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Graciano Palomo: "España es un país con alzheimer político y social"

Graciano Palomo: "España es un país con alzheimer político y social"

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El periodista burgalés Graciano Palomo y portada de su última publicación. | ONDA CERO Ampliar imagen El periodista burgalés Graciano Palomo y portada de su última publicación. | ONDA CERO
Joaquín Revuelta | 03/12/2020 A A
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Graciano Palomo: "España es un país con alzheimer político y social"
Comunicación El periodista y analista político burgalés acude este jueves a León acompañando al equipo del programa ‘La brújula’ de Onda Cero y aprovechará para firmar ejemplares de su libro ‘La larga marcha’
El periodista y escritor burgalés Graciano Palomo acude este jueves a la capital leonesa acompañando al equipo del programa de Onda Cero ‘La brújula’, del que es colaborador habitual, aprovechando la ocasión para firmar ejemplares de su último libro ‘La larga marcha. De Rajoy a Casado’ (La esfera de los libros), donde con ritmo de thriller el autor analiza «cómo se produce la derrota de Mariano Rajoy y el posterior camino a lo desconocido de una formación como el Partido Popular que había gobernado España durante quince años... Y la llegada al poder de una izquierda nunca vista desde los inicios mismos de la Transición».

– Recuerdo que tuvo ocasión de presentar ‘La larga marcha’ el pasado mes de septiembre en Sahagún. ¿Cómo resultó el acto?
– Bueno, fue un acto muy bonito porque me acompañaron tanto la alcaldesa como gente amiga, estuvo también la exministra Isabel García Tejerina y el senador más joven de España. Como te dije fue un acto muy bonito, muy entrañable, lleno de gente amiga y estuvimos allí más de dos horas realmente entretenidos.

– Este jueves va a estar en León acompañando al equipo del programa ‘La brújula’ de Onda Cero que lidera el periodista Juan Ramón Lucas.
– Exactamente. Ya es el tercer o cuarto año que voy porque siempre hacemos cada año una edición del programa desde León y entonces aprovecharé para firmar los libros y todas esas cosas.

– ¿Mantiene especiales vínculos con la provincia de León?
– Siempre me ha encantado la historia de León y su idiosincrasia. Yo soy ribereño, burgalés de la Ribera del Duero, y he tenido muchos amigos leoneses, tanto en la infancia como en la carrera y más tarde como profesional del periodismo en Madrid. Luego tuve algo que me ayudó a conocer el sur de León porque tuve una compañera que fue mi pareja durante tres años y eso da mucho de sí.

– Entrando ya en materia política, hemos visto cómo al PSOE y al PP les han salido competidores tanto por la izquierda como por la derecha. ¿Cree que se volverá a un modelo bipartidista o eso ya es historia?
– Creo sinceramente que los resultados de la ruptura del bipartidismo no son buenos. Son unos resultados que no están ayudando ni a la gobernabilidad del país ni a la institucionalidad de las instituciones, valga la redundancia, ni siquiera al progreso económico. Yo creo que los extremos que han salido, tanto a la derecha como a la izquierda, son muy perniciosos para la vida española. Y de hecho desde Europa y en las grandes potencias democráticas del mundo se gobierna desde el centro izquierda o el centro derecha. Yo creo que más pronto que tarde la gente se dará cuenta de eso. De hecho es mucho más perjudicial para la derecha por cuanto la división del voto impide crear una alternativa real, sólida y posible al gobierno socialestalinista que hay.

– De las muchas preguntas que se puede hacer el lector de ‘La larga marcha’, yo tengo una que me llama la atención y es la negativa de Alberto Núñez Feijóo, que representa ese centro político tan demandado, a liderar el partido tras la caída de Mariano Rajoy.
– Yo lo explico muy detalladamente en el libro. Efectivamente era el candidato deseado por las dirigencias salientes, por el propio Mariano Rajoy y por la mayor parte de los votantes y militantes del Partido Popular. Yo creo que existieron cuatro razones. La primera es que quería serlo digamos por aclamación, a lo cual Rajoy se negó. La segunda es que Núñez Feijóo entendía que después del cambio abrupto que se había dado en el país con una moción de censura que había dejado al partido deshecho, no era un buen momento para irse a Madrid. El tercero yo creo porque tenía cierto temor al tema de que salieran historias con narcotraficantes. Y el cuarto la posición familiar, pues acababa de tener un hijo y vivía cómodamente en Galicia gobernando con mayoría absoluta e intentó esperar mejor ocasión. Pero esa ocasión a veces puede no llegar.

– ¿A su juicio, qué peso tuvo la rivalidad existente entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la secretaria general María Dolores de Cospedal en la debacle del PP?
– Yo creo que fue definitivo y lo que no me explico es cómo lo permitió Rajoy. Incluso hay gente que dice que lo alentó. De hecho yo creo que la llegada de Casado se debe a la lucha entre la secretaria general y la vicepresidenta, porque si no no hubiera dado pie a un chaval muy joven, de 36 años, a asumir la jefatura del principal partido de la oposición. Eso fue decisivo. Ahora te puedo decir que están muy arrepentidas las dos de esa lucha ridícula, fratricida y cainita que creó muy mala imagen y desconcertó mucho a la militancia del centro derecha en España.

– ¿Cree que pueden verse afectados desde el punto de vista judicial algunos de los miembros de la antigua cúpula del PP, incluido el propio Rajoy, por casos como Kitchen?
– Podría ser, pero ten en cuenta que esto de la judicialización de la política tiene sus problemas. La moción de censura, que cambia abruptamente el destino del país, destroza a la derecha y coloca todo rumbo a lo desconocido, se asienta sobre un párrafo de cinco líneas, la sentencia Gürtel, que fue luego rechazado por el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y posteriormente por el Tribunal Supremo; es decir, que según estas dos instancias judiciales no tendría que haber salido la moción de censura pero salió. Esto es algo que el señor Sánchez no le gusta que lo recuerden. Lo cierto es que es muy difícil de creer que el jefe de Gobierno no fuera informado por el ministro del Interior. Ahora, se necesitan pruebas y estamos hablando de un expresidente que ya fue a declarar precisamente por el tema Gürtel. Lo que no creo es que electoralmente afecte a Pablo Casado, porque eso ya está amortizado, ya les ha afectado, están en una travesía del desierto, no sabemos si van a llegar o no, pero no creo que electoralmente eso le afecte a él.

– Ha comentado en algunas entrevistas que Rajoy nunca llegó a creerse realmente que la moción de censura podría prosperar, que ese voto Frankenstein no iba a ser posible, donde también se hace eco de la división interna del PNV que terminó por contribuir a que prosperara la moción. ¿Un político tan experimentado como Mariano Rajoy realmente no lo vio venir?
– Ni lo vio ni quería verlo. Rajoy creía que Sánchez era como Rubalcaba, dirigía un partido de Estado, que nunca se iba a pactar con secesionistas y mucho menos con los herederos de ETA. Cuando le dijeron, oye que esto va en serio, él no lo creía porque decía que el PSOE jamás podría pactar con esta gente. Pero pactaron y efectivamente el Frankenstein llegó y le dejó con una cara de tonto que estuvo ocho horas en el Restaurante Arahay tomando whisky y con medio Gobierno llorando y lamiéndose las heridas. Un espectáculo ciertamente lamentable.

– ¿Cómo es la relación personal entre el presidente Pedro Sánchez y el jefe de la oposición Pablo Casado?
– La relación personal es buena porque ambos coincidieron en una fundación norteamericana que pretendía captar jóvenes valores. Pero sus proyectos políticos son muy diferentes. Sánchez ha volado todos los puentes de la Transición, por lo tanto no creo que haya posibilidad alguna de entendimiento, a pesar de que Europa está exigiendo ese entendimiento. Sánchez ha preferido pactar con los neocomunistas de Iglesias y los secesionistas de Bildu. A partir de ahí es imposible que el Partido Popular de centro derecha pueda en modo alguno llegar a algún tipo de acuerdo, que sería bueno desde luego para el país y Europa lo está exigiendo. Yo creo que el próximo año va a ser decisivo. Hay gente que dice que este gobierno va a durar mil años y yo no lo creo sencillamente. El país está en la quiebra más absoluta y si no llegan los 140.000 millones, y es difícil que lleguen con este gobierno, no sé de dónde van a sacar el dinero para pagar a los pensionistas.

– ¿De qué manera la gestión de la actual pandemia por parte del Gobierno central y de las comunidades autónomas va a condicionar las trayectorias políticas de sus dirigentes?
– Yo creo que nada porque se está viendo. Llevamos más de 75.000 muertos y aquí no se mueve nadie, ni se mueve el voto. Ya se ha olvidado el 8-M. España es un país con alzheimer político y social. Yo creo que eso no va a condicionar nada y debería condicionar como sucede en la grandes potencias democráticas del mundo. No va a condicionar nada. De hecho, los señores Illa y Simón que están más quemados y abrasados que una hoguera de San Juan, ahí siguen en medio de la incredulidad de la gente. La gente ha decidido narcotizarse y subsistir como pueda, que no va a ser fácil, porque junto a la pandemia sanitaria existe una pandemia económico-social de gran envergadura que nos llevará a los cinco o seis millones de parados, y unido a todo esto hay además una pandemia institucional con la voladura del Estado del 78, con la agresión a la monarquía y a todas las instituciones tal y como las contemplábamos. Yo creo que en eso el señor Iglesias le está comiendo la tostada claramente a Sánchez.
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