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La fuerza escultórica de Cosme Paredes

La fuerza escultórica de Cosme Paredes

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Cosme Paredes junto a dos piezas escultóricas que se exponen en el Palacio Don Gutierre. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Cosme Paredes junto a dos piezas escultóricas que se exponen en el Palacio Don Gutierre. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 07/11/2019 A A
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La fuerza escultórica de Cosme Paredes
Arte 'En torno a la ternura', la exposición de esculturas del veterano artista ecuatoriano afincado en León que se exhibe en el Palacio de Don Gutierre
Se presentan en el Palacio de Don Gutierre varias obras del escultor Cosme Paredes, quien fuera discípulo de su paisano el gran Guayasamín y plantea esta exposición como homenaje a su maestro. Cuenta Cosme que Guayasamín tenía un sembrador que vio hace años que era algo fantástico. Dice: «yo una vez lo miré y pensé, algún día haré uno, han pasado veinte años y lo hice». Es un sembrador flaco y escuálido como pidiéndole a la tierra que le haga crecer las semillas que está esparciendo por los campos, una relación con la madre tierra a la que le ruega que sea benévola con él y con los suyos para no pasar hambre. Como él dice: «un hombre al que se le ven los huesos, al maestro le gustaba eso, las manos grandes y que se vean los huesos y yo me inspiré en eso y lo hice así». Y eso es lo que se puede ver, un sembrador muy delgado en una actitud suplicante hacia la madre tierra.

Además de la pieza del sembrador, situada en el patio del Palacio como eje central de la muestra, el autor presenta otras tres piezas dentro de esta serie titulada 'En torno a la ternura', esas piezas son: un guitarrista, hombre muy popular en su tierra que prodiga la alegría entre la gente humilde llevando la música a los lugares más alejados y que está hecha, como el sembrador, con el cuerpo entero, sentado sobre cualquier saliente del terreno y rasgando las cuerdas de la guitarra. Una imagen llena de recuerdos y de gran carga poética que trae a la memoria escenas de un mundo tan alejado del nuestro, pero con el que tenemos muchas cosas en común.

Por otro lado, ya instalados en la ternura que da título a la exposición, presenta dos maternidades, esta vez solamente de medio cuerpo, madre e hijo que en la dura forma del metal muestran también el gran contenido poético de la ternura, una ternura de una madre también escuálida, que casi no tiene que dar de comer a su criatura y cuyogesto es como una llamada de auxilio al mundo. Son dos piezas de una gran fuerza dramática que realmente inducen a pensar en la ternura de una madre que ama a su hijo pequeño a pesar de su pobreza.

Cuenta Cosme que Guayasamín siempre hizo obras sobre las miserias de los pobres, que deseaba reflejar la pobreza del pueblo y eso era muy valorado entre todos, pero luego tuvo éxito y ganó mucho dinero, olvidándose de sus inicios y sobre todo de aquella gente que decía defender. Es algo muy común, desgraciadamente, entre los seres humanos.
Es importante resaltar que estamos ante unas piezas más bien de un tamaño reducido frente a lo que nos tiene acostumbrados Cosme Paredes, enormes toros o animales más bien grandes, mientras que estas esculturas son más pequeñas y manejables. Es un artista del hierro y ello se refleja en todo lo que ha ido realizando a lo largo de los años en el taller escultórico, al lado de Amancio González, su compañero. La obra de Cosme Paredes podrá visitarse hasta este viernes en el Palacio de Don Gutierre.
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