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La magia de las pequeñas cosas

La magia de las pequeñas cosas

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Detalle de una de las obras de Macamen de Vega. Ampliar imagen Detalle de una de las obras de Macamen de Vega.
Mercedes G. Rojo | 03/04/2018 A A
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La magia de las pequeñas cosas
Senderos artísticos leoneses, en femenino (II) Macamen de Vega muestra un rico mundo de historias que se desbordan en todas y cada una de sus composiciones
La semblanza de hoy nos acerca a Macamen de Vega (León, 1971), artista plástica nada convencional que nos muestra con su obra un rico mundo de historias que se desbordan en todas y cada una de sus composiciones, fundamentalmente dioramas y representaciones tridimensionales en las que juega con todo tipo de materiales y soportes para trasladarnos a un mundo muy personal en el que realidad y fantasía se dan la mano en una explosión de arte y sensibilidad.

Conozco el trabajo de Macamen en torno a 2011, a través de una amiga común, y a partir de ahí surgirán en el margen de tres años otros tantos proyectos en los que colaboraremos: un par de publicaciones que promuevo desde mi área en el Ayuntamiento de Astorga y una exposición individual, ‘El árbol de los encuentros’, en la Casa Panero de la ciudad, para el I Encuentro Internacional de LIJ, un trabajo unido al mundo de la ilustración con un novedoso planteamiento. En cada una de esas colaboraciones muestra una faceta diferente de su arte que va de la utilización de lo bidimensional a lo tridimensional pasando por diversas técnicas que dotan su obra de gran expresividad y riqueza plástica.

Macamen de Vega reconoce que el arte, en sus más variadas facetas, está y ha estado presente en su vida desde que tiene uso de razón, heredado a través de la experiencia de sus propios padres, una experiencia que la llevó a utilizarlo como medio de expresión, con naturalidad, desde bien pequeña. Considera que crecemos asumiendo como «normales» los modelos que tenemos alrededor y a reproducirlos en nuestra vida adulta. Por eso cree tan necesaria la presencia del arte en nuestra vida desde bien pequeños, experimentándolo, disfrutándolo como espectadores, porque es una forma de aprendizaje y de crecimiento personal. En este sentido hecha de menos la presencia de todas esas mujeres que a lo largo de la Historia han tenido que estar unidas al mundo de la pintura, de la escultura, de otras artes, y que pueden convertirse para las jóvenes y las niñas de hoy en el modelo que las haga sentir que pueden expresarse de la forma que ellas quieran y llegar a lo más alto del arte sin ningún género de cortapisas.

La obra que nos muestra esta creadora leonesa es muy poco convencional. Para ella todos los materiales son válidos y, tras experimentar con los cauces artísticos habituales (dibujo, tinta, acuarela, collage…), se ha decantado por el plano tridimensional por considerar que esta opción le permite expresar aquello que quiere mucho más fácilmente. Considera su arte como un diálogo consigo misma, un proceso con el que busca entenderse y entender el mundo, entender sus emociones y sacarlas fuera para compartirlas con las demás; su privada parcela de expresión y, así, es ella misma la única que se marca las reglas de juego, que pasan por hacer lo que verdaderamente siente y quiere, experimentando y volando a placer, divirtiéndose al hacerlo; y la utilización indiscriminada de todo tipo de materiales (madera, papel, resinas, espuma, lana, alambre, vidrio, cartón,…) le dan posibilidades ilimitadas que consiguen que cada uno de sus proyectos adquiera dimensiones diferentes que siempre alcanzan a sorprender al espectador, aunque su impronta personal sea fácilmente reconocible.

Sin transitar específicamente por los caminos del dibujo, reconoce en su obra la influencia de los álbumes ilustrados, como los de Jimmy Liao, Manon Gauthier, Rebecca Dautremer, Nicolas Gouny, Ana Pez..., destacando en ellos la capacidad de utilizar las imágenes para contar una historia y emocionar al espectador, algo que ella misma ha tratado de llevar a sus creaciones. Pueden ser obras individuales o creaciones secuenciadas pero lo que no se puede negar es que siempre esconden una historia que busca emocionar al espectador. Quizá por ello, en algunas de sus muestras artísticas, Macamen se haya hecho acompañar de la palabra de algún amigo escritor, como es el caso de ‘Lugares Comunes I y II’ donde ella crea las imágenes y Marcelo O. Barrientos, las dota de la palabra.

Abierta a todo proyecto que ayude a poner a la mujer en el foco del arte, participa ahora en la exposición colectiva sobre Concha Espina, con la obra Corazón de poeta, a través de la cual trata de mostrarnos toda la fuerza, la riqueza y el empeño que le transmite la vida y la obra de esta escritora; aunque para mí uno de sus trabajos más emblemáticos es el que en el 2014 presentó en la madrileña Fundación Entredós, donde a través de sus ‘Desmelenadas’ quiso mostrarnos a esas mujeres que siempre están atentas a lo que les dice su corazón y que se mueven bajo sus impulsos, sin miedo a lo que digan o piensen de ellas los demás.
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