Este es el caso del Ceip Villa Romana de Navatejera donde, junto al Instituto Sánchez Albornoz y al CRA de Villaquilambre, se han propuesto confeccionar un millar de grullas de papel. Una idea que parte de una leyenda japonesa que cuenta que quien junte mil de estos pájaros cumplirá su mayor deseo y de la historia de Sadako, una niña que sobrevivió a la bomba nuclear de Hiroshima y que se propuso hacer ella misma las grullas para que no volviese a haber guerras en el mundo.
De este modo, cada alumno del colegio de Navatejera ha diseñado su propia grulla de papel reciclado para, entre todos, pedir por la convivencia pacífica en el planeta. Durante lo que resta de curso, estos pájaros decorarán los pasillos y aulas del centro para que, con el fin de las clases, sean enviados a Hiroshima. Los pájaros leoneses volarán para llegar a Japón justo el 6 de agosto, en el aniversario del trágico bombardeo de la Segunda Guerra Mundial, y descansar para siempre junto al popular Monumento de la Paz.
Si ese objetivo de alcanzar la paz necesita de algo es precisamente de alas. Unas alas que, en este día conmemorativo, las futuras generaciones de León despliegan para volar con sus mejores deseos al país del sol naciente.
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