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Juan Ramón Lucas: "Después de 40 años sigo con la ilusión de un becario"

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Juan Ramón Lucas dirige desde el pasado mes de septiembre el informativo de las noches de Onda Cero ‘La brújula’, que el jueves se emite desde León. Ampliar imagen Juan Ramón Lucas dirige desde el pasado mes de septiembre el informativo de las noches de Onda Cero ‘La brújula’, que el jueves se emite desde León.
Joaquín Revuelta | 17/10/2018 A A
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Juan Ramón Lucas: "Después de 40 años sigo con la ilusión de un becario"
Comunicación ‘La brújula’, el espacio radiofónico de Onda Cero, regresa este jueves a la capital leonesa de la mano del periodista madrileño con raíces asturianas
El periodista madrileño Juan Ramón Lucas se puso el pasado mes de septiembre al frente de ‘La brújula’, el informativo de referencia de las noches de Onda Cero, que este jueves se emite desde la Casa de las Carnicerías de León de 20:00 a 23:30 horas. Hasta ese momento –y durante las tres temporadas anteriores– Lucas estuvo al frente del segundo tramo de ‘Más de uno’, el magazine matinal de la cadena que conduce Carlos Alsina.

– Aunque madrileño de nacimiento, tiene raíces asturianas. Esto me lleva a preguntarle por el tipo de vínculo que mantiene con León.
– Mi madre es de Mieres y mi padre de Ribadedeva. La asturianía es completa con esa exclusión accidental del nacimiento en Madrid. Viví desde muy pequeñito entre Madrid y Asturias y sobre todo en la primera infancia más en Asturias. El vínculo que tengo con León es de muchos tipos. Hay uno afectivo que tiene que ver con la adolescencia al haber pasado algunas temporadas en Mansilla de las Mulas, en un camping con mi familia, con mis primos y mis tíos. Se decía antes y yo creo que se sigue diciendo ahora que los asturianos íbamos a secarnos a León. Algunos veranos yo he ido a secarme a León. Y luego, León para mí es un lugar de paso en el que uno se deja muchas cosas. La cercanía de la frontera no me afecta tanto, porque son comunidades muy distintas, pero sí es verdad que siempre está presente. Para mí volver a León, estar otra vez en León, es un poco recuperar evocaciones de infancia. Y luego en León he estado recientemente presentando mi novela ‘La maldición de la Casa Grande’ en la zona minera, precisamente compartiendo también con la gente de tradición minera (ya en declive) de León esa historia literaria que es una historia vital también. León está muy presente, ya te digo, o por ser una tierra de paso, por ser tierra de evocación o por ser tierra de emociones compartidas ahora. Y no son solo palabras, es que me ha pasado, es lo que he vivido.

– ‘La brújula’ también ha estado muy presente en León, pues lleva viniendo a la capital desde hace catorce años, que se dice pronto. Como sabrá este jueves se emite desde la Casa de las Carnicerías, que este año se ha convertido en la sede de los actos de la capitalidad gastronómica. Supongo que este evento formará parte de los contenidos del espacio.
– Sin duda. Para Onda Cero y para ‘La brújula’ León forma parte de nuestro calendario, como la Navidad, el Año Nuevo o el Día de Reyes. ‘La brújula’ regresa a León para hablar de los valores, de la gastronomía –este año especialmente–, de los paisajes, de la historia, de las necesidades de León y sobre todo para estar cerca de la gente. Ojalá pudiéramos tener una cita anual tan intensa y tan viva con otros territorios. Porque León forma parte de ‘La brújula’. Es como una tradición que ya se ha convertido en parte de nuestras festividades y celebraciones. Y esto está muy bien. A mí me encanta.

– Esta temporada se ha incorporado a la franja horaria de tarde de Onda Cero después de pasar las tres anteriores en el horario matinal. ¿Como periodista radiofónico en qué franja se encuentra más cómodo?
– Cuando me hacen esa pregunta siempre pienso en lo que estoy haciendo en este momento. A lo mejor porque soy muy de vivir el presente. Yo estoy disfrutando ahora mucho con ‘La brújula’. La mañana que yo hacía se centraba más en temas sociales y culturales, elementos que están más pegados al día a día de las personas que nos estaban escuchando y que no son los que a primera hora demanda la información. El planteamiento de la tarde noche es diferente. La gente que busca información ya sabe de lo que ha ido el día y nosotros a las ocho lo que le contamos es esa realidad con la última hora pero interpretada desde una posición crítica y creo que cercana. En este sentido quiero destacar un espacio que me parece muy original, muy vivo y muy necesario, que es ‘La brújula de la economía’, donde tratamos de acercar a todo el mundo los temas económicos desde un diálogo sereno, tranquilo y con intercambios de punto de vista que siempre es creativo y enriquecedor, pero sobre todo útil. A partir de las diez también damos información, pero lo que hacemos sobre todo es comentarla, discutir sobre ella, digerirla, con la participación de los oyentes, para ir cerrando la jornada con algunas reflexiones que quiero que sean plurales. Son planteamientos diferentes porque son oyentes diferentes y porque son también actitudes ante la radio completamente diferentes. Tú al oyente tienes que darle lo que espera. Yo creo en la radio previsible, que no es la radio en la que no caben sorpresas, todo lo contrario, es la radio con la que tú te citas porque sabes que a tal hora, tal día, no sabes de lo que te va a hablar, pero te va a ayudar a reflexionar o te va a ofrecer cuestiones curiosas y sorprendentes.

– Su trayectoria profesional es de largo recorrido, donde ha tocado casi todos los palos del oficio de comunicar. ¿Qué se ha mantenido inalterable en Juan Ramón Lucas independientemente del medio (radio, prensa, televisión) para el que en esos momentos estuviera trabajando?
– Yo creo que la ilusión, desde luego. Llevo en esto desde el año 1979 en que empecé en Radio Juventud de Madrid y yo me sigo ilusionando como un becario que empieza a trabajar. Es un elemento que está siempre presente y que me ayuda mucho a pasar las dificultades, incluso en el tiempo en que me ha tocado –y no hace mucho– pasar un desierto. Luego, intento también, y eso es un elemento común a todos los medios, contar lo que creo que tiene interés, sin condicionarlo por ninguna otra razón que sea el interés personal o el interés de la empresa. Si trabajas en una empresa privada puedes tener referencia de cuáles son los intereses de esa empresa, pero cuando estás en antena te olvidas de todo eso y solo te importa comunicar y llegar lo más y lo mejor posible. Luego, ya la forma de hacerlo en cada medio es distinto. La televisión requiere una mayor complicación técnica y un lenguaje con una expresividad verbal más contenida. La radio es mucho más cercana, mucho más caliente, pero requiere también jugar con los sonidos, mantener un ritmo. Luego, la prensa escrita ya sea en papel o ya sea en Internet, es otro universo completamente diferente, en el que puedes extenderte más, los datos pueden ser más prolijos... ¿Cuál de las tres formas de expresión me gusta más? A mi me gusta más la radio, porque considero que es más cercana, más caliente y más auténtica.

– Más sorprendente para los que han seguido su trayectoria es su faceta de novelista con la publicación de ‘La maldición de la Casa Grande’. ¿Qué le llevó a interesarse por la literatura y en especial por un personaje como Miguel Zapata?
– He escrito muchas cosas pero todas me parecían muy malas. De hecho esta novela, cuando estaba ya bastante avanzada, la había guardado en un cajón porque me parecía muy mala a pesar de tener un acuerdo con la editorial Espasa. He estado muy vinculado al Festival del Cante de las Minas porque me gusta mucho el flamenco y durante diez años he acudido al certamen. Un día, el que era alcalde de La Unión entonces, Paco Bernabé, me habló de este personaje. Me pareció fascinante, empecé a investigar y encontré que había una historia. Empecé a escribirla, pero me costó encontrar la forma de hacerlo, mi propio lenguaje, y entonces lo hice a través de una mujer que provenía de una familia minera y pobre y que estuvo vinculada a la familia Zapata por trabajo y por afecto durante varias generaciones. Conté la historia de esta familia que es real, que además es el origen de una de las fortunas más importantes de la zona, la de los Maestre, y quise hacerlo relatando al mismo tiempo cómo era el mundo del minero y la minería a finales del siglo XIX y principios del XX en aquella zona de España, que era el Oeste americano. Era muy pequeño, dominado por determinados empresarios, y especialmente violento. Aquello me sobrepasó, pero hubo dos personas, Lola Cruz, mi editora en Espasa, y sobre todo Palmira Márquez, mi agente literario, que me animaron a terminar la novela, que se publicó el 5 de junio y la verdad es que sentí mucha satisfacción personal y ahora estoy preparando una segunda parte.

– ¿La literatura ha supuesto pues un mayor esfuerzo y se ha mostrado algo más inseguro en este campo?
– Me ha costado mucho, me he mostrado más inseguro y también un poco más oscuro. Lo que yo he escrito habla de la condición humana de una manera muy subjetiva, pues lo cuenta una mujer, y a mí me ha costado mucho meterme en su piel, y me ha costado mucho ir siendo fiel a lo que yo quería contar y hacerlo con un estilo que yo quería que fuera digno de la historia que estaba contando. Me ha costado muchísimo escribirlo. Escribir ficción es un trabajo ciertamente duro. De hecho, lo conseguí terminar y ahora estoy disfrutando de seguir haciéndolo. Si algún día tengo la suerte de poder dedicarme a esto y ser escritor habré conseguido una de mis ambiciones de muchos años.
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