Este curso, ninguna ópera ha generado semejante expectación. Tosca supone el regreso de AnnaNetrebko (1971) a Londres después de seis años de ausencia: su apoyo a Putin provocó quemuchos teatros europeos la vetaran (con el tiempo ha acabado condenado la invasión rusa deUcrania). El director de la Royal Opera, Oliver Mears, que coincidió con ella en Salzburgo con LaGioconda en 2024, ha dado a la estrella la oportunidad de redimirse. Y, pese a la polémica y algunasprotestas (incluso a la puerta del teatro), se ha coronado: noche tras noche, el público ha ovacionadosu voz oscura, voluptuosa, potente, su musicalidad, su emoción y su dominio del registro (¡esosgraves, casi de contralto!). Desde que debutó en este papel en 2018 en Nueva York, ningunasoprano le hace sombra.
Junto a ella, en la piel del héroe Cavaradossi (el pintor perseguido, torturado y finalmentefusilado por revolucionario), un joven tenor en ascenso, el británico Freddie de Tommaso (1994). Conoce bien este escenario: hace tres cursos sustituyó a última hora a un indispuesto Bryan Hymel,y con 28 años sorprendió por su impresionante proyección, sin aparente esfuerzo, y su tonoprofundo, cercano al de un barítono. En cuanto al villano, alguien tan curtido como el canadienseGerald Finley (1960). Ganador de un Grammy, impregna de su lirismo natural a Scarpia, el tiránicojefe de policía, sin que su figura pierda malicia.
El miércoles 1 de octubre (a las 19.45) Cines Van Gogh retransmite en directo desde Londres esta Tosca, que significa la primera apertura de temporada de Jakub Hruša como nuevo directormusical de Covent Garden, después del buen sabor de boca que dejó en el Festival deGlyndebourne. El checo (1981), sucesor de Antonio Pappano en el puesto, es un experto en músicacentroeuropea (en concreto en la de sus compatriotas Dvořák y Janáček), pero aquí demuestra suversatilidad. Las primeras críticas alaban su equilibrio, precisión y calidez, así como la frescura desu sonido, que subraya el color de los vientos madera de la arrebatadora partitura de Puccini, de1900.En más de medio siglo, la Royal Opera había presenciado apenas dos montajes: el de 1964de Franco Zeffirelli (concebido para Maria Callas) y el de Jonathan Kent, que desde 2006 se habíarepuesto hasta 14 veces. Ahora le toca el turno al propio Oliver Mears (1979), siempre meticuloso, con una propuesta estilizada, comprensible, eficaz y llena de ideas sensatas. Se rodea del mismo equipo con el que triunfó en 2022 con Rigoletto y en 2023 con Jephtha, el oratorio de Händel:decorados del londinense Simon Lima Holdsworth, nominado a los International Opera Awards de2013; vestuario ecléctico de la checa Ilona Karas; y luces de la italiana Fabiana Piccioli, ganadoraen 2013 y 2017 del premio Knight of Illumination, lo más parecido a los Oscar de su gremio.Aquí sitúan la acción en un país en guerra y a mediados del siglo XX, en vez de en 1800,como indica el libreto de Illica y Giacosa (a partir de la obra de teatro de Victorien Sardou), tanespecífico que los directores suelen respetarlo. Esta valiente decisión sirve para denunciar la universalidad de la violencia y los conflictos, así como de la trama de este thriller sobre el poder yla manipulación. Los decorados, visualmente espectaculares, recrean la arquitectura fascista consu escala épica, su frialdad y el mármol de las paredes y muebles.
Holsdworth, según ha declarado,buscaba combinar «monumentalidad y minimalismo», como en esa puerta dorada tan enorme que empequeñece a los protagonistas. El uso de los claroscuros refuerza el drama, igual que elbombardeo que sufre la iglesia durante el Te Deum, mientras que la siniestra cámara de ejecuciones, de color blanco, pone los pelos de punta.
Próximas óperas en Cines Van Gogh
Con la retransmisión de Tosca, Cines Van Gogh arranca su nueva temporada de ópera yballet después del descanso veraniego. Otros títulos que llegarán próximamente a sus salas son Carmen, de Bizet, desde el mismísimo Palacio de Versalles de París (jueves 16 de octubre); el ballet La fille mal gardée, de Frederick Ashton, desde el Royal Ballet de Londres con dos estrellas como Francesca Hayward y Marcelino Sambé (sábado 8 de noviembre); la tragedia La forza del destino, de Verdi, con Carlos Álvarez y Nina Stemme dirigidos por Zubin Mehta en Viena (jueves 20 noviembre); La cenicienta, ballet del maestro Ashton, con música de Prokofiev, desde Covent Garden (sábado 29 de noviembre); y, sin dejar la capital británica, el clásico navideño El cascanueces, de Chaikovski (26 de diciembre).