Publicidad
"La filosofía de la transición justa es muchos proyectos pequeños y estables en el territorio"

"La filosofía de la transición justa es muchos proyectos pequeños y estables en el territorio"

EL BIERZO IR

Arsenio Terrón, en su despacho de Ciuden. |D.M. Ampliar imagen Arsenio Terrón, en su despacho de Ciuden. |D.M.
David Rubio /Diana Martínez | 22/11/2020 A A
Imprimir
"La filosofía de la transición justa es muchos proyectos pequeños y estables en el territorio"
Entrevista Arsenio Terrón, director General de la Fundación Ciudad de la Energía
La Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) se ha convertido de nuevo en un centro de referencia y peso, tanto institucional como de investigación y desarrollo, ya que es una pieza clave en el Ministerio para la Transición Justa y Reto Demográfico, que deberá valorar y elegir los proyectos a subvencionar en distintas líneas, para el desarrollo de las cuencas. Su director general, Arsenio Terrón, pone al día la situación actual de este proceso y repasa otros proyectos de la entidad.

–Los bercianos, los leoneses, ¿están siendo ambiciosos en la presentación de proyectos para los planes de Transición Justa?

–Nos sorprendió gratamente la respuesta de los agentes a los que nos dirigimos, municipios, Consejo Comarcal, agrupaciones empresarial, universidades, organizaciones sindicales, no gubernamentales... de todo tipo. Sabiendo lo que había pasado en Asturias, Aragón, que iban un poco antes de nosotros y no habían tenido mucha respuesta, pensábamos que iba a suceder lo mismo. Y vemos con alegría que no, que se han presentado más de 800 propuestas para ser sometidas a ese primer análisis, entre León y Palencia, unas 700, de León en todos los sectores: primario, agroalimentarios, energético, de eficiencia, de almacenamiento, dotaciones... Los hay de distintos grados de madurez. Algunos muy bien elaborados que se podrán abordar de manera más inmediata y otros que son más una idea de necesidad.

–¿Y esos proyectos que llegan encajan en los criterios de la Transición Justa o hay municipios y organizaciones que aprovechan la convocatoria para solicitar ayuda a cualquier necesidad?

–La gran mayoría casan porque la filosofía de los convenios de Transición Justa es muy amplia. Cualquier iniciativa que pretenda dinamizar y crear empleo sostenible, tienen cabida. Es cierto que algunos proyectos dotacionales exceden un poco el objetivo de Transición Justa. Ahí tenemos que ver cómo no repetir errores del pasado y que mejorando infraestructuras de un territorio, realmente no dinamicen su economía.

–¿Las bases marcan bien las líneas rojas para evitar caza subvenciones, como en otros planes de reconversión, que luego no cumplen los objetivos?

–Quizá engañarme a mí sería fácil, pero hay un muy buen grupo de técnicos que hacen el análisis y engañarles a ellos eso sí es muy complicado. Valoran proyectos de cosas que conocen y es difícil que intenten colar eso. Yo confío mucho en el trabajo y en la calidad de la gente que trabaja conmigo en el día a día en la Ciuden, y quiero que la gente conozca esa calidad. Y tenemos el apoyo de gente del Ministerio muy acostumbrados a lidiar con este tipo de cuestiones. Hay proyectos que son en la declaración de intenciones muy interesantes, pero si necesitas un apoyo financiero grandísimo y no generas empleabilidad importante, hay que tener cuidado, porque con el dinero público debemos ser extraordinariamente exquisitos para que no se cometan abusos.

Estoy contento de que estén llegando proyectos tecnológicos enfocados al conocimiento. La mano de obra no cualificada seguro que hay países que la ofrecen más fácil –¿Están concienciados los promotores de proyectos que la apuesta ya no es por esas grandes iniciativas, sino por quizá muchos y pequeños proyectos?

–Desde el Ministerio eso es casi una exigencia. Es cierto que no huimos de nada, pero es verdad que no son preferentes esas propuestas empresariales que generen un empleo muy fuerte en la fase de construcción y que luego se quede reducido casi todo a un operario que lo gestione todo desde un teléfono móvil. La filosofía de la Transición Justa es buscar proyectos quizá menos grandiosos en número pero que se mantengan estables en muchos territorios. No vayamos a volver a centrar todo núcleos potentes y dejando a mucho territorios, por ejemplo de montaña o periféricos, sin futuro. A quien no haya cambiado esa mentalidad se le va a obligar a cambiar por hechos consumados. No parece que vaya a venir un proyecto empresarial que vayan a traer miles de puestos de trabajo. Todo lo que sea mano de obra no cualificada seguro que hay países que la ofrecen más fácil. Pero con que vengan distintos proyectos que traigan de dos a 200 empleos, estamos contentos porque lo importante es diversificar. Estoy muy contento de que estén llegando proyectos tecnológicos, enfocados al conocimiento. Estamos en un territorio que ha perdido mucha carga de gente joven, muy bien formada que se ha ido. No perdamos la oportunidad de poner una empresa puntera en un pueblo de la montaña, ya que ahora las tecnologías te permiten trabajar desde casi cualquier cosa. Y el conocimiento tiene que ser la herramienta a la que nos agarremos.

–¿Se puede establecer algún plazo para empezar a ver materializado alguno de esos proyectos?

Madrid quiere que en los primeros meses de 2021 empecemos a ver algo, los proyectos tractores que atraigan a otros–No está en mi mano fijar esos plazos, pero veo, por los contactos diarios con Madrid, que en los primeros meses de 2021 podremos empezar a ver algo. Estamos hablando de proyectos tractores, que atraigan a otros y centrarnos en los que están más maduros. Los 700 a la vez no se podrán abordar, así que podremos hablar de tres o cuatro en cada una de las zonas. Y a partir de ahí va a ser un continuo hasta el año 2027. Lo que nosotros gestionamos ahora son 7 millones para proyectos municipales, el Instituto para la Transición Justa tiene otra línea de 27 millones para proyectos empresariales y habrá otras vinculadas a todos esos proyectos tractores para poder darles la iniciativa. Hay que tener claro que la administración pública debe estar para acompañar en esos procesos iniciales, pero no puede estar siempre para soportar el goteo constante de las necesidades, porque sería ofrecer el esfuerzo de todos para el beneficio de unos pocos.

–En su contacto continuo con representantes de municipios, empresas... le trasladan esa necesidad, urgencia, de que el tiempo en sus territorios se agota y necesitan ya esas inversiones?

–Sí. Eso es lo que yo recibo con más crudeza, cuando a veces un representante municipal te dice que su territorio ya no puede esperar más. Ahí te das cuenta de que los plazos administrativos no tienen nada que ver con los plazos de la vida cotidiana. El cierre de la actividad minera tuvo lugar de manera efectiva el 31 de diciembre de 2018 y vamos a acabar 2020 y todavía estamos en un proceso de elaboración. Y la gente está ya al límite. Por eso, o abordamos de manera rápida esos convenios o muchos de esos territorios están abocados a un fracaso grande. Y no depende de mí, pero en el Ministerio tienen esa intención de abordarlos de manera inmediata. Lo cierto es que estamos tirando aún con los Presupuestos (Generales del Estado) prorrogados del ministro Montoro. Si unos nuevos presupuestos se consolidan, podremos tener esa herramienta y en esos presupuestos sí se refleja esa apuesta por Ciuden que en los últimos años no tenía consignación.

–¿En qué habrá afectado la pandemia, el confinamiento, el teletrabajo, a la presentación de proyectos y las oportunidades de desarrollar iniciativas que hayan detectado los ciudadanos, las administraciones ?

–Ya antes de la pandemia yo lo notaba. Pero la necesidad, desde marzo, nos hemos dado cuenta de que otra forma de trabajar es posible. Ir a Madrid son tres horas de viaje, al menos, para una reunión de una hora y tres horas más de vuelta. Ahora no se dedican esos tiempos de espera, de desplazamiento y se puede trabajar igual. Eso tiene que ir ligado a unas infraestructuras de comunicación, más digital que viaria. Se ha demostrado que un joven emprendedor puede poner en marcha un proyecto y trabajar desde su pueblo, ¿por qué no?

El primer objetivo con el que se creó Ciuden cayó, pero eso no quiere decir que no haya servido para nada –¿Qué queda ahora de la Fundación Ciudad de la Energía original, de la etapa de Gobierno de Zapatero?

–Para saber qué podemos conseguir con Ciuden hay que saber lo que era. Esto nació para un objetivo, la captura de C02, que trataba de hacer viable el funcionamiento de las centrales térmicas. Ese proyecto nace en Europa y Ciuden se crea para cubrir una necesidad en Europa que era validar un técnica de captura de CO2. Se decidió que el sitio adecuado fuera la provincia de León, en un pueblo como Cubillos, que tenía una gran central térmica de Endesa, que era el socio empresarial . Después Endesa pasa a ser Enel y deciden que su estrategia ya no es mantener la centrales de carbón, que las van a cerrar. Entonces cae el socio empresarial, el demandante. Pero la tecnología de captura de C02 por oxicombustión de carbón está puesta a punto, está validada. La desarrolló Ciuden para todo el mundo. Sólo Ciuden tiene eso en España y prácticamente en Europa. Por eso somos interesantes para Europa. Pero a la gente que se pregunta si eso no sirvió para nada, hay que decirle que no es así. Esto puede valer para muchas otras cosas, España ya no ha apostado por el carbón, pero otros países que pueden apostar por el carbón y tiene aquí validada la tecnología de captura de C02. Ahora, la apuesta es por las renovables. Y el sol o el viento no se pueden modular, así que hay que recurrir al almacenamiento. Eso es lo que todavía no conocemos bien y eso es en lo que podemos transformar estas instalaciones de Ciuden. Aquí podemos ser capaces de validar esas tecnologías de almacenamiento por las que apueste España. Estamos empezando a valorar qué tecnologías están más maduras para validarlas aquí.

-Uno de los proyectos que tiene Ciuden sobre la mesa desde hace años es la rehabilitación de 600 escombreras en el Bierzo ¿Qué pasos ha dado?
–Yo antes era partidario de restaurar todas las escombreras, pero ahora tenemos que preguntarnos si antes de tapar, no se puede aprovechar esos materiales de muchísimas otras maneras y para eso hay que analizar . ¿Las cenizas o las escoria son sólo basura? Lo eran hace 40 años, pero quizá ahora hay que dedicar recursos si aquellas escombreras aún tiene algo útil. Ciuden tiene un laboratorio capaz de analizar cualquier cosa sólida, líquida y gaseosa con capacidad energética. Hay proyectos conjuntos, por ejemplo con el Icamcyl, que trabaja con los materiales avanzados, hay zonas como la Gran Corta de Fabero con muchas posibilidades que hay que valorar...

- ¿Y la petición de que el tren turístico Ponfeblino entre en los planes de Transición Justa, lo ve viable?

–Es un proyecto empresarial que puede dinamizar todo el sector turístico en todo el valle del río Sil. Un eje, como la espina central de un pescado donde van cayendo todos los valles. Si somos capaces de encontrar el modo de ponerlo en funcionamiento pero no para que lleve sólo a turistas, será un gran proyecto. En Villablino ya hay una empresa que se dedica a restaurar locomotoras y vagones, para Francia, para Bélgica... están ofreciendo algo que nadie ofrece en Europa. Y esta vía tiene la ventaja es que está y está sin uso. No compite con nadie para validad proyectos de movilidad diferentes. Tenemos que ir a ellos, y tenemos una vía de casi 60 kilómetros, que podría servir, por ejemplo, como banco de pruebas de proyectos de movilidad... es una idea. Si eso además supone que arregles un apeadero, usos turísticos, y eso lo puedes unir para que sirva para los productores locales para distribuir los productos, sería un gran proyecto.
Volver arriba
Newsletter