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Itxu Díaz viaja de la tristeza a la pandemia en busca de esperanza

Itxu Díaz viaja de la tristeza a la pandemia en busca de esperanza

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El escritor coruñés Itxu Díaz acaba de publicar el libro ‘Todo iba bien’. Ampliar imagen El escritor coruñés Itxu Díaz acaba de publicar el libro ‘Todo iba bien’.
L.N.C. | 21/11/2020 A A
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Itxu Díaz viaja de la tristeza a la pandemia en busca de esperanza
Ensayo literario El escritor gallego acaba de publicar un nuevo libro, ‘Todo iba bien’ (Editorial Encuentro), en el que se adentra en la plaga del siglo XXI, la desesperanza, en el nada casual contexto del año 2020
Acaba de llegar a las librerías ‘Todo iba bien’ (Editorial Encuentro, 2020), décimo libro del escritor gallego Itxu Díaz (La Coruña, 1981), una obra en la que se adentra en la plaga del siglo XXI, la desesperanza, en el nada casual contexto del año 2020. Y lo hace, no desde un modo científico, ni con pretensión alguna de autoayuda, sino siguiendo la estela del ensayo clásico y tratando de llegar al corazón del lector, aunque con su habitual estilo periodístico, trufado de referencias literarias y musicales, y con gran sentido del humor. «La literatura es, para Itxu Díaz, un divertimento, una trinchera, una prueba de existencia, un desencanto, una herida», apunta la periodista Grethel Delgado en su comentario a ‘Todo iba bien’, «escribe en cafés, entre el bullicio y el tintineo de cucharillas. Escribe a cien metros de la muerte, alza un vaso mientras al frente desfilan las ambulancias y las vidas rotas. Se inserta en el mundo para alejarse de él».

De este ensayo sobre la tristeza y la felicidad, ha dicho el poeta Luis Alberto de Cuenca que es «acogedor, inteligente, sensible, agudo e ingenioso; una delicia, vamos», mientras que al autor le gusta emplear la definición que le proporcionó en Twitter uno de los primeros lectores de la obra: «‘Todo iba bien’ no es un libro sobre la tristeza, sino para la esperanza».

Como si de una crónica se tratase, el autor despliega el libro contándonos en directo cómo está siendo el proceso de escribirlo, y detallando incluso desde donde lo hace, incluyendo varios viejos cafés de Madrid, los acantilados de la Costa de la Muerte, la terrazas coruñesas de la Marina, un desolador psiquiátrico abandonado, el Florian de la plaza de San Marcos en Venezia, o la Playa del Cargadero de Ribadeo, donde firma el epílogo de la obra.

Y como ensayo, incluye numerosas referencias, que son sin embargo cercanas y accesibles para todo tipo de públicos. «Díaz cita frases y obras de Joan Didion, Stefan Zweig, C. S. Lewis, Iris Murdoch, Kazuo Ishiguro, Houellebecq, etc. Y de autores clásicos como Dostoievski, Gógol, Emily Dickinson, León Bloy, Chesterton», señala el crítico Adolfo Torrecilla, «y lo mismo hace con obras ensayísticas, donde combina lo actual –Jordan Peterson y el cardenal Sarah– con filósofos clásicos como Pascal. Los comentarios sobre estas obras, breves y acertados, permiten que la obra gane en amenidad».

El autor, cuyo estilo satírico triunfa ahora en Estados Unidos con artículos semanales en medios como The American Spectatoro National Review, no renuncia tampoco al humor en esta obra, especialmente en los capítulos dedicados a la literatura de autoayuda y  a los nuevos filósofos tuiteros. Y por si la obra tuviera poca vigencia en el actual contexto de crisis sanitaria y económica global, dedica el ultílogo del libro, El año sin primavera, al golpe que recibimos con el coronavirus abriendo de par en par una puerta a la esperanza.
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