”.
Esta respuesta ya nos está diciendo que sí sabe lo que es un GOLO y un CORE y un MALVÍS. Sabe que son algo tangible, algo que los sentidos pueden evaluar, tasar, contar o medir. Y, para su sorpresa, sí se los mostraron tal cual son. Pues eso es lo que yo voy a hacer en la presentación: no decir qué es un GOLO, ni un CORE ni un MALVÍS, sino mostrarlos para que se vean, y el público asistente compruebe, juzgue y alcance opinión.
Aquí y ahora, tampoco te voy a decir qué son. La respuesta, en Todas las cartas, y durante el acto de presentación. En su lugar me referiré a algo que leí en una lámina ilustrada, una de las muchas encontradas durante la investigación por el Defensor del Común, y aportadas como prueba al juicio contra los rebeldes en la ciudadela. Dice así:
Crema Virginal
Aguardiente, dos azumbres; flores de naranjas escogidas, seis onzas; rosas moscadas, seis onzas; agua destilada, una azumbre; espíritu de reseda, dos onzas; azúcar de pilón, cuatro libras y media.
Se destilan las flores de naranja y las rosas en el aguardiente para sacar como una azumbre de licor.
Se deslíe a la lumbre el azúcar en el agua destilada, después que está fría se le añade el espíritu de reseda, se hace la mezcla, y se filtra. Ya tienes tu licor libre de culpa.
Pero sin la delicadeza exquisita y ejercitada del paladar, la vista y el olfato, no conocerás si el licor-crema que has compuesto tiene el grado conveniente de fragancia, la diafanidad necesaria, y el sabor agradable que deseas.
¿Y qué tiene que ver esto con la fábula de Ablanbelle?
Los codiciosos, avarientos y ególatras, para lograr sus propósitos y mantener el estatus alcanzado, hacen uso de todas las armas de que disponen y son capaces de imaginar.Con la lectura de TODAS LAS CARTAS se descubren procedimientos y argucias. Pero es una fábula, es ficción, y, a pesar de ello, se sabe que la realidad supera a la ficción en argucias, procedimientos y propósitos de los codiciosos, egoístas y tramposos.