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"El patrimonio musical si no se graba no se conoce"

"El patrimonio musical si no se graba no se conoce"

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Miguel Fernández Llamazares es el director del Festival de Música Española. | L.N.C. Ampliar imagen Miguel Fernández Llamazares es el director del Festival de Música Española. | L.N.C.
Joaquín Revuelta | 04/10/2020 A A
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"El patrimonio musical si no se graba no se conoce"
Müsica Miguel Fernández Llamazares, director del Festival de Música Española, hace balance de la 33 edición, que ha contado con una mayor presencia de mujeres compositoras en los repertorios de los grupos participantes y ha vuelto a apostar por incorporar al programa la música del presente
La Orquesta Sinfónica de Castilla y León (Oscyl), bajo la batuta del director invitado Víctor Pablo Pérez, se encargó de clausurar el pasado viernes la 33 edición del Festival de Música Española con un concierto que tuvo como principal novedad el descubrimiento de la maravillosa música de la pianista, clavecinista, cantante, profesora y compositora Mariana Martínez, vienesa de origen español, quien fuera discípula de Haydn y compañera de Mozart como intérprete de piezas a cuatro manos al teclado en las veladas musicales que se organizaban en su casa de Viena. Y es que las mujeres compositoras han tenido una importante presencia en la edición de 2020.

«La Oscyl lleva colaborando de forma ininterrumpida con el festival desde el año 1994», recuerda Miguel Fernández Llamazares, director de un evento que, a falta de concretarse el destino final del Festival Internacional de Órgano ‘Catedral de León’, ha quedado como el gran referente de la música culta en la ciudad de León, sin olvidar tampoco la programación estable que a lo largo del curso viene ofreciendo la Fundación Eutherpe que preside Margarita Morais. «La Oscyl nos lleva acompañando en los últimos 27 años y siempre con una respuesta del público muy importante», asegura el también componente de la Orquesta de Cámara Ibérica, que se lamenta sin embargo que durante la temporada no haya más conciertos con repertorio de música española y que la presencia de la Oscyl no sea más habitual en la capital. «Siempre que viene a León estamos encantados de recibirla porque es garantía de calidad al ser una de las mejores del país».

Cada año intentamos descubrir nuevas músicas y poner en valor nuestro patrimonioMiguel Fernández Llamazares echa en falta la temporada de música clásica que había en el Auditorio y reconoce que la clave para la supervivencia del Festival de Música Española es haber sabido resistir en los momentos más complicados que coincidieron con los años de la crisis económica, donde las instituciones dejaron de apoyar al festival. «Pero al final el que resiste a veces gana y hemos intentado consolidar estas fechas de septiembre, que creo que son buenas porque la gente vuelve con ganas, y siempre apostando por algo diferente, con calidad y con variedad», sostiene Fernández Llamazares, que asegura «solo existe un festival equiparable al de León, como es el que se celebra en Cádiz, si bien tiene bastantes menos ediciones que el nuestro. Cada año intentamos descubrir nuevas músicas y poner en valor nuestro patrimonio musical, que muchas veces por desconocimiento no se aprecia, pero luego descubres que tenemos obras y compositores y compositoras que son de primerísimo nivel y que han quedado eclipsados por otras figuras internacionales que siempre están en los repertorios de los grupos».

Para el director y fundador del Festival de Música Española otro de los objetivos es que los grupos invitados al certamen acaben adoptando ese repertorio en los conciertos que celebran fuera del marco del certamen. «Por otra parte están las grabaciones, que siempre han sido el santo y seña de este festival, porque ese patrimonio si no se graba no se conoce. En este sentido en la edición de este año hemos publicado un disco dedicado a la música de la compositora segoviana María de Pablos, que fue grabado con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y con la Orquesta de Cámara Ibérica y que ya está disponible en todas las plataformas digitales», destaca Fernández Llamazares, para quien esta es la mejor manera de «poner en valor la música española con el fin de darla a conocer en todo el mundo y que otras orquestas se puedan interesar por ella y así, poco a poco, ir rescatando ese patrimonio que tenemos, que es inmenso, que es muy valioso, y que con más apoyo institucional se podrían hacer aún muchas más cosas».

El objetivo es que los grupos invitados acaben adoptando ese repertorio fuera del marco del festivalPreguntado si en algún momento vio peligrar la celebración de la 33 edición del Festival de Música Española como consecuencia de la pandemia provocada por la Covid-19, su director reconoce que el momento más complicado fue pocos días antes de comenzar el festival. «En noviembre del año pasado empezamos a trabajar en la programación, pero hasta enero que el Ayuntamiento de León no aprobó los convenios no tuvimos la seguridad de que la llevaríamos a cabo, contando también con el apoyo del Inaem. Por suerte, la programación ya estaba cerrada en febrero y el parón de marzo no nos afectó. Nuestra determinación era celebrar la edición, siempre que las autoridades sanitarias dieran permiso para ello y que los grupos –algunos procedentes de Portugal– pudieran viajar a León. Hubo un momento a poco de empezar el festival en que casi pasamos a la fase 1 y ahí si que nos hubiera limitado el aforo a 25 personas. Pero aún así las formaciones con las que hablamos estaban dispuestas a realizar dos pases. En el caso de los conciertos en el Auditorio Ciudad de León hubiera sido más complicado porque no sé si el Ayuntamiento hubiera estado dispuesto a abrirlo para tan solo 25 personas».

Por fortuna nada de eso sucedió y en el Auditorio Ángel Barja se han agotado las entradas en la práctica totalidad de los conciertos celebrados en el recinto del Conservatorio de Música con un tercio del aforo, en concreto setenta personas, mientras que en el Auditorio Ciudad de León son doscientas las personas permitidas con el fin de poder respetar la distancia de metro y medio exigida.

Lo que nos ha traído el Covid-19 es la posibilidad de poder ver los conciertos desde casaDesde los últimos años, el Festival de Música Española ha ido incorporando al repertorio de los grupos cada vez más obras compuestas por mujeres, algo que ha quedado todavía más patente en la edición que acaba de terminar. «Lo que sí intentamos imponer un poco a los grupos participantes es que se molesten en buscar el repertorio de mujeres y nos hemos encontrado con compositoras brasileñas, españolas, portuguesas, etc. A veces esa búsqueda no se lleva a cabo por pereza, ya que se va a lo típico, pero nosotros intentamos siempre potenciar esa búsqueda que suele dar resultados sorprendentes», sostiene Fernández Llamazares, para quien una de las características más llamativas de la edición de este año es haber contado con artistas cuyas edades van desde los 14 años del pianista portugués Máximo Klyetsun hasta los 74 años de Flores Chaviano, el líder de la formación Trova Lírica Cubana.

Otra particularidad de la edición que acaba de finalizar es la incorporación de la música contemporánea al repertorio del festival, algo que no suele ser habitual y que este año ha estado magníficamente representada en el concierto ofrecido por la formación Cosmos 21 bajo la dirección de Carlos Galán. «Los programadores tenemos miedo a incorporar este tipo de música en la falsa creencia de que el público no lo va a entender o lo va a rechazar directamente. Y curiosamente en los conciertos que hemos hecho en los últimos años exclusivos de música actual se han agotado las entradas, lo que no deja de ser curioso. La gente sí tiene interés en conocer este tipo de música, pero hay que ofrecérsela con calidad, en un contexto y debidamente explicada. En el caso del concierto de Cosmos 21 hemos tenido obras totalmente rompedoras con efectos que dejaron al público asistente realmente alucinado», destaca Fernández Llamazares, al que gustaría incorporar al festival un género tan querido como la zarzuela, si bien es consciente que ello implicaría mucha más financiación y en el momento presente resulta un tanto complicado. Otro asunto más factible son los concierto en ‘streaming’ gracias a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. «Lo que nos ha traído el Covid-19 es la posibilidad de ver los conciertos desde casa. Ahí podemos hacer una labor. También me gustaría incorporar el modelo de la conferencia-concierto con la presencia de personalidades de la musicología en España –como en el caso de los Cursos Manuel de Falla que organiza el Festival Internacional de Granada– que puedan ofrecer conferencias a la vez que conciertos y que esto se pueda llevar a cabo durante todo el año».
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