Los personajes del tío Ful: Quico, el Molinero de Canales

Habría que decir ex-molinero pero Quico ha decidido no dejar de ser molinero jamás, cada día lo limpia, lo prepara, lo enseña, lo vive, lo siente... y le duele el desprecio del olvido

26/07/2025
 Actualizado a 26/07/2025
https://youtu.be/QX0nDTbcYdU?si=98NnTfULmLbWF819

Quico —Francisco Fernández Díez— sigue siendo para los vecinos de Canales y toda la comarca de La Magdalena "el del molino". Y él feliz pues —aunque lleva años jubilado y debería ser el ex molinero o el antiguo molinero— ha decidido seguir siendo Quico El Molinero... o el de la fábrica de la luz. O el de la serrería, que de todo tuvo, con un denominador común: la riqueza del agua, las turbinas, el canal: "El agua es vida", dice mirando para dos pavos que andan por el río y defienden el lugar. "Tenía más, pero está lleno de peligros el río: la nutria y, sobre todo, el visón, que debe ser de esos que soltaron y son malos como la tiña".

—¿Y el zorro?
—Ése es el de toda la vida y ya sabíamos cómo combatirlo.

El molino sigue siendo la vida de Quico, sus más de 110 años de existencia (es de 1913) no se notan en las piedras, ni los suelos, ni las piezas del histórico lugar. Cada día acude allí, lo cuida, lo prepara, abre el agua y todos los engranajes arrancan, las tres piedras de moler muelen, caen en sus lugares precisos la harina y el salvado, y él contempla cada día el milagro como si fuera la primera vez. "Cuando vienen los chavales a verlo alucinan, como dicen ellos, pues ni se imaginan que la harina no sale de las estanterías del supermercado. Y ya ni te cuento cuando ven como poco a poco se va encendiendo una bombilla, ganando potencia eléctrica".

Porque el molino de Quico también fue serrería y fábrica de luz. Su mirada, sus recuerdos nos llevan a otros tiempos. "¿Que si han cambiado las cosas? Mira, como cobraba la luz por número de bombillas en casi todas las casas tenían un ventanuco que daba a dos habitaciones, ponían allí la bombilla y se ahorraban una". Lo piensa... y añade: "Y, sin embargo, tengo la impresión de que eran más felices que ahora con tantos adelantos tecnológicos pero que andamos todo el día a la greña".

También a él le chispean los ojos de felicidad cuando se sienta a la puerta y reflexiona: "Estoy imaginando la explanada llena de burros, caballos, vacas, con carros que vienen a moler de todos estos pueblos. Las horas que hacíamos".

Lo más leído