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La vida como un collage

La vida como un collage

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Retrato en el que se reflejan sus dos pasiones la música y la ilustración. |L.N.C. Ampliar imagen Retrato en el que se reflejan sus dos pasiones la música y la ilustración. |L.N.C.
Mercedes G. Rojo | 31/07/2018 A A
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La vida como un collage
Arte Raquel Ordóñez Lanza combina facetas artísticas como la ilustración, la música y la literatura con el mundo de la docencia, al que se dedica profesionalmente
"Mis verdaderas musas artísticas son mis alumnos de los que aprendo muchísimas cosas todos los días, sobre todo a no dejar nunca de soñar". Raquel Lanza, artista y docente.

Seguimos adentrándonos en este periodo veraniego por senderos en los que el arte combina sus múltiples facetas para darse cita en una misma persona, Raquel Ordóñez Lanza (León, 1978), en quien confluye la dedicación al arte plástico, especialmente en la faceta de ilustración, con la música y la literatura, artes que extiende más allá de si misma para llevarla también al mundo de la docencia que constituye su forma de vida desde lo profesional, hasta tal punto que particularmente se define como una persona muy ecléctica que afronta su vida como un collage en el que cada trocito que la forma, aunque sea muy diferente de los demás, "es imprescindible para la obra final de mi vida". Apasionada por la pintura desde bien pequeña (no se recuerda de otro modo que no sea siempre pintando) tras la etapa obligatoria comienza primero su formación en la Escuela de Artes, donde se titula en grabado artístico, tras tener la suerte de encontrarse con buenos profesores que no solo la orientan hacia el mundo del arte sino hacia el mundo de la docencia, en el que trabaja desde 2003 combinando su trabajo en la escuela rural - "con una metodología activa basada en el poder de la Educación Artística como herramienta de aprendizaje"- con la formación a profesorado, en un intento de contribuir a que esta asignatura "cobre el valor que se merece en la Educación" pues no en vano cree que el arte ayuda al desarrollo integral de la personal.

Aunque dice haber sido, en lo artístico, muy bien tratada por esta ciudad, no deja de reconocer el camino del arte como un recorrido muy difícil tanto por la competencia existente como por la dificultad en llegar a los espacios en que se toman las decisiones, espacios en los que las instituciones deberían estar más presentes como promotoras de un mayor número de actividades artísticas, en el marco de un mundo donde "las mujeres seguimos siendo objeto del arte y no sujeto" a pesar de los avances obtenidos en el mismo; donde la genialidad se sigue considerando una cualidad estrictamente masculina. Particularmente, y aunque nos habla en su obra de influencias como las de Magritte, Chema Madoz o Man Ray, pone un especial énfasis en las que mujeres artistas como Paloma Navares, Meret Oppenheim, Rebeca Dautremer y otras muchas han llevado a su obra, una obra en la que tras haber pasado por técnicas como la pintura, la fotografía, la escultura o el grabado en el que se tituló, finalmente ha decantado hacia el collage, técnica que ha llevado al campo de la ilustración en el que se ha especializado y que elige «porque me apasiona el juego que me da cada una de las piezas que componen los cuadros».

Así es sin duda pues cuando nos acercamos a cualquiera de los trabajos de Raquel podemos observar como cada mínimo detalle de los mismo responde a una profunda reflexión sobre lo que quiere transmitir con su conjunto, como ocurre con su pieza Rompiendo un mundo de hombres, obra creada específicamente para la exposición Concha Espina, inspiración de artistas, en la que participa junto a otras 21 compañeras de diferentes disciplinas artísticas.

Hoy, Raquel Lanza es una de las integrantes activas del colectivo PILA, un grupo de profesionales de la ilustración en León, junto a los que desarrolla exposiciones y otros proyectos tratando de dignificar el presente y el futuro de una actividad artística que en nuestra provincia cuenta con grandes profesionales y que ella practica de una forma muy particular, con un estilo propio y muy característico, principalmente orientado a la ilustración de libros infantiles, herramienta que considera muy buena en el proceso de aprendizaje de los mismos y en la que, desde su descubrimiento, no ha dejado de formarse. Su actividad desde entonces no ha sido poca. No solo ha ilustrado libros para editoriales como Everest, Mar editores, GEU, Rimpego y otras, sino que también ha realizado trabajos de ilustración para el ILC o para el Museo Etnográfico de León y ahora mismo trabaja en la creación de dos libros infantiles en los que también el texto será de su propia autoría.

Raquel Ordóñez Lanza (R. Lanza, artísticamente) es una polifacética creadora que cree en el poder del arte y la educación a partes iguales para educar a personas íntegras y completas y busca de sus pasiones, la música y la ilustración, transmitirlas con la mayor profesionalidad posible porque solo así, además del disfrute propio, conseguirá hacer que los demás disfruten con ella y con su obra. Si aún no la conocen, les invito a que la descubran sin falta.
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