Anarquismo con gen leonés

León, una de esas ciudades definidas como conservadoras, fue en la que nacieron tres de los más importantes dirigentes del anarquismo español: Buenaventura Durruti (1896-1936);Diego Abad de Santillán (1897-1983) y Ángel Pestaña (1886-1937) 

12/04/2026
 Actualizado a 12/04/2026
A la izquierda, Diego Abad de Santillán; a la derecha, arriba, Buenaventura Durruti, y abajo, Ángel Pestaña. | L.N.C.
A la izquierda, Diego Abad de Santillán; a la derecha, arriba, Buenaventura Durruti, y abajo, Ángel Pestaña. | L.N.C.

Se acerca el 14 de abril y todo lo que significa. Se suceden los actos, los recuerdos, los nombres... pero, seguramente, lo más llamativo de esta tierra leonesa, definida tradicionalmente como conservadora, como la mayoría de las que no tienen en su fuerza motora la industria, se produjo en las primeras décadas del siglo XX, especialmente cerca de la guerra civil, cuando tres de los más destacados dirigentes nacionales del anarquismo español, con puestos de gran responsabilidad y, sobre todo, predicamento entre los suyos eran leoneses. Una situación que jamás se había producido y creo que no se volverá a dar. 

Eran ellos Buenaventura Durruti (León, 1896-Madrid 1936);Diego Abad de Santillán, de nombre real Sinesio Baudilio García (Reyero, 1897-Barcelona 1983)y Ángel Pestaña (Santo Tomás de las Ollas, 1886-Barcelona, 1937). La historia del anarquismo español en los años 20 y 30 no se puede escribir sin sus nombres. Es más, hasta la irrupción de la imagen icónica del Che Guevara el póster más repetido en las habitaciones de los jóvenes de espíritu revolucionario en España es la imagen del leonés nacido en el barrio de Santa Ana, muy cerca del lugar donde hoy se puede contemplar la escultura ‘Hálito Durruti’, de la que es autor Diego Segura y cuya instalación, como casi todo lo relacionado con él, estuvo rodeado de cierta polémica.

Algunos detalles más nos podrían acercar a la verdadera dimensión del personaje:El gentío, la multitud, que en Barcelona acudió a su entierro después de aquella muerte rodeada de leyenda y extrañas circunstancias;pero también la imagen del famoso mitin en una abarrotada plaza del Petardo, en León o el hecho de que en una encuesta realizada por La Crónica de León, entre numerosas gentes del mundo de la cultura, la Universidad... sobre el leonés más importante del Siglo XX la respuesta clara fue Buenaventura Durruti, por delante de personalidades como Gordón Ordás, Azcárate o el profesor Cordero del Campillo, entre otros.

Buenaventura Durruti

Fue, sin duda, Durruti el de mayor proyección pero Abad de Santillán y Ángel Pestaña estaban muy cerca, aunque no siempre coincidieran en su visión del mundo. Sobre esta circunstancia reflexionaba el ya citado profesor Cordero del Campillo, en el volumen ‘Heterodoxos leoneses’, que coordinó Rogelio Blanco:«Muchas veces me he preguntado qué habrá habido en León para que en nuestra provincia haya nacido nada menos que tres de los grandes del anarquismo, cada uno con su peculiar modo de entender la doctrina: Ángel Pestaña, sindicalista, nacido en Santo Tomás de las Ollas, Buenaventura Durruti, el hombre de acción, que vio la luz en el barrio de Santa Ana de nuestra capital, y Baudilio García Fernández, Abad de Santillán, nacido en Reyero, el intelectual.(…). Un leonés enamorado de su tierra y profundamente español, quien, apoyado en este binomio, dio el salto hacia un humanismo universal».

No es este recuerdo de ‘inolvidables’ leoneses el lugar, y harían falta páginas y páginas, para recoger sus biografías, doctrina, activismo... pero sí para despertar el viaje a ellas, ahora que resulta tan accesible, y recoger algunas pinceladas que nos acerquen a ellos. Durruti aparece habitualmente entre los españoles con más entradas, con más búsquedas en Internet. Sobre él escribía su sobrino, Manuel Durruti Cubría:«José Buenaventura Durruti Domingo nació el 14 de julio de 1896 en el barrio de Santa Ana de León, en una época en la que se compraban los votos con raciones de escabeche, pan y vino. (...)A los 8 años vio a los ancianos del asilo recogiendo colillas del suelo para fumar, jamás lo olvidó, hablaba con ellos, supo de su vida de trabajo para acabar en la miseria y le comentó a su profesor que ‘prefiero morir luchando que llegar a viejo en estas condiciones’». Y lo hizo. Ynació su compromiso. Recuerda su sobrino que la madre de Durruti, Anastasia, afirmaba:«Personas así solo nacen cada cien años y yo estoy orgullosa de ser la madre de uno».

Su biografía política y sindicalista es más conocida t fácil de consultar.

Diego Abad de Santillán

En Diego Abad de Santillán no parece un asunto menor su nacimiento en Reyero, él mismo lo escribía:«Nací en una aldea perdida de las montañas de León, incomunicada (…) sin historia escrita de su pasado y sin posibilidad de historia activa en el futuro (…). He conocido muchos países, me familiarizado con muchos climas, pero no he olvidado aquellos años, duros, difíciles, en aquella aldea olvidada. (...)Mi familia pertenecía la jerarquía de los más pobres». Ante la pobreza familiar, su padre, el herrero del pueblo, en 1900 emigra a Argentina. Y en 1905 el resto de la familia. Su paisano, el profesor Ángel Alonso Álvarez, recuerda que «para emigrar fue preciso deshacerse de las vacas, que vendimos en una feria que dista de Reyero tres leguas, fue un momento muy triste. Quizá la primera gran tristeza, más de una lágrima me costó». 

Regresó unos años después, acudió al instituto en León y ««leía mucho, de todo; no me contentaba con los libros de texto en vigor; devoraba todo lo que me proporcionaba generosamente el director de la biblioteca». De esta época recuerda la impresión y «veneración» que le producía don Gumersindo Azcárate mientras paseaba por la calle Mayor. En 1915 prosigue sus estudios en la Universidad Central de Madrid, Filosofía y Letras, especialidad en filología clásica».

Insiste Rogelio Blanco en que era el de Reyero un hombre de sólida formación intelectual:«En 1922 viaja a Alemania. Decide estudiar medicina. Pasa por España y en Vigo visita a su admirado Ricardo Mella. En Alemania fortalece su formación, toma contacto con relevantes personalidades del anarquismo europeo; también conoce y se casa con Elisa Kater, hija del activista Fritz Kater. Ejerce como corresponsal de La Protesta y de traductor de R. Rocker, G. Landauer, M. Nettalau. E. Malatesta, E. Reclús, J. Grave, S. Faure y Bakunin entre otros». 

Pasa por Alemania, por Argentina y Méjico, con suerte dispar, incluso reconoce que en Argentina conoció nuevamente el hambre y al morir Franco regresa a España pues, recuerda Blanco, sus palabras:«Mi mundo ha sido siempre España. La he seguido con alegría cuando era motivo de ella, y con tristeza cuando motivo de dolor. El motivo dominante ha sido el dolor, más que la alegría. Esperemos que esto no vuelva a ocurrir. Que la nueva generación pueda vivir más en paz que nosotros».

Y así culminan 36 años de exilio. Durante su última etapa, mayor, enfermo y pobre, recibe escasas atenciones y no escasas críticas que acoge dolorosamente.

Ángel Pestaña

Yla tercera ‘pata’ del anarquismo español con gen leonés fue el berciano Ángel Pestaña, al que Tomás Álvarez define en el citado libro de heterodoxos como ‘el anarquista de triste figura’, y de quien escribe:«Pestaña es  uno de los más destacados hijos de la España proletaria, cuya vida está signada permanentemente por la lucha y embellecida por el idealismo. Y recupera su ‘autobiografía de infancia’:«Yo nací el 14 de febrero de 1886  en Santo Tomás de las Ollas, que ya no existe como pueblo. Mi padre era analfabeto total, minero y ferroviario, peregrinó en busca de trabajo por la España del norte mientras se iba desgajando la familia». Su padre le dejó en casa de un tío, al que mandaba dinero para que Ángel fuera a la escuela pero su tío, jugador y mujeriego, jamás le envió a la escuela, le explotó como pastor y el niño huyó con su padrino Tirso, el tamboritero de Santo Tomás. 

Regresó con su padre. A los 10 años ya era minero, con 14 vio morir a su padre de una bronconeumonía después de tres días terribles de agonía. Ángel, nunca lo olvidó, tenía una deuda de 27 pesetas y, recuerda Álvarez, nadie se acercó a ayudarle:«Nunca como entonces comprendí la dureza de sentimientos que crea la pobreza», y, nada más enterrar a su padre, regresó a la mina, al ferrocarril de La Robla, fue calderero en Fuenterrabía... había nacido un rebelde que también  apostó por formarse. hasta el punto que Ángel María de Lera escribe de él al hablar de una reunión  anarquista, atacado por miembros de la FAI, antes de  ser elegido diputado por Cádiz por el Frente Popular, en 1936:«Habló durante hora y media ante el gozo de los asistentes. Dijo todo lo que quiso sin una vacilación, argumentando con un rigor lógico magistral. Nada de demagogia».

En fin, unas pinceladas, un viaje a las infancias leonesas para entender mejor el origen de «la forja de tres rebeldes». 

Archivado en
Lo más leído