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‘Il trovatore’ pone el broche a la temporada de ópera

‘Il trovatore’ pone el broche a la temporada de ópera

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La rusaAnna Netrebko y el español Plácido Domingo en la ópera de Verdi ‘Il trovatore’. Ampliar imagen La rusaAnna Netrebko y el español Plácido Domingo en la ópera de Verdi ‘Il trovatore’.
Javier Heras | 20/05/2021 A A
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‘Il trovatore’ pone el broche a la temporada de ópera
Ópera Cines Van Gogh celebra el centenario del Festival de Salzburgo con la tragedia de Verdi que protagoniza Anna Netrebko. A partir del próximo jueves 27 de mayo llegan nuevos documentales de arte
Las retransmisiones de ópera y ballet son desde hace casi una década una de las señas de identidad de la programación de Cines Van Gogh. Incluso durante la pandemia se han mantenido en cartel con regularidad: ni las restricciones ni el toque de queda impidieron la celebración del Centenario del Festival de Salzburgo, del Día Mundial de la Danza o del premio al Teatro Real en los International Opera Awards. Este jueves, 20 de mayo, las salas rematan su temporada de primavera con ‘Il trovatore’. La lírica no regresará hasta el mes de septiembre.

La ocasión exige un título a la altura, y el de Verdi es uno de los más representados y queridos. Llevaba cuatro décadas sin verse en la ciudad austriaca, pero en agosto del 2014 el intendente del certamen de verano, Alexander Pereira, logró reunir a un póquer de estrellas, encabezado por la gran soprano del siglo XXI. La rusa Anna Netrebko deslumbra en uno de sus papeles de cabecera: una Leonora carnosa, intensa, todo sensibilidad. Plácido Domingo domina la escena pese a la edad y el cambio de registro (ahora barítono, en la piel del Conde de Luna). El tenor Francesco Meli, nacido para el repertorio verdiano, enfoca a Manrico con aire lírico. Y en el foso, la Filarmónica de Viena, un reloj a las órdenes de Daniele Gatti.

La sorprendente producción de Alvis Hermanis ironiza sobre la propia obra. Si ‘Il trovatore’ se mantiene en el repertorio es a pesar del libreto de Salvatore Cammarano, tan embarullado que lo parodiaron los hermanos Marx. Hoy el texto –apolillado, inverosímil– queda como una pieza de museo; quizá por ello el director de escena letón (muy respetado por su ‘Die Soldaten’) ha situado su elegante montaje en una pinacoteca (que imita el Louvre o el Prado), con los protagonistas como sus guías turísticos y guardias.
Lo que convierte este drama caballeresco en una joya es, por supuesto, la partitura del compositor de Busseto. En 1853, inicio de su etapa de madurez, escribió al mismo tiempo ‘Il trovatore’ y ‘La traviata’, estrenadas con mes y medio de diferencia. Atrás quedaban los ‘anni di galera’, en los que aceptaba encargos que pergeñaba a toda prisa. Pisó el freno y se acercó al espectador con un estilo más realista y protagonistas de baja estofa, como la prostituta Violetta o la gitana Azucena.

En su adaptación de ‘El trovador’, del español Antonio García Gutiérrez (también autor de ‘Simón Boccanegra’), el italiano elaboró un sinfín de melodías inolvidables, cargadas de entusiasmo (‘Di quella pira’) pero también de melancolía (‘Tacea la notte placida’). «Un permanente estímulo musical que te hace atender todo el tiempo, por el contraste entre dos mundos opuestos, el amoroso y el heroico», elogiaba el tenor Walter Fraccaro. De las voces exige una exhibición: agilidad, registro, potencia, delicadeza…

Todavía con una estructura tradicional de números cerrados, hipnotiza por su atmósfera nocturna, intrigante, como la de ‘Macbeth’; por su uso del coro en el ‘Miserere’ o en la célebre escena de la fragua y los yunques; y por la caracterización de los personajes. El canto rabioso del Conde de Luna refleja su envidia, y la sinuosa Azucena siempre va asociada a danzas.

Una vez concluida esta proyección, los cines se toman un descanso musical durante los meses de verano, si bien dejan abierta la posibilidad de emitir alguna producción en directo. Para que los jueves no queden huérfanos de cultura, a partir de la última semana de mayo Van Gogh recupera los documentales de arte. Los primeros cuatro estarán dedicados, respectivamente, a El Bosco, Bernini, Degas y Klimt, en un recorrido desde el siglo XV hasta el XX. En ‘El fascinante mundo de El Bosco’, especialistas como la editora de la sección de arte de The Times o el cineasta Peter Greenaway indagan en la vida y la obra de este enigmático creador, a partir de una retrospectiva que reunió 36 de sus 44 obras en Den Bosch, su ciudad natal, en Países Bajos.
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