En 1750 se crea en León la Real Fábrica de Lienzos, Hilaturas y Alfombras, aprovechando la tradición artesana que existía en la provincia en la realización de tejidos de lino. El primer edificio de la Real Fábrica empieza a funcionar de forma provisional en la calle de la Rúa con maestros holandeses y flamencos para trasladarse después de tres años al Campo de San Francisco, en el emplazamiento actual del Conservatorio de música Ángel Barja y la sede de Correos. El nuevo edificio contaba con una puerta conocida como «portada de lencerías» o «puerta de la Reina» que le servía de entrada. Sobre el arco, dos medallones con las efigies del rey Fernando VI y su mujer María Bárbara de Braganza, y en el segundo cuerpo dos estatuas, una que representa al Comercio y la otra las Bellas Artes, entre ambas una acrótera con el escudo nacional, coronado todo por la estatua de la Fe.
El proyecto fracasó y solo estuvo en funcionamiento seis años. La obra fue demolida, desapareciendo uno de los pocos ejemplos de arquitectura barroca en la ciudad, pero se conservó dicha puerta, que ocuparía el lado norte del que sería el Hospicio mandado construir por el obispo Cayetano Antonio Quadrillero el año 1793. Obra que a su vez fue derribada en 1964 y parte de cuyos restos se amontonan en el aparcamiento de Santa Nonia, al lado de la Biblioteca, bajo las ramas de varios árboles. Piedra a piedra, la Puerta de la Reina se desmontó y fue trasladada a la sede de la Audiencia Provincial y de los antiguos juzgados de León, que entraron en funcionamiento en 1950, sustituyendo a los que se encontraban en la calle de la Torre. Traslados y derribos que conforman el caprichoso acontecer y paisaje característico de una ciudad, su historia próxima a una obra de ficción.
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