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La que se avecina

La que se avecina

OPINIóN IR

30/04/2020 A A
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La que se avecina
Miren que intento buscar la versión humorística o picaresca a lo ocurrido el pasado domingo en muchos puntos de la piel de toro llamada España, aunque visto lo visto haríamos mejor llamándola piel de borregos, pero no consigo encontrarla. Quizás mi sentido del humor ya esté bajo mínimos y lo que unos ven como un ‘meme’ gracioso, el que les escribe lo interpreta como una fotografía nítida de un país de pandereta y de jetas.

No soy capaz de digerir que con más de 23.000 fallecidos a nuestras espaldas y tras estar todavía inmersos en una crisis nunca vivida por los que todavía respiramos, pueda haber miles de personas que actuaran de una manera tan irresponsable y egoísta el día en el que los niños podían volver a pisar la calle. Una jornada que debería haber sido aprovechada por todos los progenitores para inculcar en sus hijos el sentido de la responsabilidad y el respeto hacia las normas y, más importante aún, hacia el resto de las personas con las que conviven, ha sido empleado por no pocos descerebrados para demostrar la bajeza moral y ética que atesoran.

Cuando comenzaron a llegarme algunas imágenes al móvil, por defecto profesional las califiqué en un principio como bulos. No entraba dentro de mis esquemas mentales que decenas de personas irresponsables pudieran ser retratadas en una misma foto. Algún caso aislado sí que habría pasado rápidamente mi filtro de la verdad, pero tantos ciudadanos y en tan variados puntos de España me daba un tufo sospechoso a ‘fake news’. Pero lamentablemente con el paso de las horas y tras algunas comprobaciones a través de los medios de comunicación no me pude librar de una dolorosa bofetada de realidad. Todavía me cuesta creer que con el histórico de muertos hasta esa jornada e intuyendo por simple estadística, que ese mismo domingo alrededor de 300 personas fallecerían por el Covid-19, algunos paseos y parques de nuestro país fueran escenarios de imágenes indignas y repugnantes.

¿Pero saben lo que más me hincha la yugular cuando pienso en este sinsentido? Que creo no equivocarme si digo que un importante porcentaje de esos valientes que se creyeron los más listos al incumplir las normas, serán personajillos a los que se les habrá llenado la boca de improperios e insultos porque las autoridades pertinentes permitieron la celebración, entre otros eventos multitudinarios, de las manifestaciones del 8M, del mitin de Vox o de la jornada futbolera. Y también seguramente habrán dedicado numerosos insultos en las redes sociales a todo bicho viviente, empezando con los moradores de la Moncloa y continuando por los políticos autonómicos, provinciales, locales e incluso me atrevería a decir, que pasando hasta por el presidente de su comunidad de vecinos. Por esta razón, les dediqué al inicio el calificativo de jetas. Y es que hay que tener mucha caradura para exigir a los demás que cumplan con sus deberes y obligaciones, cuando uno no es capaz de asumir su responsabilidad individual. Y no nos llevemos a engaño, las directrices que nos dieron desde el Gobierno para tener en cuenta a la hora de nuestra salida dominguera no conllevaban sacrificios inasumibles.

Puede que me equivoque, pero la que se avecina el próximo sábado 2 de mayo, día en el que a los adultos se nos permitirá hacer deporte de manera individual e incluso salir a pasear con las personas con las que compartimos techo, puede ser de escándalo. Visto lo sucedido en la precuela del domingo 26 de abril, lo del próximo 2 de mayo puede ser igual de caótico que lo vivido ese mismo día hace 212 años en la capital de España. Con la macabra paradoja de que dos siglos después también cientos de personas perderán sus vidas a manos, en este caso, del invasor Covid-19.
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