Frente a ellas parece que hay soluciones y una de ellas es la experiencia que la doctora Ingeniera de Montes Asunción Cámara Obregón, directora de la Escuela Politécnica de Mieres (Universidad de Oviedo), presentará hoy (a las 18 horas)en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero dentro del ciclo ‘Repensando el carbón’ con el título de ‘Cultivos energéticos en terrenos degradados de la actividad minera’. Explicará la experiencia que ha dirigido en Asturias con muy buenos resultados. Son proyectos vinculados a la gestión de pinares, a la plantación de cultivos energéticos en antiguos terrenos de minas a cielo abierto de la empresa Hunosa con chopo y sauce, al aprovechamiento de residuos forestales como biomasa y al estudio de los efectos del cambio climático. Recuerda Cámara Obregón que «en el proyecto que nosotros hemos desarrollado actuamos en terrenos de minería a cielo abierto en los que ya se había realizado una somera restauración de la cubierta vegetal, con las técnicas habituales. Eran terrenos que Hunosa tenía cerca de nuestra Escuela de Mieres, que nos parecieron apropiados para llevar a cabo en ellos nuestra investigación».
Y pusieron en marcha el proyecto de realizar cultivos energéticos forestales, con chopo y sauce fundamentalmente . «Trabajamos con clones especialmente diseñados para la producción de energía, con un crecimiento muy rápido y un poder calorífico elevado, además de generar pocas cenizas. En definitiva, especies muy adaptadas a nuestro proyecto y producidas especialmente en viveros para este tipo de aprovechamiento energético».
- ¿No existía este tipo de ‘solución’ para escombreras y montes utilizados para minería a cielo abierto?
- No lo había en España, y no existía en zonas mineras. Se había hecho en zonas agrícolas y ganaderas abandonadas, por lo que nos pareció interesante potenciar el aprovechamiento energético en zonas explotadas para extraer el carbón.
Para poder hacerlo una realidad primero lograron financiación de un proyecto nacional —el Proyecto Singular Estratégico— y también desde Hunosa. «Desde el 2008 hasta hoy llevamos investigando con una doble financiación, pública y privada, del Principado y también nacionales». Han puesto en marcha diversos cultivos y, señala Asunción Cámara, «ya hemos llegado a cortar y estamos ahora en el segundo turno de aprovechamiento de las especies que tenemos plantadas». Considera la investigadora que son muy buenos rendimientos y más teniendo en cuenta las características de las escombreras, unos terrenos reconstruidos de manera artificial, sin la textura más adecuada. «Es un terreno muy heterogéneo pues el relleno viene de donde viene. Es un suelo en las peores condiciones que uno se pueda imaginar y no sabíamos qué iba a resultar, si repercutiría muy negativamente en el crecimiento de las plantas. Y hemos comprobado que tiene una rentabilidad bastante buena y que le da un uso al territorio muy interesante, incluso mejora la estructura del suelo».
Asunción Cámara explica que, a la vista de los resultados iniciales que presentaba el proyecto, «la empresa Hunosa ha empezado a realizar repoblaciones de cultivos energéticos a escala comercial. Lo que habíamos hecho en nuestro estudio eran ensayos, con repoblaciones de dos o tres hectáreas, probando el tipo de fertilización, ensayando con diferentes especies, para ir seleccionando los de mayor rendimiento que, como ya he dicho, resultaron ser el chopo y el sauce, y que son los que se están utilizando con fines comerciales».
Ahora mismo están trabajando en proyectos de investigación en repoblación que abarcan un territorio de alrededor de cuarenta hectáreas. «Ya van unas 17 repobladas y el resto lo desarrollaremos entre este año y el siguiente»
Explica la investigadora que son repoblaciones que no exigen condiciones excesivamente exigentes del terreno pero sí se necesitan algunas características especiales. «Tienen que ser zonas que no tengan una pendiente excesiva, como máximo consideramos un 30%, para que la mecanización pueda ser total».
La profesora Asunción Cámara Obregón acude hoy a explicar este proyecto en Sabero, un valle que fue minero, y es consciente de la situación que vive la minería leonesa, muy parecida a la asturiana pero sin ningún proyecto de investigación como el que ella dirige en marcha.
- ¿Sería trasladable el proyecto que han desarrollado con terrenos de Hunosa en valles similares de las cuencas mineras leonesas?
- Es razonable pensar que sí. Habría que hacer algunas consideraciones sobre lo que podría ser diferente pero que ya adelanto que me parecen totalmente salvables estas diferencias. La primera sería el clima, algo menos duro en Asturias, con unas condiciones térmicas más suaves en invierno, pero no me parece que fuera insalvable pues estas especies que estamos utilizando están muy adaptadas al frío, ya que se utilizan en países del centro y norte de Europa, con climas más duros aún.
Y el segundo factor ‘limitante’ de las cuencas leonesas con respecto a las asturianas para llevar a cabo este tipo de repoblaciones cree Cámara Obregón que «podría ser la menor abundancia de agua, ya que en León hay menos precipitaciones que en Asturias. Pero tampoco me parece un factor insalvable, pues hay sistemas de riego por goteo relativamente económicos. Nosotros ya los hemos utilizado en un terreno que no era escombrera sino residuos de la empresa pública de reciclaje del Principado, con abonos que era el compost que ellos producen, y el resultado era también viable con este sistema de goteo y unos depósitos en la parte superior. Después ‘exportamos’ el modelo a otras parcelas durante el verano y el resultado fue la mejora de los resultados pues si no llovía regábamos. Esto ya se está haciendo en el centro y el sur de España y podría perfectamente aplicarse en León».
Explica la profesora que Hunosa está actualmente muy implicada en el tema de la biomasa. «De hecho en la Universidad de Oviedo, en la Escuela de Mieres, implantó el Aula de Biomasa y Geotermia, lo que se llama la Cátedra Hunosa, con una financiación especial pues en su actividad, entre otras iniciativas, la instalación de calderas de biomasa y para servirles el pellets o las astillas han apostado por ser fabricantes propios a través de estos proyectos de reforestación en escombreras de minas a cielo abierto. Diríamos que así se cierra el círculo de este proyecto de investigación en el participaron como ‘mecenas’ tanto el Principado como Hunosa».
- ¿Y no tiene inconvenientes desde el punto de vista ambiental?
- Yo diría que no. Las especies que utilizamos no tienen facilidades para incidir más allá del propio cultivo y son clones que proceden de progenitores que son especies autóctonas en la región, en este caso en Asturias. No genera riesgo ambiental.
- ¿Y los fertilizantes?
- Tampoco suponen ningún problema por lavado para el agua, se usan las cantidades apropiadas, se mejora la estructura del suelo que se regenera de manera casi automática. Bien es cierto que entendemos que no debe ser un sistema masivo, en muchas hectáreas, ni de forma continuada durante mucho tiempo.