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La vida es un juego

La vida es un juego

OPINIóN IR

28/05/2020 A A
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La vida es un juego
Cada vez estoy más convencido de que vivimos en una especie de ‘Cluedo’, en el que en vez de averiguar quién cometió el asesinato, en qué lugar de la mansión y con qué arma, tenemos que adivinar con quién podemos salir a la calle, a dónde tenemos permiso para ir y en qué intervalo horario podríamos hacerlo. Nunca pensé que vivir en un mundo organizado por fases se convirtiera en un desfase total. Y tampoco tengo claros los porcentajes de culpa que hay que repartir entre los organizadores del juego ‘Cluedo confinado’ y las fichas que nos movemos por el tablero de asfalto. Es cierto que las instrucciones del juego tienen bastantes lagunas y que los cambios continuos de las reglas no ayudan mucho, pero las fichas también tenemos lo nuestro. Y claro, todo se complica aún más cuando quieres saltar del tablero de una provincia a otra, ya que ahí metemos otras variables. Al final te dan ganas de en vez de ser el detective que investigue el asesinato, ser la víctima y así estar tranquilo en la fase -1.

Otro juego de mesa que está ahora de moda es el ‘¿Quién es quién?’ Y es que ir por la calle es un trabajo de investigación al más puro estilo del inspector Clouseau, para saber si tienes que saludar o no a las personas con las que te cruzas, misión prácticamente imposible si a la correspondiente mascarilla le añades unas gafas de sol. Aunque pensándolo bien y sacando siempre el lado positivo, ahora tenemos una excusa perfecta para ejercer un saludable y más que reconfortante ahorro de saludos ingratos. A este respecto, tengo que reconocer que ya está tardando en crearse la Plataforma en Defensa de los Damnificados de la Estética Dental y así miles de personas puedan pedir al Gobierno una indemnización por declarar obligatorio el uso de mascarillas. ¿De qué han valido los miles de euros gastados en brackets, implantes, fundas y tratamientos de blanqueo dental? Pues de nada. Resulta que haces una inversión considerable en mejorar tu sonrisa y ahora te la tapan. Vamos, que es igual que gastarte unos cuantos miles de euros en aumentarte el pecho y al poco tiempo obliguen a llevar burka o que te hayas jugado el tipo yendo a Turquía para ‘forrarte’ la cabeza y luego salga una normativa que obligue por cuestión de higiene raparse al cero. No obstante, que no se preocupen aquellos que tienen la suerte de lucir una sonrisa perfecta, porque Xiaomi ya ha sacado al mercado una mascarilla totalmente transparente. Así que yo creo que lo más lógico es que los afectados soliciten al Gobierno ayudas directas para la compra de dicho producto de primera necesidad.

¿Y qué me dicen del ‘Risk’ en el que se ha convertido la toma de posesión de una mesa en una terraza? Se requiere mucha estrategia para enfundarse en los uniformes de las tropas napoleónicas y conseguir llegar a tu objetivo, que no es otro que poner la bandera junto a tu tropa en una mesa. Pero la batalla no finaliza con esa victoria parcial, ya que luego llega el turno de ir ganando terreno a tu alrededor para mantener ciertas distancias, en detrimento de los ejércitos enemigos sentados en mesas contiguas. Y si de manera inesperada llegan refuerzos a tu batallón y se necesita más espacio para ubicarles pues imagínense. Y mientras se desarrollan todas estas escaramuzas, pulula por el campo de batalla un desinfectador humano que con un spray en una mano y la bayeta en otra, limpia compulsivamente sillas y mesas vacías, aunque no es de extrañar que por las prisas algún día también frote a uno de los soldados que disfruta de su victoria cómodamente sentado. No sé a ustedes, pero a mí me corroe la duda de qué habrá dentro de dicho spray. ¿Será realmente desinfectante o simple agua que ejerza de elemento placebo? ¿O quizás como ahora ya no hace falta limpiar las barras del interior de los bares se esté utilizando la clásica ginebra que antes se empleaba para esa misión? Para salir de dudas estoy por pedirme un día una tónica y cuando pase a mi lado el desinfectador humano pedirle que lance dos o tres disparos al interior de mi vaso y así seguir jugando, aunque sea a la ruleta rusa.
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