Los personajes del tío Ful: Teresa, Centenaria y Panderetera

Después de una dura infancia marcada por la guerra Tere llegó a Villaquilambre, trabajó en el molino, se casó, regentó el Bar La Raya y, con 100 años, es la única que queda de ‘las pandereteras’

07/02/2026
 Actualizado a 08/02/2026
https://youtu.be/CVrM-EYRpYc

Aunque nació en Solana de Fenar —"del ayuntamiento de La Robla", puntualiza— parecía predestinada a desembarcar en Villaquilambre, pues lleva en su segundo apellido el más clásico de este municipio cercano a León, de Celis. Teresa Álvarez de Celis: centenaria, "cumplí un siglo el 26 de julio"; panderetera, muchos años ‘cantinera’ en el bar La Raya y este domingo Águeda de Honor del municipio.

  • El domingo es la alcaldesa, puede gobernar; ¿qué les va a mandar a los del ayuntamiento?

  • Nada, yo no mando nada, yo lo que he hecho toda la vida ha sido trabajar. Dice la gente que tengo, claro, a base de trabajar como una burra, desde niña.

  • Trabajar y también tocar la pandereta.

  • Es verdad, también desde niña, que cuando tenía once años fue a trabajar para Pontedo y allí les gustaba cantar y tocar la pandereta y me aficioné. Después, cuando vine para el molino con la señora Teresa, que se llamaba como yo, ya tocábamos nada más que teníamos un minuto.

  • ¿Cuántas canciones sabes?

  • ¿Cuántas? Cientos. Se las dimos a esos rapaces de La Braña, que han hecho un libro con ellas. El domingo vienen a comer con nosotros, ya son como de casa.

La centenaria, de prodigiosa memoria y buena salud, se queda a veces mirando por el amplio ventanal de su casa, con excelente vista sobre el pueblo en el que más tiempo ha vivido, y parece repasar esa larga andadura repartida en dos siglos. "Una vida de mucho trabajo", repite, y la mezcla con su alegría de vivir, que solo se enturbia y baja la mirada cuando recuerda la guerra, siendo una niña en la Montaña central, su huida hacia Folledo por recomendación de su padre; después atravesar por Pajares, "llorando y agarrada al brazo de mi hermano"; ver marchar a su padre preso... "aquello fue lo peor, después ya fui para Pontedo, a Cármenes y trabajé mucho, pero salimos adelante, luego entré en el molino con la señora Teresa, me casé, tuvimos el Bar La Raya, buenos clientes... hasta hace nada que lo traspasamos". Y el domingo manda ella... Igual era bueno que se quedara.

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