Según explican desde la compañía, la obra de teatro de Celia Nadal y Javier Manzanera, que junto a Pedro Almagro conforman el elenco artístico, habla de la infancia, en la que todo se perdonaba por seguir jugando. «La historia que contamos tira de nostalgia y poética, ternura y violencia, contundencia y ambigüedad. Contamos la historia de tres personas que no se resignan. Tres valientes que muertos de miedo deciden afrontar los temas no resueltos porque si no, no pueden avanzar dignamente. Miran de frente a la tara que cada uno arrastra desde más o menos temprano, y hacen todo lo que está en su mano para resolverla. Se responsabilizan de su propia felicidad», argumentan desde Perigallo Teatro, sabedores de que los personajes se van a encontrar con que sus vidas están más entrelazadas de lo que creían. «A veces hay que atravesar un paisaje terrible para poder regresar a casa, para regresar a lo importante: la vida sencilla», sostienen sus artífices.Este es el cuarto texto teatral que afrontan en común dos de los responsables de la pequeña compañía abulense. «En todos ellos hay algunos elementos que se van repitiendo: el reflejo de la sociedad actual, la frontalidad en la exposición de los temas, la frescura del diálogo y un optimismo que prevalece siempre y que atraviesa dramas profundos», y es que la comedia –argumentan– «le va comiendo terreno al drama inevitable, hasta llegar a una mirada de esperanza».
Para Celia Nadal y Javier Manzanera, que en este caso están dirigidos por Antonio Guijosa y comparten escenario con Pedro Almagro, la obra está escrita desde una óptica de acción. «No en vano nuestros textos son creaciones para poner en escena inmediatamente. Por ello resultan especialmente vivos y activos, a la vez que una apuesta honesta y convencida por el teatro de texto», concluyen.