Los rumores de crisis entre Álvaro Morata y Alice Campello comenzaron el pasado diciembre, cuando ambos cambiaron sus biografías de Instagram -eliminando cualquier mención al otro- y, de lo más activos en redes sociales, dejaron de compartir imágenes juntos. A este significativo movimiento se sumó, poco después, que la modelo y el futbolista no solo se habían quitado las alianzas de casados, sino que además se ocupaban de sus cuatro hijos (Alessandro, Leonardo, Edoardo y Bella) por separado.
Y aunque a diferencia de su otra gran crisis, cuando en agosto de 2024 anunciaron su separación a través de sendos comunicados publicados en sus redes -a principios de 2025 decidían dar una nueva oportunidad a su matrimonio convencidos de que estaban hechos el uno para el otro y que el amor era más fuerte que las diferencias que les habían llevado a emprender caminos separados seis meses antes-, en esta ocasión no se han pronunciado públicamente y ambos guardan silencio sobre su relación, las pruebas hablan por sí mismas y deslizan que su ruptura es un hecho.
Tal y como ha publicado ¡Hola! este domingo, Morata ha abandonado el hogar familiar que compartía con Alice y sus pequeños y se ha instalado en una residencia ubicada a pocos minutos andando, en una de las zonas más exclusivas de Milán.
Después de pasar las Navidades por separado, la expareja se reencontraba el pasado 9 de enero con motivo del tercer cumpleaños de su hija Bella. Demostrando que mantienen un trato cordial por sus niños, el delantero del Como 1907 acudió a la casa en la que se ha quedado su exmujer con sus hijos y, tras llamar al telefonillo -algo cuanto menos raro si viviese allí- recogió a uno de sus mellizos, con el que poco después volvía al domicilio familiar (con otra ropa puesta) para asistir a la fiesta en honor de su pequeña.
Sin embargo, por el momento ninguno de los dos ha confirmado su separación, y la única mención a su ruptura ha sido por parte de Alice, que no dudó en salir en defensa de Elena Sirigu después de que un periodista italiano apuntase a la posible existencia de un triángulo amoroso con esta joven como la 'tercera en discordia' en su matrimonio: "Elena es una amiga de la familia a la que conozco desde hace años y puedo afirmar con absoluta certeza que no es una persona así ni ha hecho nunca nada de lo que se le atribuye. Si me expongo públicamente es porque estoy profundamente convencida de ello. Me llamó llorando por todo lo que le han echado encima, y no se merece que la tachen de 'rompefamilias'", sentenciaba.