En este acto madrileño estarán presentes los dos autores —Llamazares y Antonio Santos— y dos periodistas, Bernardo Marín, subdirector de El País, y David Rubio, director de La Nueva Crónica de León. Del primero de ellos dicen las invitaciones que es "cofrade de Genarín" y del segundo, aunque no diga nada la invitación, se sabe que procesiona la noche de Jueves Santo.
Lo más irreverente del acto es cantar y rezar a un borracho a las puertas de la Catedral Hasta el día de hoy hay dos milagros sobre los que se asienta la santidad de Jenaro Blanco, la redención de la Moncha, la prostituta favorita del pellejero y en una páginas del periódico con el que le cubrió quedó impresa la imagen del difunto, cual Verónica compasiva;y otro en el campo deportivo, el primer triunfo de la Cultural y Deportiva Leonesa en Primera División (en 1956 contra el Hércules de Alicante por 3-1), después de que los fieles invocaran al santo en el propio campo regándolo con orujo.
Pero algo podría ocurrir en Madrid este viernes. Nunca se sabe.
Son historias ‘locales’ en principio pero que Julio Llamazares explicaba cuando salió el libro que "tienen mucha sustancia literaria, lo que le da un ámbito literario puro", hasta el punto de que, reconoce el de Vegamián, "si se repitieran hoy las circunstancias yo también lo volvería a escribir".
Me recluí en un monasterio con mi fervor y una buena reserva de orujo para ser fiel al santo Para quien tuvo que resultar más complicado el trabajo fue para el conocido ilustrador, pintor y escritor oscense Antonio Santos ( Premio Nacional de ilustración 2004), quien estaba menos familiarizado con la historia de Genarín y por eso debió pasar un periodo de adaptación a su figura y su fe. "Yo me recluí en un monasterio y con todo mi fervor pasé semanas bebido para hacer estas imágenes. Quería recrearme en esos aspectos que hacen de Genarín un santo", bromea Santos, consciente del revuelo que cada año crea en León la celebración de la procesión y las acusaciones de botellón, algo con lo que está de acuerdo Llamazares. "Es cierto que lo más irreverente de Genarín siempre fue ver a un grupo de gente cantando y rezando a un borracho a la puerta de la Catedral, pero ahora se desmadra todo un poco y acaba siendo lo más parecido a un gran botellón", reconoce el autor del libro, que hace muchos años que no acude al entierro.
La otra polémica es la fecha de la celebración, en la noche de Jueves Santo, pero es una controversia que ya había zanjado el ‘padre espiritual’ del Entierro, Francisco Pérez Herrero. "Nosotros lo hacemos el día de Jueves Santo porque está perfectamente documentado que fue precisamente esa noche cuando murió Jenaro Blanco, con el tiempo el santo Genarín. No se si el resto de procesiones que salen esos días pueden asegurar a ciencia cierta el día que fue exactamente el hecho que conmemoran".
No le falta razón. Pero para el año que viene se repetirá la polémica, forma parte del guión, lo que aún está por conocer es qué ocurrirá en este viaje que el santo leonés acaba de emprender para conquistar la capital de España.
Otro milagro, y en Madrid, ya resultaría definitivo.
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