Publicidad
"La idea central siempre fue devolver a San Marcos su tipología original"

"La idea central siempre fue devolver a San Marcos su tipología original"

ACTUALIDAD IR

La arquitecta madrileña Mina Bringas ha sido la encargada de la remodelación del edificio del hostal de San Marcos. Ampliar imagen La arquitecta madrileña Mina Bringas ha sido la encargada de la remodelación del edificio del hostal de San Marcos.
Rocío Rodríguez Herreras (delegada técnica de Observer®en CyL) | 08/12/2020 A A
Imprimir
"La idea central siempre fue devolver a San Marcos su tipología original"
Patrimonio Entrevista a Mina Bringas, arquitecta de la remodelación del Parador de León
El acondicionamiento y remodelación del Hostal de San Marcos ha tenido al emblemático edificio como protagonista durante dos años y medio que duraron las obras. Se entiende pues para León ‘el Parador’ es mucho más que un hotel. La encargada de sacar adelante el proyecto ha sido la arquitecta madrileña Mina Bringas desde su despacho Thevetia Arquitectura con 25 años de experiencia en trabajos similares. Paradores es uno de sus clientes y antes que en León ha realizado remodelaciones en paradores como el de Ayamonte, Albacete, Tortosa o Granada. Bringas ha estado al frente de un amplio equipo de trabajo cuyo primer paso es la concepción del proyecto, lo que ella considera su ADN, y su posterior desarrollo, que explica en esta entrevista-conversación con Rocío Rodríguez Herreras, química, divulgadora científica y delegada técnica para Castilla y León de la empresa Observer, especializada en turismo científico.

– Para un arquitecto, ¿qué tiene de especial trabajar en edificios históricos de gran valor cultural como son los Paradores de turismo?
–Abordar un proyecto de gran calado en un edificio histórico es siempre un reto. Hay un importante trabajo previo de documentación consistente en entender el edificio, valorar su estado, las intervenciones realizadas a lo largo de los años y determinar el valor histórico, cultural y social de las preexistencias. Son proyectos que arrancan con muchos condicionantes, estéticos, normativos o funcionales, que determinan su carácter. Es durante este proceso de conocimiento cuando se define la idea, hasta que ambos extremos, lo antiguo y lo nuevo, empiezan a convivir de forma natural y equilibrada.

–¿Y el entorno?
–Resulta determinante y en ocasiones conmovedor. Por ejemplo, cuando trabajábamos en el proyecto del Parador de Granada, Convento de San Francisco, un edificio histórico del Siglo XV construido sobre los restos del Palacio Nazarí donde recibió sepultura Isabel la Católica, la idea de que las vistas del edificio se abrieran de forma directa y próxima hacia la Alhambra, resultaba inquietante pero motivador. Al igual que en León, se trabajó mucho la envolvente existente, el tratamiento de huecos de fachada y la percepción del conjunto monumental desde el interior, incorporando una serie de celosías a modo de tamiz de las vistas. También, el hecho de decidir qué elementos van a permanecer, aunque carezcan de catalogación patrimonial, y cuales deben desaparecer, requiere un estudio detallado de cada uno de ellos.
Un proyecto en un edificio histórico como San Marcos requiere un importante trabajo previo de documentación
–Vamos con el proceso completo ¿Cuál fue la idea inicial, el punto de partida?
–Desde el inicio del proyecto de San Marcos se puso el foco en devolver al edificio la tipología original. La parte del edificio construida en el S.XVIII, y sobre la que se ha centrado la intervención, originalmente se concibió como un réplica del edificio ya existente perteneciente al S.XVI, un edificio con un marcado carácter militar y religioso debido a su pertenencia a la Orden de Santiago , organizado en crujías circundantes al claustro. Este mismo esquema es el que se utilizó en la edificación colindante del S.XVIII. Se prolonga la fachada principal a imitación de la existente hasta el río y se demuelen las edificaciones antiguas que se encontraban en estado ruinoso.

–¿El patio interior?
–El patio se ubica en el interior como centro del edificio, organiza el interior. Las dependencias discurren a su alrededor y toman luz y ventilación de él.

–Esta pieza de patio había desaparecido en la restauración de los años 60 para su transformación en hotel.
–Cierto. La recuperación de esta pieza de patio ha sido la clave para el desarrollo del proyecto. Entre otras cosas, ha propiciado que los espacios circundantes recuperasen su escala y estructura original. Este nuevo espacio, al que hemos denominado atrio, se plantea como un ‘volumen vacío’ que además de recuperar la esencia del edificio, aporta el necesario espacio representativo para un establecimiento de estas características. En contraposición con el atrio, se ubica en este mismo ámbito un volumen macizo, lleno, continente de la función. En él se concentran todos los usos necesarios para el funcionamiento del edificio. Arte y función, vacío y lleno. Alrededor de este núcleo central, las crujías perimetrales alojan las unidades de habitación.
Se define la idea y se trabaja hasta que lo antiguo y lo nuevo del edificio logran convivir de forma natural y equilibrada
–Habitaciones con variedad de anchuras, alturas de techos y disposición de huecos...
–Así es. Y ha sido determinante para la definición de las habitaciones, dando lugar a múltiples tipologías, cada una de ellas adaptada a las peculiaridades del espacio preexistente. El proyecto también se ha focalizado en la recuperación volumétrica de los espacios de mayor valor, como son los corredores de planta baja próximos al claustro y a las fachadas a la Plaza de San Marcos o hacia el río. La ubicación de usos como recepción, restaurantes o salas de usos múltiples en estas zonas, ha permitido la eliminación de particiones interiores, convirtiéndose en amplias estancias en las que los paramentos originales y secuencia de huecos son los protagonistas.

–¿El mayor reto del proceso?
–Sin duda traducir todo lo proyectado a la realidad geométrica del edificio sin desvirtuar la idea generadora del proyecto. Los diferentes usos e intervenciones realizadas en el edificio a lo largo de su historia, han ido dejando huellas de distinta naturaleza. Sobre todo, las intervenciones directas en los muros originales han supuesto una importante labor de análisis de cada una de ellas, que en general se ha traducido en una puesta en valor, independientemente del momento en el que se hayan producido, ya fuera histórico o reciente. También, ha sido necesaria una flexibilización de los detalles constructivos, para adaptarlos a las diferentes situaciones que nos hemos encontrado sin perder de vista la globalidad del proyecto.

–¿Qué supusieron los hallazgos arqueológicos que se han producido?
–Podemos clasificar las intervenciones de puesta en valor en el edificio en dos tipos: la recuperación de los elementos ya existentes en paramentos, y los hallazgos arqueológicos. Tras las demoliciones interiores y limpieza de paramentos, se fueron descubriendo todas esas huellas ocultas, en muchas casos tras revestimientos, que ha dejado el paso del tiempo en el edificio. El criterio para todos estos elementos ha sido su conservación y tratamiento. Algunos de ellos han sido la recuperación de las embocaduras interiores de sillares de piedra en la fachada de San Marcos, ocultas por la reforma de 1964 o la puesta en valor de la celda bajo la escalera histórica. También se han respetado e incorporado como elementos funcionales del proyecto, otros huecos practicados en la anterior reforma anterior en paramentos originales, lo que ha condicionado en ocasiones la distribución interior de los espacios.
El entorno marca, incluso resulta conmovedor, como nos ocurrió en Granada sobre los restos del palacio Nazarí
–¿Hubo que hacer modificaciones a causa de los hallazgos?
–En cuanto a los hallazgos arqueológicos localizados en el espacio de recepción (anterior cafetería), ha sido necesario modificar lo inicialmente proyectado para su incorporación en el proyecto. Tras las excavaciones, se determinó la necesidad de poner en valor dichos hallazgos, que han permitido conocer la evolución constructiva de este conjunto monumental, que se extiende desde la Plena Edad Media hasta la Edad Contemporánea. Se proyecta la incorporación de un pavimento de vidrio sobre el gran muro perteneciente a las antiguas dependencias medievales que recorre el espacio, y se acompaña longitudinalmente de unos elementos prismáticos que junto con la gran luminaria suspendida, evocan la volumetría del desaparecido muro. En este ámbito, todos los elementos incorporados se sitúan exentos, de manera que los paramentos quedan libres para una mejor percepción del espacio original. Al fondo de la estancia, bajo la torre palaciega, se completa la actuación con la implantación del sarcófago hallado también en estas excavaciones, y perteneciente a la necrópolis que existía vinculada al mencionado muro.

–¿Cómo se han elegido los materiales?
–La selección de los materiales se ha basado en criterios de sencillez, sobriedad y durabilidad. También, se ha buscado un equilibrio entre materiales naturales, como piedras o maderas, y artificiales, como revestimientos cerámicos o superficies sólidas. En resumen, podemos decir que con cinco materiales se ha resuelto el proyecto: madera, piedra, porcelánico, acero y superficie sólida. Las piedras se han utilizado para pavimentos de zonas de uso público de mayor tránsito, frente a la madera, que se ha reservado para zonas estanciales y habitaciones. La carpintería de madera se ha instalado en los huecos de fachada, siendo el acero el material elegido para los huecos interiores y revestimientos de paramentos. El hilo conductor en cuanto a acabados es el color seleccionado, nuestro denominado ‘marrón parador’, que contrasta con los paramentos de piedra originales, y el revestimiento porcelánico de gran formato, que resuelve tanto espacios representativos como el atrio, como detalles de habitaciones y mobiliario.
Centramos la intervención en la parte del siglo XVIII, a su vez réplica del existente del XVI, de la Orden de Santiago
–¿Podríamos decir que el actual Parador de San Marcos es un reflejo de la ciudad, un lugar de contrastes donde confluyen la tradición y la vanguardia en sus edificaciones?
–La obra del Parador es una obra de su tiempo. La arquitectura históricamente pertenece a su tiempo y convive y evoluciona con él, y esto es lo que aporta valor y carácter. Cierto es que en la ciudad de León y en concreto en el entorno de San Marcos se han construido recientemente edificios de gran valor arquitectónico, que se integran y conviven perfectamente con la ciudad histórica. La intervención en San Marcos pretende mantener intacta su presencia monumental y acoger en su interior un espacio, adecuado para los nuevos usos, que contrasta con su exterior por el simple hecho de que ambas arquitecturas están separadas, nada más y nada menos, por cuatro siglos de historia.

–¿El nuevo Hostal de San Marcos es un hotel de lujo pero también un museo que se ha vestido con importantes obras de arte, ¿es la propia intervención arquitectónica una obra de arte para un viajero interesado en el turismo científico en relación con la arquitectura?
–La monumentalidad del Hostal de San Marcos siempre ha suscitado un gran interés en el viajero. Éste es sin duda uno de los motivos de su éxito como establecimiento hotelero desde hace más de cincuenta años. Ahora, esta intervención permite al visitante ir más allá: tras el encuentro con la impresionante fachada renacentista, y una vez franqueada la puerta desde la plaza, el interior ofrece unos interesantísimos recorridos a través del arte y la arquitectura. La rotundidad del proyecto ofrece una lectura clara sobre el origen del espacio en que nos encontramos en cada momento. A lo largo de los recorridos, los pasos a través de los muros originales de gran porte, claramente marcados mediante potentes embocaduras, funcionan como pequeños túneles del tiempo, trasladándonos desde una época anterior al momento actual y viceversa. La zona del atrio, con sus galerías, se ha concebido como una verdadera sala de exposiciones, con objeto de mostrar la amplia obra artística ya existente en el parador, que mediante la museización llevada a cabo se convierte en un elemento protagonista de la estancia del visitante. Sin duda, la visita a San Marcos resultará de gran interés para aquellos viajeros interesados en el turismo científico, entendido como conocer y comprender para disfrutar, y más aún para aquellos que opten por alojarse en este magnífico inmueble.
El patio se ubica en el interior como centro del edificio, las dependencias a su alrededor y reciben de él luz y ventilación
–¿En 1876 en el claustro de San Marcos tuvo lugar la Exposición Regional Leonesa que reunió las ‘Ciencias y las Artes’ de un gran número de ciudades de España en León, ¿piensas que el nuevo Parador de San Marcos es también una verdadera exposición de ‘Ciencias y Artes’ del siglo XXI?
–Resulta emocionante que ya en 1876 se valorasen las dependencias de San Marcos hasta el punto de celebrar en el claustro esta exposición, siguiendo la tendencia europea de las exposiciones Universales, con el fin de dar a conocer no sólo los productos regionales o avances industriales, sino la cultura propia del lugar. En este sentido, los hechos acaecidos en San Marcos desde su construcción le confieren un enorme interés cultural y son el reflejo de un amplio período de nuestra historia por lo que sin duda podemos decir que es un edificio expositivo en sí mismo.

–¿Es la arquitectura un arte?

–Yo entiendo la arquitectura como el arte habitado, un proceso artístico la función de dar cobijo y seguridad. Es nuestra segunda piel, un equilibrio entre lo etéreo y lo tangible, entre el diseño y la funcionalidad. Creo en su gran potencial para enriquecer y transformar la experiencia humana, no sólo satisfaciendo las comodidades funcionales necesarias, sino también facilitando la posibilidad del desarrollo intelectual o espiritual de la persona.
Volver arriba
Newsletter