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Incendios pavorosos

Incendios pavorosos

EL BIERZO IR

Cristina Santín Nuño, documentando un incendio  en Melbourne (Australia), 2016. Ampliar imagen Cristina Santín Nuño, documentando un incendio en Melbourne (Australia), 2016.
Manuel Bernardo Álvarez | 31/07/2022 A A
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Incendios pavorosos
una sola salud, muchos desafíos Felix Mª Samaniego: "Quién le pone el cascabel al gato: El ingenio aprobaron uno a uno, quien lo ha de ejecutar: Ninguno" . En Una Sola Salud abordamos desde el punto de vista sanitario la salud preventiva, del medio ambiente, de los animales, de los alimentos y de las personas, avalado por la investigación científica. Prevenir es mejor que curar.
Las asociaciones del medio natural y los ecologistas, no hemos incendiado nada, hemos transmitido conocimientos, organizado jornadas y conferencias, se han presentado mociones en algunos ayuntamientos, que fueron aprobadas por todos los partidos políticos. Creemos que limpiar es mejor que apagar.

Nos hemos manifestado en persona y de palabra ante nuestros dirigentes políticos y ¿que hemos obtenido a cambio?: Nada. Grandes incendios, titulares en los periódicos de última hora de planes y proyectos y jornadas para el otoño próximo, cuando no, comisiones y mesas y aprobaciones en plenos, con mareos de perdiz incluidos, y el monte y los bosques ahí siguen, como la puerta de Alcalá: «Viendo pasar el tiempo»… Hasta la próxima quema.
Lo que sí hemos obtenido los ciudadanos, fue lo que primero Esopo y luego Samaniego denominaron «el parto de los montes» (cosa fútil y ridícula que le da grandes expectativas):

«Con varios ademanes horrorosos/los montes de parir dieron señales/ consintieron los hombres temerosos/ver nacer los abortos mas fatales/ Después que con bramidos espantosos/infundieron pavor a los mortales/ estos montes que al mundo estremecieron/un ratoncillo, fue lo que parieron».

Un ratoncillo, suponen todas las medidas en foto y en papel, que se quieren tomar ahora, tarde y mal, deprisa y corriendo, escudándose en estudios y en planes de ordenación y de aprovechamientos que ya tienen en sus cajones, desde hace años.

Estudios y planes universitarios, (Alfonso Fernández Manso). También hay estudios de incidencia de incendios en España (civio.es).

El descubrimiento del fuego por los primitivos humanos, no tiene una fecha exacta, aunque se cree que el Homo erectus, usó el fuego hace un millón de años. Fuego que provenía de los incendios naturales, de los fuegos fatuos, de la combustión del metano.

El fuego, fue un acontecimiento importante en la evolución humana. Al cocinar los alimentos, se aumentaba su valor energético, disminuyéndose la energía necesaria para su digestión (crudo/cocido) y se disminuían los parásitos, los agentes patógenos y algunas toxinas. Los alimentos al ser cocinados aumentan la digestibilidad de los nutrientes, del almidón casi un 30%, de las proteínas, más del 50%. Los humanos, de entonces, aumentaron su capacidad cerebral, disminuyeron el aparato masticador y acortaron el tubo digestivo, nos hicimos más sapiens, más listines.

Aunque esto del homo sapiens, es muy dudoso, cuando escuchamos al máximo dirigente del Medio Ambiente de Castilla y León culpar al ecologismo extremo de los incendios, obviando la despoblación, el cambio climático, la ola de calor, la falta de brigadistas y buscando culpables en vez de dar soluciones. Podría hablarles también de la inacción de otros dirigentes políticos de esta Comarca, pero no perderé mi tiempo, ni su atención, en hacerles propaganda.

No hacer nada no debe ser motivo de crítica. «A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es tomar una decisión» como dijo el inefable, M. Rajoy.

Decía Michel Foucault filósofo francés, que hay múltiples interpretaciones de los hechos, pero el poder se encarga de imponer su interpretación «su verdad» y totalizarla. Ese es el concepto de «posverdad».
Pero ¿existe la verdad?, la respuesta es sí. Es posible ¿poseer la verdad?, la respuesta es no. La verdad es una utopía. (Lean el final).

Hace la friolera de 2500 años Empédocles de Agrigento, describió cuatro elementos en el Medio Ambiente: Tierra, Agua, Aire y Fuego. A esos cuatro elementos, así nombrados, les corresponde sequedad, humedad, frio y calor, como cualidades de la materia. Constituyeron «la cuádruple raíz de todas las cosas». Aquel filósofo griego, «inventor de la retórica y domador de los vientos», según lo definió Aristóteles, se le atribuyeron poderes mágicos y curativos, contuvo una epidemia en Sicilia, (probablemente de malaria). Gran defensor de la democracia. Más chaman que médico, terminó su vida arrojándose al Etna, para demostrar su origen divino, nunca más de él se supo, pero dos de sus obras perduran, «de la naturaleza» y «las purificaciones» y los cuatro ahí siguen, de momento, tierra, agua, aire y fuego.

Hace cinco años, en 2017 Cristina Santín Nuño, científica berciana, actualmente investigadora en Oviedo del CSIC, doctora en Ciencias Biológicas y Ambientales y por aquel entonces investigadora de los grandes incendios en Swansea (Gales), dirigida por Stephan Doerr, conferenció en Ponferrada en la Casa de la Cultura, acerca de «Los incendios forestales: una perspectiva global para saber lo que pasa en nuestra tierra», dentro de las XXII Jornadas Micológicas del Bierzo, organizadas por la Asociación Micológica Berciana Cantharellus, y patrocinadas por el Ayuntamiento de Ponferrada y el Colegio Oficial de Veterinarios de León, y ya nos dijo, «que tendríamos que acostumbrarnos a convivir con ellos». Con los incendios grandes. «Que el fuego no se iba a ir del paisaje». Nos dijo también que el fuego «es una herramienta que se ha usado en zonas rurales desde hace cientos de años, el problema es cuando se usa de forma incorrecta».

Acabábamos de sufrir en el Bierzo un gran incendio en el Valle del Oza, al que siguió una gran manifestación de personas cabreadas con la falta de gestión municipal, comarcal, autonómica, estatal y mundial. Cuando hablo de falta de gestión, no me refiero a las instituciones, que ahí están y seguirán estando, sino a la nula y reprobable no actuación de los responsables políticos de esas instituciones, al no hacer nada, claro: «la mayoría siempre tiene la razón» esos políticos están elegidos por la mayoría, pero en democracia esto se cambia, y se paga, y las facturas se cobran cada cuatro años.

Dijo Santín, el paisaje de hace 50-70 años estaba fraccionado en los pueblos, había huertas, pasto, bosque, en definitiva los habitantes de los pueblos gestionaban su entorno. Hoy día habría que cambiar el modelo de gestión de los montes «lo cual significaría dinero…Un dinero bien empleado, al decir de Fernando Valladares, «en la Naturaleza no se gasta, en la Naturaleza se invierte».

Dijo también Cristina Santín Nuño, el 15 de noviembre de 2017, será un dinero bien empleado «porque a largo plazo se avecina un cambio climático y una subida de las temperaturas». Otra de las claves es la concienciación social, enseñar a los niños en las escuelas lo que no se puede hacer. Nos contó, en 2017, de la situación de fragilidad en la que quedaba el suelo afectado por el incendio, se pierden los ecosistemas relacionados con ese suelo, hay pérdida de biodiversidad y todo ello contribuye a la degradación del Medio Ambiente. El suelo es el principal reservorio de carbono en la superficie terrestre, y es muy importante el estudio del black carbón: «todo lo negro que queda después del incendio».

Actualmente los incendios nos atormentan por doquier, son llamados de sexta generación, por su carácter explosivo y porque son muy difíciles de contener, se agravan con el cambio climático, el terreno está mucho más caliente, falta humedad, faltan limpiezas y desbroces. Muchos bosques y montes públicos y privados son unos cuantos árboles con un amasijo explosivo, en su interior y en sus alrededores de ramas y de restos de hojas, de podas, piñas; otros son matorral y monte bajo, en resumen combustible de gran nivel en caso de incendio. El abandono de los pueblos y de la ganadería de pequeños rumiantes, es causa predisponente para que exista material que agrave el fuego.

El cambio climático y la contaminación son importantes también. En 1992 el catedrático de Genética y Producción animal de la Facultad de Veterinaria de León, don Eduardo Zorita Tomillo, decía: «Que pretendemos ¿que los que saben de ecología de verdad, los verdaderos ecologistas, que son agricultores, ganaderos y pastores, abandonen los pueblos y queremos mantener gente en el paro en los arrabales de una gran ciudad, y mantener además una brigada de bomberos para apagar los incendios que se producirán, si la gente sigue abandonando los pueblos?». Como veterinario de «a pie» y de pueblo, reivindico esas palabras, de las que deberían extraer todo su contenido y algunas conclusiones nuestros dirigentes políticos. ¿Tenemos seis meses brigadistas antifuego y seis meses de paro? ¿Por qué no tenemos doce meses trabajo? Cosas tan obvias que sonrío al escribirlas.

También en 2017 en la comarca del Bierzo se empezaron las gestiones y las reuniones para hacer un Parque Micológico (un gran coto de setas, mas de 10.000 Ha) para ordenar y gestionar uno de los aprovechamientos forestales, secularmente abandonado por ignorancia y dejadez de las administraciones, autonómica, provincial, y comarcal (Consejo Comarcal del Bierzo), las setas, consideradas por algunos, un producto «anecdótico» dentro de los alimentos, cuando se utilizan desde hace muchos años, en potenciar la nueva cocina y la gastronomía y cuando representan una de las formas más hermosas de amar la Naturaleza y de aprovechar el encanto de nuestros bosques y montes.

León y el Bierzo en particular son zonas que como Zamora han sufrido el abandono y la dejadez de los políticos locales, provinciales, comarcales y autonómicos. Estamos en 2022. El suelo es la principal vivienda de los micelios que producen setas. Se calcula que las perdidas por Hongos de gran valor comestible, principalmente del genero Boletus en los incendios que ha habido recientemente en Zamora (Sierra de la Culebra y Losacio), que han superado las 65.000 Ha pueden alcanzar el millón de Kg/año, aproximadamente 15 millones de euros perdidos cada año, solo en setas de gran valor comestible y además un periodo para recuperarse en muchas zonas de 30 años. Sin contar las pérdidas en agricultura, apicultura, turismo, madera, animales. Pues bien conocemos el problema, sabemos las causas, desde hace bastante tiempo y qué hemos hecho, qué han hecho nuestros dirigentes políticos: muy poco o nada.

La verdad es una utopía y como dice Galeano: «la utopía está en el horizonte. Camino diez pasos y ella se aleja diez pasos. ¿Entonces para qué sirve la utopía?. Para caminar». Caminamos desde 1992, desde 2017, desde 2022. Es bueno para la salud . Antes de que desaparezcan, caminemos por los montes del Bierzo y de León, son una maravilla de la Naturaleza.

Manuel Bernardo Alvarez,
veterinario
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