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Las Marzas, fiestas "para expulsar a la muerte"

Las Marzas, fiestas "para expulsar a la muerte"

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Participantes y curiosos esperan el permiso de la autoridad para iniciar las rondas ‘marzas’. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Participantes y curiosos esperan el permiso de la autoridad para iniciar las rondas ‘marzas’. | SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 01/03/2020 A A
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Las Marzas, fiestas "para expulsar a la muerte"
LNC Domingo Las rondas leonesas o marzas volvieron a tomar este sábado las calles de la capital con su recorrido de cánticos, rondas, vino, pan, fuego y un pregón inicial en el que el investigador de lo leonés David Gustavo López recordó el significado histórico de estas celebraciones ahora recuperadas
«Todas eran fiestas para expulsar a la muerte y dar bienvenida a la vida, lo mismo que nosotros estamos haciendo aquí y ahora (en la salida de las marzas), anunciando con nuestros cantos el término del invierno, la fecundidad de la naturaleza y la alegría por la próxima llegada de la estación que ha de propiciar nuestra supervivencia». Así explicaba el investigador de temas leoneses David Gustavo López el significado de la tradición que ayer se celebraba en la ciudad y de la que él era el pregonero, encargado de explicarla y pedirle permiso a la autoridad competente —la concejala Evelia Fernández— para iniciar el recorrido por las calles con más historia de León, con cánticos, con bailes, con fuego, pan y vino y la impagable presencia del grupo Aguzo, siempre al pie del cañón en lo tradicional.

Viajó en el tiempo David Gustavo López para recordar a los ‘marceros’ que «son fiestas provenientes de una antigüedad remota, según el saber de antropólogos y etnólogos que ven en ellas la continuación de rituales primitivos de culto a la naturaleza y a los espíritus fertilizantes de la vegetación que viven en ella, así como a los espíritus arbóreos que habitan en los árboles».

Precisamente el grupo Aguzo fue el que apadrinó «ya hace 20 años» la recuperación de las rondas para la ciudad de León, llamadas marzas «por ser las de la noche de transición del último de febrero al uno de marzo, el día en que el antiquísimo calendario romano celebraba las Kalendae martiae, es decir, el 1 de marzo y la entrada del año, -lo cual perduró hasta el año 45 antes de Cristo, cuando Julio César introdujo el calendario Juliano, cuyo primer mes es enero- y por eso, en León, siempre fieles a los orígenes, todavía las llamamos Martas calendas».

Realizó David Gustavo López un documentado recorrido por la historia de esta tradición que, explicó, «nos es verdad que sea cosa reservada a la sociedad organizada de los mozos ni que la ley de la costumbre solo les consintiera a ellos este derecho, pues se trata de una mentira que empieza tras la separación de sexos impuesta por la moral judeocristiana», y añadió que «para nuestros antepasados, las potencias de la vegetación eran macho y hembra, y por ello intentaron, dado el principio de la magia homeopática o imitativa, acelerar el crecimiento de las cosechas mediante la intervención de los dos sexos, efectuando representaciones que, a criterio del antropólogo James Frazer, no eran meros simbolismos o dramas alegóricos».

Acabó pidiendo permiso a la autoridad... y algo más. «Pida a su Corporación que les dé la ayuda (al grupo Aguzo) que no se atreven a pedir, pero que necesitan, para, al término de la ronda, convidar a los leoneses como se merecen». Y a ello se marcharon, por la calle los habréis encontrado.
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