Para que la jornada sea satisfactoria al máximo, lo mejor es desayunar en alguno de los bares cercanos a la Candamia, ya sea en el barrio de El Ejido o en el Polígono X. Así, se puede saborear un desayuno completo en La Bonita, en la calle Pendón de Baeza, donde por algo más de dos euros se disfruta de café, cruasán, tortilla y tosta. Por casi tres euros también se incluye zumo natural.
Y por un precio similar, dentro del Polígono X, está el Olvido, donde la tortilla es obligatoria. Antes de ir ya a la Candamia, hay que preparar la comida: para ello, la propuesta es hacerse un bocadillo de cecina o de cualquier otro embutido adquiriendo los productos en alguna de las tiendas de los dos barrios, donde los productos son siempre de primera calidad. Ya en el parque, al que se accede por varias vías, todas ellas paseables, se puede iniciar una ruta por la multitud de caminos que suben hacia Las Lomas, con lo que el recorrido transcurre entre decenas de pinos que bajan algo la temperatura en estos días tan calurosos.
Lo ideal sería comer entre los pinos, pero otra opción es volver a La Candamia para aprovechar las posibilidades que ofrecen los dos chiringuitos abiertos durante el verano, sobre todo por las bebidas y los helados. Otra opción es visitar la taberna Los Pinos para el postre. Eso sí, hay una fuente pública al entrar al parque. La bici puede ser la protagonista de la tarde, para lo que se puede seguir por el carril bici que sube hacia Villaquilambre, y si las fuerzas acompañan, por la carretera hacia Villavente.
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