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La novela del Viejo Riaño

La novela del Viejo Riaño

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Fulgencio Fernández | 29/07/2021 A A
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La novela del Viejo Riaño
Historia Alfonso González Matorra es uno de esos riañeses que mantienen vivo el recuerdo del viejo pueblo, el que quedó sepultado bajo las aguas, y luchan para que no se pierda su memoria. Reconoce que es una historia que lleva muy dentro y la ha ‘explotado’ de tal manera que "sin darme cuenta" la ha convertido en una novela
Alfonso (Fonso) González Matorra —o Agustín Lasai, su alter ego más guerrero— es un eterno rebelde con causa, la de su pueblo, desde que un pantano lo tapó en 1987 no dejando piedra sobre piedra. Jamás lo ha olvidado Fonso, jamás se ha callado cuando suena la palabra Riaño e iba tramando en su interior una ‘venganza’, la de su verdad, la del chaval expulsado de su casa, que acaba de ver la luz en forma de novela, una necesidad que de repente le explotó. Se titula ‘Tocan las campanas a concejo’ y el título lo dice casi todo. Y lo que no nos lo cuenta Fonso o Agustín Lasai, o los dos, que para entender al personaje son necesarias las dos caras.

–A ver si nos aclaramos, unos me dicen que ha publicado una novela Fonso (Alfonso González Matorra), que por otra parte es lo que pone la portada del libro, pero muchos me insisten en que no, que la novela tiene el sello de Agustín Lasai. Tú dirás.
–Sí, es el libro de Agustín Lasai, una historia de ficción que busca conseguir sueños y grandes inquietudes, que es por lo que este personaje inventado en un noche de fiesta en la montaña, siempre ha luchado. Malo sería no darle el protagonismo que merece, pues es esa parte rebelde de mí, mi querido Alfonso (me digo a mi mismo), la que ha escrito este libro.

–El título, ‘Tocan las campanas a concejo’, nos hace pensar en costumbres antiguas, en vida comunal, en formas de gobierno de nuestros pueblos en peligro de extinción… ¿Están en la novela? ¿Se nutre de recuerdos, de personajes que forman parte de tu infancia y juventud, de gentes de tu pueblo?
–¡Totalmente amigo!, tal como lo has mencionado el Concejo es el protagonista y el punto de inflexión de la trama. Esta novela se nutre de las calles de barro en las que me crié; sobre las que suele caer una estela de «moñigas» cada poco tiempo; y tras las que caminan con sus rucias ropas sus dueños.

– Siendo una novela tuya y con ese título es de imaginar que hay un pueblo detrás, el viejo Riaño, como pueblo en sí y como modelo de vida comunal.
–¡Exacto!, mi pueblo está detrás de cada línea de esta novela en la que hago también un dedicado homenaje a las gentes que durante generaciones lo construyeron. Más cerca por supuesto a nuestros padres y abuelos. Nosotros tuvimos la enorme suerte de conocerlo y no fuimos capaces de conservarlo, ni tan siquiera en algunos detalles de su esencia. ¿Solo queda la fotografía y meros recuerdos?, ...sí, pero quiero pensar que no.

–Conociéndote sería difícil de entender que en las páginas de ‘Tocan las campanas a concejo’ no esté el llamado conflicto de Riaño, es decir, cómo ahogaron tu pueblo ¿Cómo lo afrontas y enfocas?
–Sí, el conflicto está presente; llegará para estas personas a las que he dado vida en la novela. Las mismas sensaciones que yo he vivido en mis carnes al perder mi amado pueblo tan brutalmente, afloran en estas páginas dejando ver los distintos caracteres humanos enfrentados una vez más. Su lucha y determinación también tendrá su desenlace... y yo camino invisible entre ellos con la pluma en la mano... invisible incluso de mí mismo.

–Habrá quien quiera ver en la novela un ajuste de cuentas
–El verdadero ajuste de cuentas está por llegar... el día que las aguas vuelvan a su cauce. Lo demás, lo personal, no cuenta.

–Todo ese mundo, ¿cómo lo llevas a una trama novelesca?
–La necesidad de manifestar mis inquietudes me ha llevado a escribir esta novela, sí, ayudado por ese ímpetu que me da el haber vivido mi infancia y tierna juventud en Riaño, un pueblo como no lo ha habido en el mundo entero, ...desaparecido. Toda mi inspiración está ahí, en todo su universo, desde el cielo que lo cubre hasta la señora con el caldero de cinc de vuelta de echar los gochos, o la última «moñiga» de la estela dejada por la vaca de la que hablaba.

–¿Era esta novela una vieja necesidad?
–Sí que lo era...y ha salido sin querer.

–Ahora que el nuevo Riaño parece de moda, un destino turístico preferente, ¿cómo lo valoras? ¿algo que ver lo que se perdió con lo que se recupera?
–Todo tiene que ver, solo hay que verlo, creer en la verdad de las cosas. Lo tenemos enfrente, o ahí debajo... Riaño es una joya difícil de pasar por alto incluso con pantano, pero por muy preferente que se muestre este turismo ahora en el Nuevo Riaño, hay y habrá siempre un valle precioso donde se encuentra el verdadero futuro de toda la montaña... Riaño, de nuevo, mientras el agua corra, paisano.
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