Quien lo dice absolutamente convencida es la cineasta leonesa Isabel Medarde (Bambara Zinema) y no lo dice tampoco «por arte de magia» o «ciencia infusa»; es que Medarde lleva desde 2012 trabajando en un proyecto documental y audiovisual que aborda precisamente todos estos aspectos de la vieja vida comunal leonesa, bajo el significativo título de ‘La voz del Concejo’. «Es quelo que pretende este proyecto es abordar la figura histórica de los concejos, la primera entidad representativa de la democracia de la historia, pues hemos comprobado que el desconocimiento que existe de esta figura del concejo hace que sea vulnerable a la incomprensión de la misma».
- ¿Cómo nació este proyecto?
- Pues de la mano de la Asociación Cultural Faceira, con quien seguimos trabajando codo con codo. Eran los tiempos en los que corrían peligro las Juntas Vecinales y, con una pequeña ayuda de la Fundación Cerezales, nos pusimos a trabajar, por muchos pueblos de la provincia de León y el norte de España, grabando concejos, entrevistas, costumbres... porque todo está hecho en primera persona, contado por los protagonistas...
Y así fueron creciendo los cinco capítulos que ya tiene el proyecto: El Concejo, la vecera, las suertes de la leña, las hacenderas y los bienes comunales...
Y trabajan en el sexto capítulo, las campanas del Concejo.
Todos ellos accesibles en la página web del proyecto: https://bambara.cc/lavozdelconcejo/
Ya son 8 años pues no es que se hayan volcado las instituciones o patrocinadores con el proyecto. La citada de la Fundación Cerezales, otra de la Diputación para subir los capítulos a la red y la cercanía de Faceira. Pero sigue adelante porque, explica Medarde: «A mí, que soy de ciudad, el proyecto me va enganchando cada vez más; soy incapaz de dejarlo, cada vez que sumamos una entrevista, conocemos el espíritu o la singularidad de cosas que forman parte de la vida diaria de nuestros pueblos o, cuando menos, formó parte hasta tiempos muy cercanos».
- ¿Por ejemplo?
- La becera. Conocer que la becera de Salce, en Omaña, era la última becera de León y probablemente de España nos produjo una sensación a medio camino entre la pena y el vértigo pues se trata de una manifestación evidente de las ventajas de la vida comunal, un rebaño de ovejas en el que participan todos los vecinos y lo cuidan entre todos los vecinos... Es de una solidaridad que te llega dentro.
Y estas experiencias son las que llevan a Isabel Medarde a mostrarse convencida de que hay que volver la mirada hacia nuestros pueblos, que tal vez en ellos esté la respuesta a tantas preguntas y la capacidad para entender las señales que nos está enviando la realidad actual. «Insisto, el concejo es la Democracia más real y directa, el pueblo sabe que tiene voz y que se le escucha ¿En qué se diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, en el 15 M?, ¿en qué se diferencia de lo que empieza a ocurrir en América Latina con los llamados consumos colaborativos». Por eso Medarde tiene muy claro que «no me gusta dar sentencias, pero tengo cada día más claro que en los usos y costumbres de nuestros pueblos están las herramientas que se deberían imponer también en la ciudad. Así contado se podría entender como una utopía, pero sería cuestión de entender la ciudad de otra manera, a través de los barrios... Lo importante es la esencia, en la que late la vida comunal, la solidaridad, que tan necesaria la estamos viendo ahora».
Y añade Medarde que «darle nueva vida a los usos comunales de nuestros pueblos aliviaría, de alguna manera, la evidente sensación de pérdida que existe en nuestro abandonado mundo rural».
La cineasta leonesa —más centrada en la actualidad en una beca de la que está disfrutando— explica que «nada más que tenemos un segundo en Bámbara seguimos trabajando en el proyecto y yo volverécon mucha fuerza pues, como te he dicho, me ha atrapado y además hemos comprobado que no hay ningún otro trabajo similar, por lo que adquiere una dimensión más importante; con esa pena que te produce pensar que algunos de los testimonios recogidos por nosotros serán la única documentación existente sobre costumbres tal solidarias y populares como, por ejemplo, la ya citada de las beceras; pero también cada día hay menos hacenderas o concejos... Forma parte de nuestro rico patrimonio cultural y es importante defenderlo».
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