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Las cosas del Palacio no van despacio

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Alfonso Martínez | 14/01/2018 A A
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Las cosas del Palacio no van despacio
Infraestructuras León agiliza las pruebas de los sistemas de su impresionante recinto de exposiciones y el contrato de la urbanización exterior para que pueda albergar su primer evento en mayo
Cuenta atrás para el 29 de mayo. Será entonces cuando abra sus puertas el Palacio de Exposiciones de León y lo hará con un evento de ámbito internacional que estará relacionado con el sector de los drones.

La obra del megalítico e impresionante recinto, diseñado por el prestigioso arquitecto francés Dominique Perrault, fue recibida el pasado mes de agosto por el Ayuntamiento de León y ahora las labores se están centrando en las pruebas y la puesta a punto de todos sus sistemas e instalaciones.

Con una superficie destinada a eventos de 9.794 metros cuadrados divisibles en tres salas que pueden funcionar de manera independiente, el Palacio de Exposiciones supone un viaje arquitectónico hacia la modernidad, pero sin olvidar la historia industrial de la ciudad a través de estores motorizados que alternan el naranja y el amarillo y que hacen referencia al ladrillo y al estuco de la antigua azucarera, que por el momento tendrá que seguir esperando su proyectada rehabilitación para convertirse en el Palacio de Congresos.

Destacan además en el vanguardista edificio de Perrault su imagen sencilla e industrial, con el suelo de hormigón pulido, con la estructura, los sistemas y las instalaciones a la vista y de color negro, con sus muros de vidrio transparente y con su imponente cubierta, en la que se han instalado un total 4.016 placas de energía solar fotovoltaica.

Pero detrás de una imagen que impresiona por su sobriedad hay un edificio igual de inteligente que de amplio. Desde una sala con dos ordenadores se pueden controlar sistemas como las redes de agua y de iluminación, la climatización, los ascensores, la megafonía e incluso los 648 estores, que cuentan con un sistema de motorización individual para controlar el nivel de luz solar que entra por cada uno de los muros del edificio.

El recinto tiene un aforo máximo de 5.102 personas y está preparado para albergar todo tipo de eventos. Exposiciones, conciertos, torneos deportivos, ferias o catering tendrán cabida en un edificio que puede organizarse en función del número y la dimensión de los actos que en él se desarrollen.

Hay dos salas de 3.000 metros cuadrados cada una y otra que casi alcanza los 4.000. Todas ellas pueden funcionar de manera independiente, ya que están divididas e insonorizadas por muros móviles que permiten unificarlas en caso de que el evento lo requiera. Cada sala cuenta con sus propios accesos desde el exterior y con escalera y ascensor para llegar hasta la planta sótano, donde se encuentran los aseos.

Con los mostradores de recepción de visitantes ya preparados y con los técnicos revisando una y otra vez el funcionamiento de los sistemas e instalaciones, el Palacio de Exposiciones está casi a punto para funcionar, pero antes queda pendiente la urbanización exterior. Se trata de una obra relativamente sencilla, pero que tendrá que acometerse a contrarreloj.

El objetivo es que las obras se adjudiquen este mes (las ofertas económicas que han presentado las constructoras se evaluarán mañana) con una inversión que inicialmente se ha fijado en 4,1 millones de euros.

Aunque la urbanización no estará totalmente terminada hasta el mes de octubre, el objetivo es que la plaza que servirá para integrar el Palacio de Exposiciones en la ciudad a través de la prolongación de Ordoño y la calle Gómez de Salazar esté lista a finales de mayo para el primer evento previsto.

El resto de la urbanización exterior se centra en los terrenos que están ubicados entre los demás edificios contemplados en el vanguardista proyecto arquitectónico de Perrault. Se trata concretamente de acondicionar la zona existente entre el Petit Palais y el futuro Palacio de Congresos (antigua azucarera) y entre éste y el flamante Palacio de Exposiciones, que se ha convertido en una realidad después de seis años de obras y una inversión superior a 52 millones de euros que no ha estado exenta de dificultades derivadas de la crisis económica y de las estrecheces presupuestarias que han padecido las tres administraciones impulsoras del proyecto.
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