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La plaza de las palabras

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El ágora de la poesía, la reunión abierta y libre que se celebra cada último viernes de mes acude hoy a su cita. | CAMPAL Ampliar imagen El ágora de la poesía, la reunión abierta y libre que se celebra cada último viernes de mes acude hoy a su cita. | CAMPAL
Fulgencio Fernández | 23/02/2018 A A
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La plaza de las palabras
Poesía El ágora de la poesía, la reunión libre y abierta que se celebra el último viernes de cada mes acude esta noche (22 horas) a su 57 edición consecutiva, sin fallar jamás, en el anfiteatro de la plaza de San Marcos
El último viernes de cada mes, llueva, nieve o haga sol, hay una cita con la palabra, con la poesía... en el anfiteatro de la plaza de San Marcos. Es el ágora de la poesía, que este viernes regresa a su cita número 57, es decir camina hacia los 5 años de ágoras, de citas en las que, como dice su lema, «la poesía no compite, se comparte». 

La poesía, la palabra, espera quien se quiera sumar. Cada día más.

Uno que acude con frecuencia, el escritor Juan Campal, contaba cómo fue su acercamiento a esta gente: «No, no son locos, aunque bien pueden parecerlo. Yo, lo confieso, antes de acercarme a ellos, primero, me informé lo mejor posible; después, los observé a prudente distancia –que estas cosas, se sabe, a veces se contagian por leer o escuchar un verso, por libre o suelto que éste sea–. Pero ojo, porque además, que no sean locos, no quiere decir que no lo estén –¡ah, el castellano!–, al menos, así apuntan los últimos viernes de cada mes, allá cuando la noche ya no tiene disculpa de claridades, salvo ‘lunáticas’ y es plena.

Si no fuera porque la cosa es, fue, y será a la intemperie –como lo fue la juventud de tantos de nosotros, y hoy, lamentable e injustamente, la vida de muchos–, sería exacto decir que le hacen sentir a uno, y así se sentirá sin duda quien a ella acuda, como en casa».

La filosofía de la reunión lo explicaban en sus inicios y no ha cambiado: «El espíritu con el que se inició esta andadura, que no es otro que el amor por la poesía, sobre todo, en su faceta de herramienta para lanzar sentimientos repletos de amor, libertad, belleza y también de rebeldía y reivindicación ante este mundo gris que nos rodea a diario».

Un espíritu que va sumando fieles y reconocimientos, ya han acudido, por ejemplo, con su ágora hasta la Casa de León en Madrid y ahora mismo tienen sobre la mesa una invitación para acudir a un encuentro de movimientos poéticos en La Habana.
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