Millán es recordado en la lucha por su tremenda potencia, lo que le llevaba a ser un fiel practicante de la mediana, imparable en muchas ocasiones aunque había un rival que se la falseaba hasta obligarle a no trabarla, Quintín. Como Quintín era muy aficionado a competir en su comarca, donde se motivaba mucho más y ganó un buen número de corros. Pero su tarde de gloria fue, sin duda,la del Campeonato Provincial que, además, se celebraba en Riaño. Estaba Felipe León lesionado y ejercía de árbitro en aquella ocasión, plantándoseen la final los dos ‘héroes’locales: Quintín y Millán. La victoria fue para el de Burón, muy motivado y feliz, como el mismo me reconocía en una entrevista en La Crónica: «Es mi recuerdo más feliz, sin duda, pues no te voy a mentir, el favorito era Quintín, que me tiraba más veces que yo a él, pero aquella tarde, yo salí con muchas ganas, tal vez fuera eso».
La realidad es que aquel día entró en la historia. Y en ella sigue, los viejosaficionados aún recuerdan al potente Millán, que prolongó su afición arbitrando en ocasiones y manteniendo siempre el espíritu noble del viejo luchador.
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