Ya han hecho algunas fechas (en su argot) pero esta semana empieza para Saray su orquesta (Cañón) la temporada alta, el maratón de verbenas por todo el norte del país e incursiones en comunidades como Madrid. «Bueno, empieza lo fuerte tocando, que durante todo el año ensayamos duro para ofrecer un show atractivo y buena música; estar al día».
- ¿Cuántas fechas?
- Pues en los próximos meses entre 85 y 90, ya tenemos la gran mayoría firmadas y puede aparecer alguna más. Es decir, prácticamente sin descanso.
- ¿A vivir en la furgoneta, de pueblo en pueblo?
- Cierto, nuestra casa, por así decirlo, va a ser la furgo.
- ¿Cómo se lleva esa vida trashumante?
- En nuestro caso, el del grupo Cañón, bien pues tenemos la suerte de que somos un grupo de amigos, una especie de familia muy bien avenida que hacemos lo que nos gusta, que disfrutamos y hacemos disfrutar a la gente, que es a lo que va.
Reflexiona Saray sobre un aspecto que a veces se pasa por alto de la vida de las orquestas. Casi 90 conciertos, o sin casi, muy pocos artistas tienen el privilegio de poder hacerlo, muchas veces en verbenas multitudinarias, con miles de seguidores... «y un aspecto que ocurre mucho en los últimos tiempos; seguidores que van a una verbena u otra según la orquesta, siguiendo a un grupo. A nosotros nos ocurre: ¿Te imaginas mayor fidelidad que esa gente que te puede ir a ver en veinte lugares diferentes, ¿conoces a mucha gente que vaya a ver a su artista favorita en veinte conciertos. Es un privilegio».
Saray, que quería ser astronauta y está estudiando Física, lleva en la música desde niña; compone desde los 14 años, se define como rockera y tiene otra banda ‘de invierno’: «Es cierto que yo soy rockera, pero disfruto en la orquesta cantando y tocando de todo; es una experiencia muy gratificante».
- Se os acusa que con el show que montáis la gente va a verlo y ya no se baila en las verbenas.
- Es cierto que existe ese debate, que han cambiado los gustos, pero se sigue bailando. Hay de todo.