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La merecida fama del trasgo de Paradilla

La merecida fama del trasgo de Paradilla

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\ Ampliar imagen \"Hay en el medio de un farallón de piedra que está en la zona que llaman las cuenchas, un hueco con forma muy maternal. En ese lugar vive un trasgu\".
Fulgencio Fernández | 18/11/2019 A A
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La merecida fama del trasgo de Paradilla
Literatura El trasgo de Paradilla de Gordón, que hizo escultura Amancio González, ya tiene historia, ya se la ha escrito Manu Ferrero y pronto verá la luz
Paradilla de Gordón, a la sazón República Independiente por deseo expreso de sus vecinos, ya contaba entre sus alicientes con una ruta turístico/literaria, la Senda de Celorio. Una idea de los hermanos Orlando y José Manuel González Fernández (este último presidente de la Junta Vecinal) para luchar contra esa despoblación de la que ellos no hablaban de oídas. «Era una forma de revitalizar la zona y enseñar al mundo toda la belleza que se aprecia desde el alto de Paradilla», explicaban.

Pero Orlando fue uno de los cinco mineros que ahora hace seis años, en 2013, perdió la vida, junto a otros cinco compañeros, tras un escape de gas en el pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco Leonesa.

En ese momento José Manuel no desistió, ni mucho menos, supo que sacar adelante aquella Senda era un homenaje irrenunciable a Orlando. Y aquella idea fue creciendo. La senda fue una realidad de 5,5 kilómetros en un trayecto de ida y vuelta, entre Geras de Gordón (de cuya ermita del Santo Cristo, del siglo XVII, sale) y Paradilla de Gordón. Pero le fueron creciendo ideas, iniciativas, apoyos a ese empeño de José Manuel por recordar para siempre a Orlando y sus compañeros. El primero llegó de otro habitante de la República Independiente, el poeta Juan Carlos Pajares, que tendió puentes para que Celorio sumara una espectacular escultura de Amancio González, una gran mano, y un texto de José María Menéndez López, titulado ‘Tú sabes’ que comienza así: «Celorio viene al mundo fuera de tiempo, a sangre, de nalgas: su madre lo nace en las tierras, en Geras, y su padre, comadrón por necesidad, deja en claro la azada para arrancárselo del vientre a fuerza de manos, que las tiene como garras».

Había nacido la primera Ruta de Senderismo y Literatura, que pronto cuajó entre las gentes.
La mano que abre la senda del Celorio ya era literaria con un texto de José María Menéndez López
Pero no paró ahí la cosa. En la pasada primavera aquella ruta que era lineal se convirtió en circular, y vigilada por una nueva escultura de Amancio González, un trasgo, ese ser mitológico y travieso al que « se le echaba la culpa de tantas cosas extrañas que ocurrían en la vida diaria:  cuando se te cortaba la leche, lloraba el niño y no sabías por qué… esas cosas que no tenían explicación el Trasgo era el responsable», explicaba Amancio.

Y si la ruta ya era circular tal vez se hacía necesario que el trasgo tuviera su propio relato. Ya lo tiene, lo ha escrito Manu Ferrero López del Moral, gordonés, contador de historias, escritor y algo trasgo. «De todos los trasgos famosos, merecida fama tiene el de Paradilla de Gordón, porque a la par que es bromista e ingenioso, tiene salidas de tiesto que son difíciles de superar. Ayuda, a su renombre, vivir en unos de los entornos más bonitos de todo León; rodeado de gentes que no tienen ningún desperdicio. Bien sé que crearás que estoy exagerando y me dirás que todo narrador que quiera hacer un relato interesante empieza por crear fuegos artificiales». Así empieza el relato que pronto verá la luz como libro para que Celorio ya sea una senda cerrada, completa, literaria y, no lo olvidemos, un merecido homenaje a los mineros que fallecieron con Orlando y que, para vergüenza de quien corresponda, aún esperan justicia seis años después. Y esta demora no es culpa del trasgo, se lo aseguro.
Ahora Manu Ferrero López del Moral ha escrito el texto para ‘El trasgo’ que cierra la misma ruta
Desvela Ferrero donde vive el nuevo inquilino de la senda: «Hay en el medio de un farallón de piedra que está en la zona que llaman las cuenchas, un hueco con forma muy maternal, que asemeja un sexo de mujer. En ese lugar tan íntimo de la piedra vive un trasgu. Uno de esos con gorrillo de capirote rojo y andar de saltos ruidosos. Ninguno de los habitantes del pueblo sabe darme cuenta del momento de su nacimiento, solo me dicen: - Vive hay desde los tiempos de titirindaina o al menos, ahí es donde duerme».

Todo el relato es un canto a la comarca, a la geografía, a los recuerdos, a las bromas del trasgo. «Porque en toda Paradilla los chorizos desaparecieron y en su lugar, colgaban con tristeza ristras de fayucos muy bien cosidas, como que quisieran dar el pego. Ya se sabe que las guerras mas graves de la humanidad empiezan por un par de chorizos».

En el relato vive esta tierra: «Esas son las tres María, aquel de allí, lejos; el cueto de San Mateo, por donde suben y bajan las ovejas de los puertos a Paradilla se llama Foz oscura, tú te bañas en Vildoso y cuando solo te duchas lo haces en los Ordalejos. Mira donde te señalo, por allí abajo se va a la Boyariza… hay que pasar un puente»; y a las bromas, que es lo que corresponde a la leyenda: «Los vecinos de pura furia no se dieron cuenta de que el Trasgo clavo chapas de Mirinda a los peales de las madreñas y cuando pegaban con las piedras echaban chispas y centellazos».
Ayuda, a su renombre, vivir en unos de los entornos más bonitos de todo León; rodeado de gentes que no tienen ningún desperdicio
Paradilla cada día es más república, más independiente, y para los que no entienden el término va un aullido de Pajares: «La única manera de evitar mezquinos experimentos independentistas, donde tantean los ególatras oficiando insolidarios liturgias de glorificación de la roña, es transformar este país en un lugar decente en el que vivir».

Que siempre fue la idea de Orlando y José Manuel, los de Paradilla.
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