Hay decisiones que nacen de un instante casi infantil y acaban marcando toda una vida. En el caso de la joven flautista leonesa Ainoa González Rabanal, aquel instante ocurrió en una procesión en Astorga. Allí, viendo por primera vez una flauta travesera, lo tuvo claro: "yo quiero tocarla". No hubo más razonamientos. Solo una certeza.
"No sé exactamente el qué, pero fue como: necesito esto. Y desde siempre ha sido mi instrumento", recuerda. Aquel impulso se transformó en una trayectoria musical que hoy la ha llevado a escenarios internacionales, desde España hasta Austria, Francia o los Países Bajos, donde actualmente reside y continúa su formación.
Actualmente, compagina su carrera musical con trabajos en el sector de la hostelería, una realidad habitual entre los jóvenes músicos que buscan abrirse camino en el ámbito profesional.
«Para mí mi origen es la base de todo lo que soy. Gracias a haber empezado en Astorga estoy donde estoy»
Natural de San Román de la Vega, Ainoa no olvida sus raíces. De hecho, las reivindica con orgullo allá donde va. "Para mí mi origen es la base de todo lo que soy. Gracias a haber empezado en Astorga estoy donde estoy. Nunca me avergonzaré, al contrario, estoy orgullosísima", afirma con rotundidad.
Su vínculo con la música comenzó muy pronto: a los 9 años inició sus estudios en la Escuela Municipal de Música de Astorga. A los 10 ya formaba parte de la banda filial y, con solo 13, dio el salto a la Banda Municipal de Música de Astorga, donde llegó a ser primera flauta.
"Al principio fue un poco shock, pero me sentí muy acogida. La gente me ayudó muchísimo", recuerda sobre aquella etapa en la que compartía atril con músicos mucho mayores que ella.

La exigencia de ser primera flauta
Ese rol, el de primera flauta, se ha convertido en una constante en su carrera. Desde formaciones locales hasta orquestas internacionales, Ainoa ha asumido una responsabilidad que combina liderazgo y exposición.
"Es muy gratificante, porque es para lo que trabajo, pero también implica una gran responsabilidad. Los solos hay que prepararlos muy bien, con mucho detalle, y además tienes que guiar a toda la sección", explica. Una exigencia que, lejos de frenarla, se ha convertido en uno de los motores de su crecimiento como intérprete.
Conciertos, viajes y experiencias irrepetibles
Su trayectoria está marcada por experiencias muy diversas: desde festivales de música en Calpe o Ponferrada hasta actuaciones en Disneyland París o colaboraciones con artistas como Gisela (OT). También ha actuado ante embajadores internacionales en España, además de estrenar obras del compositor David Rivas como De fábula o Espiscopus Castrum.
Pero si hay un concierto que recuerda con especial emoción es el que vivió junto a la Joven Orquesta Leonesa: "Scheherazade fue muy especial. Volvía a León después de un año fuera, con mis amigos, tocando en casa… fue uno de los momentos más importantes de mi vida".
Clases magistrales de flautistas de prestigio internacional como Julien Beaudiment o Paolo Taballione
Entre el Liceu y la vida profesional
Su formación avanzó posteriormente hacia el Conservatori Superior del Liceu de Barcelona, una etapa que supuso un salto cualitativo en su carrera. "En el Liceu hay más competitividad, más exigencia. Te preparan ya para la vida profesional", explica.
Allí encontró también una figura clave en su desarrollo: su profesor Christian Farroni. "Era como un segundo padre. Me ayudó muchísimo, no solo musicalmente, también personalmente", confiesa.

Aprender de los grandes… sin perder la identidad
A lo largo de su formación ha recibido clases magistrales de algunos de los flautistas internacionales más reconocidos del mundo, como Julien Beaudiment, Paolo Taballione o Jacques Zoon. Sin embargo, su aprendizaje más profundo no es técnico, sino artístico.
«Quería romper la barrera con el público. Contar historias, mirar a la gente a los ojos»
"Todos te dicen cosas distintas, incluso contradictorias. Y al final tienes que encontrar tu propia manera de tocar, tu propia voz", reflexiona.
Una carrera internacional en expansión
Actualmente, Ainoa cursa el máster en el Conservatorium ArtEZ de Zwolle, en los Países Bajos, donde combina formación académica con actividad profesional en orquestas y proyectos internacionales. Ha sido seleccionada para tocar como solista y con el quinteto de viento del profesorado, y forma parte de formaciones como la Vuurvogel Sinfonietta.
"Estar en un ambiente internacional me ha hecho crecer muchísimo: conoces gente y descubres nuevas formas de entender y vivir la música. Para mí es esencial conocer personas y vivir experiencias nuevas para ser mejor música", señala.
Su carrera también incluye colaboraciones con ensembles como el Nederlands Blazers Ensemble o la Phion Orkest, experiencias que le han permitido ver la música desde dentro: ensayos, creación de proyectos y formatos innovadores que rompen con el concierto tradicional.
‘Soundscapes of the World’
En ese camino creativo nace uno de sus proyectos más personales: Soundscapes of the World. Un recital en solitario donde cada obra se vincula a un país y a una historia.
"No quería que fuera solo una hora de flauta sola. Quería romper la barrera con el público. Contar historias, mirar a la gente a los ojos", explica. El resultado es una experiencia más cercana, narrativa y emocional.
Concursos, premios y reconocimiento internacional
Su talento ha sido reconocido en múltiples competiciones internacionales de música en países como Reino Unido, Francia, Polonia, Italia o Alemania, con premios de primer nivel.
"Ganar un concurso internacional es muy importante porque estás compitiendo con músicos de todo el mundo. Pero también te da visibilidad y contactos. En este mundo es fundamental", asegura.

Entre la enseñanza y la interpretación
Aunque su vocación es claramente interpretativa, Ainoa también ha trabajado como profesora de flauta, lenguaje musical y piano.
"Te hace más paciente contigo misma. Cuando ves errores en otros alumnos, aprendes a verte también a ti y a tratarte mejor", reflexiona.
Redes sociales y futuro de la música clásica
En los últimos años, ha comenzado además a explorar el papel de las redes sociales en la música clásica, especialmente en plataformas como TikTok.
"Hoy en día son súper importantes. Te ayudan a darte a conocer, a que te contacten, a crear oportunidades", explica. Aunque matiza: "hay que saber el límite, pero son casi indispensables para las nuevas generaciones".
Un sueño aún por cumplir
Tras haber actuado en escenarios internacionales como solista en Viena, Ainoa tiene claro cuál es su próximo objetivo: consolidarse en una orquesta profesional estable.
"Mi mayor sueño es entrar en una orquesta profesional y vivir esa experiencia de conciertos en grandes salas, conocer gente y seguir creciendo", concluye.
Mientras tanto, sigue sumando escenarios, proyectos y países a una trayectoria que, aunque ya es internacional, nunca ha perdido su punto de partida: una flauta travesera, una procesión en Astorga y una joven que supo reconocer en ese sonido el comienzo de todo.