La apología indiscriminada del modelo empresarial como generador de empleo y beneficios económicos no debería olvidar el tipo de empleo y beneficios que tan a menudo genera y su propensión al abuso en nombre del dinero. No cabe confundir tal cosa con un servicio público. Cuántas empresas de ese tipo sobrevivirían sin ayudas públicas o cuántas lo hacen sin cumplir los fines que proclaman son cuestiones más trascendentes aún en este caso.
La independencia universitaria ampara el trabajo de algunos de los mejores especialistas, cuyo concurso para debatir en su especialidad deviene pertinente, debe ser respetado y es respetable por definición. Si no gusta o no convence, el insulto huelga.
Supuesto dos (emergente). La Universidad es una empresa más. Está para ganar dinero o, mejor aún, para hacerlo ganar. Ha de servir para homologar productos en el mercado, hacerlos viables y rentables económicamente. La Universidad debe «producir». No interesan las hipótesis o las discrepancias científicas, no interesa la duda ni el debate: eso no vende. Interesa lo tangible, indiscutido, efectivo: interesa el cash. Por eso a veces hay que prescindir de lo que estorba a la cadena productiva, los profesionales. La historia, por ejemplo, como novedoso y radiante artículo de consumo de masas, no puede dejarse en manos de los historiadores (¿qué sabrán ellos?). Imaginen dejar en manos de los físicos un acelerador de partículas… qué disparate.
En el postardocapitalismo, o como se llame ahora, la necesidad es la primera manufactura y el bien destinado a satisfacerla llega después. Aunque no sepamos qué bien de consumo ansiaremos, lo están concibiendo y nos lo anunciarán en breve. Hace poco tiempo no sabíamos de cunas parlamentarias o leyendas artúricas; ahora forman parte imprescindible de nuestro ser en el mundo. Precisamos tales certezas, y quien las cuestione será competidor hostil, enemigo de lo bueno, verdadero y propio, paniaguado de oscuros señores. Necesitamos una fe que pueda empaquetarse y tocarse, pringosa incluso. El Senado de España ha propuesto declarar patrimonio intangible de la humanidad el espeto de sardinas malagueño…
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