Lo que me interesa de la propuesta es su capacidad para atrapar el ahora, congelar ese instante de tiempo. Un momento de espera y una oportunidad no desaprovechada para construir dos escenas independientes pero conviviendo con el entorno. Todos los elementos de la imagen son armoniosos, tienen su función en el resultado final; los personajes humanizan a la vez que forman parte del puzzle de la escenografía de extraordinaria espontaneidad. Un segundo más tarde, la composición no se hubiera logrado.
Fotografía: Julia G. Liébana
Texto de Gemma R. Berasategui
(Historiadora del Arte)
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