Cuando llegó al pueblo la comitiva se encontró con una sorpresa, la señora María les recibió con piedras, subida a la torre, y una advertencia clara: "No se llevarán las campanas de este pueblo" y les explicó los motivos para hacerlo, por cierto, cargados de razón: "Aquí ni tenemos teléfono ni casi nada, ¿si se quema el pueblo o nos ocurre algo cómo avisamos a los pueblos vecinos de nuestro problema?".
Y aunque parece que fue más la actitud decidida de la mujer que las razonesel motivo la comitiva se fue como había llegado, por más que sí hizo algunos intentos vanos por convencer a aquella mujer que rondaba entonces los 63 ó 64 años. Y allí quedaron las campanas.
Desde aquel momento María pasó a ser "la defensora de las campanas de Foncebadón pues la noticia tuvo gran repercusión". Tal vez por ello se asoció a María a un cierto carácter arisco que nada tiene que ver con la realidad.
María realmente era cabreiresa y en su pueblo, Ambasguas de Cabrera, fue enterrada después de fallecer el pasado 18 de julio. Los testimonios de sus vecinos nos dejan muy claro el carácter bondadoso de la fallecida, a los 97 años. "María era muy buena persona y muy servicial", explicaba Carmina Argüello y otros muchos recordaban cómo eran bien recibidos en su casa por el simple hecho de ser cabreiresa, como la propia María, la defensora de las campanas.
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