Sobre la técnica que utiliza, Blanca confiesa su predilección por una pintura rota, que se vea lo que es, figurativa, pero que no se asemeje a la fotografía. Por otra parte, está la luz, su gran obsesión, reconoce, que junto al color son "los dos elementos básicos con los que trato de analizar, indagar, sacar conclusiones, cargarme de sentido e interpretar o plasmar mi realidad que es la fuente de donde brota la sustancia de la que se nutre la creación artística".
Los cuadros que conforman la muestra ‘Luz y color’, que puede visitarse en San Marcelo, son de reciente creación, aunque no todos del último año porque en este tiempo la artista también ha estado trabajando en otros temas como la figura femenina con la técnica de pintura al pastel que ha sido el ‘leit motiv’ de su más reciente exposición.
Uno de los aspectos que más valora de su actividad artística es el dibujo porque, asegura la artista, vertebra la obra y le aporta consistencia y calidad. "Me gusta la pincelada limpia y definitiva, esa que responde a la primera intención y manifiesta la claridad de ideas y de oficio. Me preocupan la transparencia, la ligereza, la espontaneidad y la frescura. Busco composiciones sencillas, equilibradas y en las que predomine la esencia y el valor de las cosas mismas", manifiesta Calderón, para quien lo más difícil de un cuadro es saber cuándo está terminado. "A veces necesito un poco de ayuda para determinar cuándo es la última pincelada", apunta la artista, que trabaja siempre del natural "porque la naturaleza es la perfección, no lo hay mejor", insiste.
Blanca Calderón concluye diciendo que uno de los retos que se marca como artista es que la obra hable de ella y al mismo tiempo sea su propia voz, que sea representante fiel de sus realidades íntimas. "Mi pintura pretende ser un puente entre mi mundo íntimo y el mundo íntimo de quien la contempla".
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