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Fallece Toño Morala, 'el colaborador necesario' de La Nueva Crónica

Fallece Toño Morala, 'el colaborador necesario' de La Nueva Crónica

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El escritor y colaborador de La Nueva Crónica Toño Morala retratado por José Ramón Vega en el desaparecido bar Mansillés. | VEGA Ampliar imagen El escritor y colaborador de La Nueva Crónica Toño Morala retratado por José Ramón Vega en el desaparecido bar Mansillés. | VEGA
L.N.C. | 02/06/2021 A A
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Fallece Toño Morala, 'el colaborador necesario' de La Nueva Crónica
Sociedad El poeta leonés, de 61 años, es el autor de 'Aquella vida', libro publicado en la colección de este periódico con el que colaboró desde sus primeros números
El poeta y escritor leonés Toño Morala, nacido en Villamoratiel de las Matas, falleció este martes a los 61 años de edad. Se fue antes de tiempo dejando a las páginas de La Nueva Crónica faltas de un paisano que supo, cada lunes, contar lo que guardaba en su memoria con reportajes especiales que recopiló después en  el libro 'Aquella vida'. "Y uno escribe para no olvidarse de dónde viene y lo que un paisano no tiene que ser por esos caminos de la tierra", decía Toño. Esos caminos de la tierra los recorrió él con generosidad como "obrero y aprendiz de la vida", que se decía siempre de sí mismo.

Toño Morala colaboró de manera habitual con otras revistas y blogs como Tamtampress y el Museo Etnoprovincial de León. De su pluma salieron también 'Mil y Pico Citas para la Muerte y Ningún Poema para la Vida' (León, 1997) y participó en libros colectivos como 'Abrazos de Náufrago' (Málaga, 2009). 'Termina el Poemario El Susurro de la Mirada' (León 2009) y 'Cuaderno De Legados Editores 1' (Madrid 2010). También lo hizo en la revista Camparredonda y en Letras de Fuengirola desde 2007. 'FAKE', 'Cuento cuentos contigo' y el Ágora de Poesía también fueron sus casas como lo fue Felechas, Veneros, Noceda del Bierzo y todo acto en el que se honrara a la memoria histórica y a las tradiciones de León. 

Cuando en julio de 2020 La Nueva Crónica publicó su libro 'Aquella vida', el director David Rubio decía de Toño Morala que era "un colaborador necesario". "Lo suyo ha sido siempre callar y respetar, trabajar sin más recompensa que compartir la cultura, la herramienta más poderosa de los pobres, defender el valor del sacrificio que muchos tuvieron que hacer para que otros disfrutemos de todo aquello que los más ignorantes desprecian, dejando de lado los egos y disfrutando de compartir conocimiento", escribió entonces David. Y recuperamos las propias letras de Toño Morala, las que hablaban de su afición de escribir sobre quienes nos precedieron, de preservar la memoria. Ahora nos toca a los demás guardar la suya. Y abrazar a su mujer, Mar, y a sus hijas, Alba y Andrea, como Toño Morala nos enseñó a abrazar. Con el corazón. 

"No hay mejor recompensa que el dejar hablar a los sabios", por Toño Morala


A los que nos criamos entre los barrios de obreros y el pueblo, casi siempre llevamos un dedo apuntando… Ni somos de capital, ni somos del pueblo. Y a la mirada de un niño en aquellos años que casi todo intentaba pasar desapercibido, como todos los niños, divertirse era una obligación y lo demás ya era consabido… hacer los recados, preparar la económica para cuando llegara la madre de trabajar… en el pueblo los abuelos madrugaban de lo lindo… Así y todo, salir a las eras, traer algún mandado era también costumbre; y aquí, justo aquí, en la costumbre, se fue fraguando el interés por la cultura de los antepasados, las tribus, las mujeres y hombres que lo han dado todo para que hoy en día tengamos una mejor sobrevivencia que ellos no tuvieron. Y ya de adulto, pateando los caminos y tropezando con amapolas llenas de sonrisas, se fue generando un especial cariño con la sabiduría de nuestros mayores. No hay mejor recompensa que el dejar hablar a los sabios, y una callada a tiempo, es una victoria siempre para el respeto, su dignidad y, el aprendizaje del ser que usa papel y lapicero, y si además te lo publican, no hay nada más que decir. 

La rabia que me da el vivir momentos fastidiados, así como el tener que contemplar cómo muchos mayores se van sin despedida, me produce un dolor, una punzada en el corazón y en la memoria emocional fuera de lo común. Aquí también entra la piel; el ser humano necesitamos tocarnos para ser conscientes de la vida y su devenir. Tiempos duros que nos llevan a tener que “codearnos” para saludarnos, de abrazos desamparados digitales. La memoria es un baúl lleno de sorpresas, y me salen al paso caras, sonrisas, abrazos y besos compartidos; y con este hatillo, solo quiero dar las gracias eternas a los que hicieron posible la edición de este libro.


Homenaje


 El Ágora de Poesía, ese encuentro con los versos del que siempre tantos disfrutó con los amigos, homenajeará este domingo en el anfiteatro del Ágora a las 18:00 horas. 
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